La ola toma aire y el dinero cambia de tabla

El viernes por la mañana teníamos un mapa bastante claro sobre Wall Street. Mientras el mercado norteamericano siguiera respetando los huecos alcistas abiertos hace dos semanas, entendía que no tenía demasiado sentido pelearse con la ola. El precio mandaba, la tendencia seguía viva y la obligación era navegarla con método, no discutirla por el simple hecho de que la subida pareciera excesiva.
Al cierre del viernes, sin embargo, hubo un cambio significativo que conviene señalar sin dramatismo, pero también sin mirar hacia otro lado. La fuerte caída de Wall Street provocó el cierre de esos huecos alcistas abiertos el 26 de mayo tanto en el Nasdaq 100 como en el S&P 500. Ese cierre de huecos es una señal técnica relevante. No significa necesariamente que el mercado haya cambiado de tendencia ni que haya comenzado una gran corrección, pero sí confirma un agotamiento comprador a corto plazo y la posibilidad de que hayamos visto un techo temporal en la última ola alcista. Dicho de forma sencilla: no hay que entrar en pánico, pero sí levantar la ceja.
Tampoco debería sorprendernos. Veníamos de diez semanas prácticamente ininterrumpidas de subidas y de un rally nacido a comienzos de abril que llevó al Nasdaq 100 a avanzar alrededor de un 34% y al S&P 500 en torno a un 20%. Después de una subida así, una recogida de beneficios intensa no es una anomalía, sino una posibilidad que siempre había que contemplar. Especialmente en semiconductores, donde muchas compañías habían acumulado avances descomunales y donde el dinero llevaba días dando señales de querer rotar hacia otros sectores.
En el caso del S&P 500, el hueco alcista que vigilábamos se abrió desde la zona de los 7.330 puntos. Su cierre nos indica que algo ha cambiado a corto plazo. Ahora bien, como siempre insisto, una cosa es detectar agotamiento comprador y otra muy distinta confirmar que estamos ante un proceso correctivo de mayor calado. Esa confirmación la tendremos si la caída profundiza más allá del ajuste del 23,6% de Fibonacci de todo el rally nacido en abril, que llevó al S&P 500 desde los 6.328 hasta los 7.620 puntos.
Ese nivel aparece en los 7.315 puntos del S&P 500. En el caso del Nasdaq 100, la referencia equivalente se encuentra en los 28.840 puntos. Mientras no haya un cierre diario por debajo de esos dos niveles, no tendremos confirmación suficiente para hablar de una fase correctiva en sentido estricto. Podríamos seguir estando ante una consolidación violenta, incómoda y necesaria, pero todavía consolidación.
Por eso, aunque este lunes puedan aparecer titulares de pánico, mi mensaje es de calma vigilante. Si el S&P 500 mantiene los 7.315 puntos y el Nasdaq 100 respeta los 28.840 al cierre, no daría por confirmado un escenario correctivo más profundo. En cambio, si esos niveles son cedidos, entonces sí habría que asumir que el mercado ha entrado en fase de corrección del último rally y que no conviene precipitar nuevas compras hasta zonas de mayor atractivo.
El primer punto de giro potencial aparecería en el ajuste del 38,2% de Fibonacci. En el S&P 500 eso nos llevaría hacia los 7.125 puntos y en el Nasdaq 100 hacia los 27.690 puntos. Ahí podríamos encontrar una primera zona seria de soporte desde la que el mercado intentara frenar las caídas. Perder también esos niveles ya sería una señal bastante más delicada, ya que abriría la puerta a una corrección más profunda hacia el entorno de los 25.500 y 25.850 puntos en el Nasdaq 100 y hacia los 6.770 y 6.820 puntos en el S&P 500. Esos rangos coinciden con ajustes de mayor calado, entre el 61,8% de Fibonacci y las dos terceras partes del rally, referencias clásicas de soporte dentro de la teoría de Dow.
