Ni la lluvia persistente ni el asfalto húmedo lograron apagar la energía con la que Cali dio inicio a la edición número 68 de su Feria, una de las celebraciones culturales más emblemáticas del país.
La noche del jueves 25 de diciembre, la Autopista Suroriental volvió a convertirse en escenario y pasarela para el Salsódromo, el evento inaugural que cada año condensa la memoria, el talento y la identidad salsera de la ciudad.
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Ni la lluvia persistente ni el asfalto húmedo lograron apagar la energía con la que Cali dio inicio a la edición número 68 de su Feria, una de las celebraciones culturales más emblemáticas del país.
El concepto ‘Del barrio pa’l mundo’ marcó la narrativa del desfile. Foto:@juanfotosadn / EL TIEMPO.
La noche del jueves 25 de diciembre, la Autopista Suroriental volvió a convertirse en escenario y pasarela para el Salsódromo, el evento inaugural que cada año condensa la memoria, el talento y la identidad salsera de la ciudad.
Del barrio pa’l mundo: una puesta en escena colectiva
El Salsódromo de este año contó con la participación de más de 2.200 bailarines, lo que representa un incremento del 40 % frente a la edición anterior, de acuerdo con la información entregada por la Alcaldía de Santiago de Cali.
Los artistas estuvieron organizados en cinco alas temáticas bajo el concepto ‘Del barrio pa’l mundo’, una narrativa que resalta el origen popular de la salsa caleña y su proyección internacional como patrimonio cultural vivo.
Cerca de 32 mil asistentes se congregaron para acompañar el inicio oficial de la Feria de Cali. Foto:@juanfotosadn / EL TIEMPO.
Uno de los momentos más destacados del recorrido fue la presencia del ala infantil, que continúa fortaleciéndose como apuesta por la salvaguarda del legado salsero. En esta edición participaron 28 escuelas de semilleros vinculadas al Plan Especial de Salvaguardia (PES), duplicando el número de instituciones inscritas frente al año pasado.
Niños y niñas ocuparon el centro de la escena y se robaron las miradas del público, confirmando que la tradición se construye desde las nuevas generaciones.
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El desfile incluyó además un homenaje especial a la historia de Cali, a la mujer y a la cultura gestada desde los barrios, reforzando el carácter identitario del Salsódromo y su conexión con las raíces sociales de la ciudad.
El alcalde Alejandro Eder se sumó al ambiente festivo y acompañó el inicio del desfile, en una jornada que la administración distrital ha destacado como parte de su apuesta por recuperar el brillo cultural de la capital vallecaucana.
El evento inaugural se extendió por cerca de tres horas y reunió a generaciones de bailarines. Foto:@juanfotosadn / EL TIEMPO.
Carrozas, música y memoria salsera
Las carrozas tuvieron un papel protagónico en la apertura de la Feria. Según el boletín oficial de la Alcaldía, tanto las propuestas comerciales como las institucionales se convirtieron en una vitrina de talento en movimiento, con artistas, bailarines y figuras reconocidas interactuando con el público durante todo el recorrido.
El cierre del Salsódromo estuvo marcado por tres carrozas especiales, una de ellas acompañada por Marino Luis, autor de la canción oficial de la Feria de Cali 2025, ‘Para Cali’, seleccionada a través del concurso Ruta de la Salsa.
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La pieza contó con la participación de reconocidas voces del género y reforzó el valor del evento inaugural. A esto se sumó la presentación de los Hermanos Lebrón, quienes acompañaron la carroza de la Vieja Guardia y rindieron tributo a los pioneros que sentaron las bases de la identidad salsera de la ciudad.
Desde las carrozas también se vivió un encuentro generacional. Figuras históricas de la danza compartieron espacio con artistas jóvenes, sellando una noche en la que tradición y renovación caminaron juntas. Para los bailarines, el Salsódromo representó la culminación de meses de preparación y el reflejo de una identidad que se sostiene incluso bajo la lluvia
Más de 2.200 bailarines de escuelas de salsa recorrieron los 1.200 metros del Salsódromo. Foto:@juanfotosadn / EL TIEMPO.
La apertura de la Feria de Cali 2025 dejó así una imagen potente: una ciudad que, pese a las dificultades, se reconoce en su música y en su gente. Durante seis días, Cali volverá a ser epicentro de la salsa y la celebración, con un inicio que reafirmó que esta fiesta se vive, se siente y se baila, incluso cuando el clima no da tregua.