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Marruecos hace los deberes ante Escocia y despeja su camino | elmundo.es

📅 🕐 hace 4 min🔗 Fuente: elmundo.es🕑 6 min de lectura
Marruecos hace los deberes ante Escocia y despeja su camino
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De más a menos, como hace seis días frente a Brasil, Marruecos resolvió un triunfo crucial ante Escocia que despeja su camino hacia los dieciseisavos. No acabó con buenas sensaciones la campeona de África, confiada en su superioridad técnica, excesivamente contemporizadora, pero supo sacar adelante el triunfo. Tiempo habrá en las eliminatorias para juzgar su verdadera dimensión de candidata al título. [Narración y estadísticas (1-0)]

Todo el día desfilando por las calles de Boston al compás de «No Scotland, no party» para que la fiesta de la Tartan Army sólo durase 69 segundos. Brahim Díaz encontró el desmarque de Ismael Saibari a la espalda de los centrales. No es un 9 el jugador del PSV, pero su brutal remate a la red nada hubo de envidiar al de un delantero de talla mundial. Fue gol más rápido de los Leones del Atlas en la Copa del Mundo, superando el registro de Hakim Ziyech, que en Qatar 2022 se demoró cuatro minutos ante Canadá.

La permisividad defensiva de Escocia aún pudo facilitar el 2-0 un poquito más tarde, tras una pérdida de Ryan Christie en zona prohibida que no supo optimizar Azzedine Ounahi. Antes de la primera pausa comercial, el equipo de Steve Clarke sólo se asomó por el área con algún pelotazo hacia los dominios de Che Adams. En uno de ellos, Issa Diop se hizo merecedor de la tarjeta tras un caluroso abrazo al delantero del Torino.

La fantasía de Brahim

Es un equipo honorable Escocia, porque no esconde sus debilidades ni se anda con exquisiteces. Siendo fiel a sus principios pudo imponerse en ocho de sus 11 duelos previos, incluido el 1-0 del debut ante Haití. Marruecos, que ya enlaza seis partidos sin derrota en la fase de grupos de la Copa del Mundo, también sabe lo que se hace. Con el matiz de que cuenta con futbolistas de superelite.

Incluso Brahim parece a otra velocidad con esa camiseta. Antes de la media hora, el madridista trazó una diagonal desde la derecha ante el desdichado Kieran Tierney que Neil El Aynaoui no supo rematar como la jugada demandaba. Se le veía en estado de gracia al malagueño, con un taconazo, con un caracoleo, con una finta, con lo que fuera menester. Marruecos se sabía inmensamente mejor, aunque no escatimaba esfuerzos. A cada error en campo rival se sucedía un esfuerzo para la inmediata recuperación.

Hubo que esperar hasta el añadido del primer tiempo para el primer remate británico. Un centro de Andy Robertson desde la izquierda que John McGinn, en el segundo palo, no supo orientar entre los palos.

El descanso reafirmó en sus convicciones a los valerosos escoceses, que pronto reclamaron como penalti un ligero contacto de El Aynaoui sobre McGinn. Lejos de amilanarse, Marruecos replicó con un remate al travesaño de Saibari, oportunamente estorbado por Jack Hendry, y un testarazo de Bilal El Khannouss, repelido con mucho mérito por Angus Gunn.

McTominay protesta un posible penalti, el viernes en Boston.AFP

Los hombres de Mohamed Ouahbi manejaban la situación con pasmosa serenidad. Sin estridencias, sin concesiones de cara a la galería. Dominando como lo hace Ayyoub Bouaddi, un mediocentro de 18 años que controla el tempo como si ya hubiese sobrepasado la treintena. Su poderío capilar es proporcional al de su zancada. Va tan sobrado como Achraf Hakimi, capitán y líder del vestuario.

Tras la última interrupción para los anuncios, Escocia movió el banquillo dando paso a Kenny McLean y Lyndon Dykes, aunque su mejor revulsivo fue Ben Gannon-Doak, que había ingresado un cuarto de hora antes. El extremo del Bournemouth, de 20 años, dejó muestra de su habilidad por el perfil diestro. En ese tramo final hubo, al fin, razones para la esperanza para la hinchada escocesa.

Scott McTominay, con sus trazas de estibador, llegó con peligro al área desde segunda línea. También pudo cabecear un saque de esquina, de no ser por el ansia de Dykes, que se le cruzó por el camino en el peor momento. Marruecos concedió demasiados metros y se refugió en torno a Bono hasta acabar suspirando para que todo acabase. Ni siquiera fueron necesarios los guantes del ex guardameta del Sevilla, pero bien que agradecieron en Rabat el pitido final del árbitro uzbeko.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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