Insisto en algo importante: no digo que vayamos a caer hasta ahí. Lo que digo es que, si el mercado pierde los primeros soportes, habrá que dejar de pensar en una simple consolidación y empezar a trabajar con un escenario correctivo. Y dentro de ese escenario, los niveles de compra no están donde nos gustaría emocionalmente, sino donde el gráfico empieza a ofrecer de nuevo una ecuación razonable entre riesgo y oportunidad.
En cuanto a los semiconductores, la violencia de las caídas no debe sorprender después de las subidas previas. Cuando un sector ha liderado el mercado con tanta fuerza, también suele ser el primero en sufrir una recogida de beneficios cuando cambia el viento. No hay que confundir eso con el fin estructural de la historia, pero tampoco conviene salir corriendo detrás de cualquier caída. En breve les indicaré dónde pueden aparecer niveles de compra interesantes en las compañías más atractivas del sector. Hoy la prioridad es esperar a que el precio nos diga dónde vuelve a ofrecer una ecuación razonable entre riesgo y oportunidad.
Dicho esto, hay algo que vengo detectando desde hace días y que ahora gana todavía más sentido: el dinero empieza a rotar. La ola no ha acabado necesariamente, pero puede estar cambiando de tabla. Si los semiconductores necesitan respirar tras una subida descomunal, no sería extraño que parte del dinero buscara refugio temporal o nuevas oportunidades en sectores que llevan meses consolidando y que empiezan a estar en disposición de retomar su tendencia alcista.
Ahí me interesan especialmente dos grandes áreas: financieras estadounidenses y farmacéuticas, con especial vigilancia al universo biotecnológico de calidad. En financieras sigo de cerca el XLF, gran ETF de referencia del sector financiero norteamericano, y el KBE, ETF centrado en bancos estadounidenses. En biotecnología me llama la atención el iShares Biotechnology ETF, conocido por su ticker IBB, que puede servir como buena referencia para medir si el dinero empieza a volver hacia este sector. No hablo de comprar por comprar, sino de seguir la pista al dinero cuando cambia de carril.
Una vez identificados los sectores donde el dinero puede empezar a rotar, mi trabajo es acudir a mi lista de zafiros, ese caladero de compañías de calidad que son seleccionables para la próxima revisión de la Tressis Cartera ECO 30. Que finalmente solo dos o tres acaben siendo elegidas no significa que el resto deje de tener calidad. Simplemente, no todas pueden entrar en cada revisión, pero siguen formando parte del radar.
Dentro de ese caladero, y en los sectores hacia los que podría estar rotando el dinero, aparecen nombres como Mastercard, Visa, Bank of America, Citigroup, BlackRock, S&P Global, ICE o KKR en el universo financiero. En farmacéuticas y biotecnología vigilo Novo Nordisk, Eli Lilly, Lonza o Sartorius Stedim Biotech. No se trata de comprar todas estas compañías, sino de tenerlas preparadas por si el mercado confirma que la rotación sectorial gana cuerpo.
Por tanto, el mensaje de fondo es claro. Tras el cierre de los huecos del viernes, ya no basta con repetir que la ola sigue viva. Hay que vigilar si simplemente toma aire o si empieza una resaca más profunda. La diferencia la marcarán los cierres diarios por debajo o no de los 7.315 puntos del S&P 500 y de los 28.840 puntos del Nasdaq 100. Mientras esos niveles resistan, hablaría de consolidación violenta y rotación. Si se pierden, tocará pensar en corrección y esperar pacientemente mejores zonas de compra.
Este lunes no es día para correr detrás del miedo ni para comprar cualquier caída como si todo fuera una ganga. Es el comienzo de una semana en la que toca hacer una buena foto del mercado, vigilar los niveles, mantener la cabeza fría y tener la munición preparada. Cuando revelemos esa foto sabremos si los soportes han resistido, si toca seguir teniendo paciencia o si el mercado nos está abriendo una oportunidad de verdad.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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