‘Todavía nos emocionamos como si fuera el primer año’

Cuando The Mills empezó a tocar en Bogotá, en los primeros años de este siglo, sus integrantes no pensaban en el futuro. Querían vivir el momento, tocar en bares, escribir canciones que dijeran algo verdadero, formar parte de una escena.
«Jamás me imaginé que durara 20 años, honestamente», confiesa Bako (Álvaro Charry), vocalista de la banda. Hoy, esa historia, que comenzó como un experimento juvenil de rock alternativo, se ha convertido en una de las trayectorias más sólidas de la música colombiana contemporánea.
En una conversación con EL TIEMPO, los músicos recuerdan lo que ha significado llegar a este punto. El anuncio de su concierto más ambicioso —el próximo 17 de junio de 2026 en el Movistar Arena de Bogotá— es solo el marco de una celebración mayor: la de una banda que ha resistido, que no se ha traicionado a sí misma y que sigue, con la misma energía de sus inicios.
«El estado de la banda, de lo que estamos haciendo, de lo que disfrutamos, yo lo siento como si estuviéramos en el segundo o tercer año», afirma Bako. No es una pose. En sus palabras hay un tono genuino de asombro y gratitud. «Nos llevamos muy bien entre nosotros. Disfrutamos los ensayos, los shows, las pruebas de sonido. Hemos sido muy afortunados con lo que nos ha tocado».
The Mills no solo ha sobrevivido al paso del tiempo: ha dejado huella. En su discografía hay himnos que acompañaron a miles de jóvenes en momentos importantes de sus vidas. Uno de ellos es ‘Guadalupe’, una canción que se ha vuelto carta de despedida, refugio y voz compartida.
«Aún hoy nos escriben a diario, agradeciendo por esa canción. Me dicen que los está ayudando a pasar un mal momento. Que la están navegando», cuenta Bako
Además, afirma con una sonrisa que: «Yo creo que si mañana me cae un rayo y muero, solo con haber dejado ‘Guadalupe’ ya me voy absolutamente satisfecho».
‘Guadalupe’ es una canción del segundo álbum de la banda lanzado en 2011. Foto:Cortesía.
Para The Mills, ese es el sentido más profundo de hacer música: conectar. Que una canción diga lo que otra persona no puede expresar, que sea bálsamo en medio de una situación difícil.
El arte de no parar
Una de las frases que Bako repite, como un mantra, es: «El único que pierde en este negocio es el que para». Y ellos, sin duda, no han parado. Siguen escribiendo canciones, impulsados por la necesidad interior de decir algo, pero también por las exigencias del entorno digital.
«Hay que alimentar ese monstruo que es el algoritmo», reconoce, pero de inmediato aclara que no se trata solo de cumplir con una maquinaria externa. «Necesitas sacar cosas de dentro de ti porque si no se te pudren adentro. Y eso solo lo logras haciendo canciones».
En ese sentido, la composición sigue siendo un acto vital, terapéutico y profundamente humano. La banda se reúne a componer no por obligación, sino por deseo. «Nos seguimos emocionando con todo», dice Bako. «Nos sorprendemos todavía: ‘¿cómo así que vamos a ir a tal lugar?’, y lo vivimos con una alegría muy pura».
Aunque el rock ha sido el corazón de su propuesta, The Mills no teme experimentar. Lo que sí rechazan es la idea de hacer música por seguir una moda o complacer a un algoritmo sin alma. «Si tú tratas de gustarle a la gente, llegas tarde siempre», dice DC, uno de los miembros fundadores. «No se trata de perseguir tendencias. Hacemos la música que queremos tocar y que disfrutamos».
Esa autenticidad les ha permitido mantenerse vigentes sin perder su esencia. «No lo estamos haciendo para volvernos famosos o millonarios, sino para pasarla muy bien», agrega Dizee (Diego Cáceres).
Para ellos, la honestidad musical es más poderosa que cualquier estrategia comercial. «Si no te gusta el reguetón, hacer reguetón te va a sonar terrible. Y si no te gusta el rock, no tienes por qué hacerlo».
En una época donde la industria parece exigir adaptabilidad extrema, The Mills responde con una convicción: seguir siendo ellos mismos. «Ya no existe la música para ser famoso, ya existe la música honesta. Y la gente se conecta mucho más con eso», concluye Dizee.
20 años de música y amistad
Las relaciones en las bandas, como en la familia o la pareja, se desgastan. La convivencia, las giras, la presión, suelen quebrar incluso los proyectos éxitosos. ¿Qué ha hecho que The Mills se mantenga unida? Para Bako, la clave está en el afecto, el respeto y la energía compartida. «Todavía nos llevamos bien, todavía nos reímos, todavía nos emociona lo que hacemos. Eso no es normal después de tantos años».
Ese entusiasmo compartido no es solo una consecuencia de la música, sino también su origen. Ensayar juntos sigue siendo una alegría. Subirse a una tarima aun lo sienten como un privilegio. «Yo me siento muy feliz de llevar todo este tiempo y que sigamos tan entusiasmados. Eso es lo que más valoro».
‘El Amor Es Fácil, Las Relaciones No’ es el último álbum lanzado por la banda en 2024. Foto:Cortesía.
El Movistar Arena: un sueño que llega en el momento perfecto
La banda ha recorrido Colombia y parte de Latinoamérica, ha tocado en festivales, bares, teatros. Pero nunca habían hecho un concierto en el Movistar Arena. El próximo el próximo 17 de junio de 2026 será la primera vez.
Y no será un ‘show’ cualquiera: será el concierto de celebración de sus 20 años. The Mills lo anuncia como una experiencia inédita, “un show irrepetible”, donde interpretarán nuevas versiones de sus canciones más queridas, contarán con invitados especiales y una puesta en escena diseñada para agradecer a su público por estas dos décadas de fidelidad.
“Es nuestra forma de reencontrarnos con todos los que nos han acompañado en este viaje. Va a ser muy emocionante”, dice Bako. Las entradas estarán disponibles en preventa próximamente, y desde ya sus seguidores —que han crecido con ellos— se preparan para una noche memorable.
ÁNGELA MARÍA PÁEZ RODRÍGUEZ – ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
En la sección: EL TIEMPO.COM -Cultura
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