Productividad y eficiencia, los motores invisibles del progreso

Existe hoy una concienciación cada vez más extendida de que el progreso de las tecnologías digitales se ha acelerado claramente en las últimas décadas, en donde la omnipresente inteligencia artificial es simplemente el último eslabón de una larga cadena de innovaciones que se han ido integrando progresivamente en nuestras vidas. No obstante, la economía digital es simplemente la punta del iceberg de todas las actividades industriales y servicios que componen las economías actuales. En muchos sectores, los avances en la eficiencia de innumerables procesos productivos han sido verdaderamente impresionantes, aunque han pasado más desapercibidos que los de sus contrapartes digitales al estar integrados en procesos industriales y no en nuestras actividades diarias. ¿Qué factores determinan en última instancia que ciertas tecnologías sigan floreciendo y sean cada vez más eficientes mientras que otras se estancan, con las consecuencias que ello conlleva en nuestro nivel de vida?
Brian Potter, autor del popular Substack Construction Physics (y al que les recomiendo que se suscriban), nos trae en un libro recién publicado, titulado The Origins of Efficiency, algunas de las respuestas a estas preguntas. La obra indaga fundamentalmente por qué algunos procesos progresan de forma extraordinaria a lo largo del tiempo mientras que otros apenas avanzan. Potter no solo ofrece un marco teórico, sino un relato en donde se entrelazan la historia de infinidad de tecnologías, tales como la fabricación de bombillas, alfileres, acero, coches y semiconductores, a lo largo de las 384 páginas y 874 notas a pie de página de las que se compone el libro. Además de escribir uno de los blogs más leídos del mundo, Potter trabajó durante años en Katerra, una startup con amplios recursos que aspiraba transformar la construcción de viviendas mediante procesos modernos de fabricación, con un espíritu similar al de Henry Ford cuando revolucionó la industria automovilística. Sin embargo, en pocos años la compañía agotó todos sus recursos y acabó en quiebra. Esta experiencia es la que condujo a Potter a «obsesionarse» con la naturaleza de la eficiencia y a plantearse «qué haría falta para que la industria de la construcción llegase a ser más eficiente».
Los contenidos del libro no se centran en el instante incierto y emocionante del descubrimiento detrás de las grandes tecnologías (el cuál además es generalmente contado a través del prisma de las vicisitudes de los grandes inventores), sino en el aparentemente prosaico proceso de cómo luego esas tecnologías acaban generalizándose entre la población y haciéndose cada vez más asequibles. Como afirma Potter de manera inequívoca, «la eficiencia es el motor que impulsa la civilización humana«. El ejemplo de la penicilina es muy ilustrativo. Aunque el descubrimiento de este antibiótico por Alexander Fleming en 1928 representó un avance crucial en la historia de la medicina, fueron las mejoras graduales en el proceso de producción de las siguientes décadas, tales como el medio en el que cultivarla, el proceso de fermentación o la introducción de mejoras genéticas, los que permitieron fabricar penicilina a gran escala, confiriéndole el adjetivo de «medicina milagrosa» y salvando innumerables vidas desde entonces.
Aunque para un observador externo mejorar un determinado proceso productivo pueda parecer una tarea muy difusa, Potter plantea una taxonomía completa que ordena y delimita cinco avenidas de mejoras en las que, a su juicio, pueden catalogarse todas las ganancias de eficiencia. ¿Cuáles son estos cinco grandes grupos? Son: el propio método de transformación, el coste de los materiales, la importancia de los volúmenes, la variabilidad del proceso y, finalmente, la simplificación del proceso en menos pasos. Lea también: Lecturas de un profesional CFA: los bancos centrales y la importancia del sistema bancario en la sombra.
Los cambios en el método de transformación y el rediseño del producto para abaratar el proceso productivo son las dos primeras fuentes que explora el libro, aunque sin duda la importancia de los volúmenes es, de los cinco grupos, el que los lectores encontrarán más familiar, ya que la literatura económica siempre ha reconocido la importancia de las economías de escala como uno de los factores determinantes en la estructura de costes de una empresa. Potter hace un exhaustivo análisis de cuándo los procesos productivos pueden acabar generando economías de escala, llegando a la conclusión de que las economías de escala estarán presentes siempre y cuándo al menos alguno de los siguientes cinco factores esté presente: una proporción elevada de costes fijos sobre el total de costes (los volúmenes ayudan a diluir dicha base entre un mayor número de unidades), el escalado geométrico (resultado de la relación entre áreas y volúmenes, como en el caso de los barcos, cuyo coste crece en función de la superficie pero su capacidad de cargo en función del volumen), el escalado estadístico (cuando la mayor escala amortigua los efectos negativos de la variación aleatoria en el proceso de fabricación), el escalado de influencia (la escala ayuda a la negociación con clientes y proveedores) y las curvas de aprendizaje (que miden la relación entre el volumen producido acumulado y el coste unitario de fabricación). Aunque cualquiera de estos cinco factores puede conducir a la realización de economías de escala, para Potter las curvas de aprendizaje juegan un papel fundamental en la mayoría de los procesos, y por ello las dedica un capítulo completo del libro.
La reducción de la variabilidad y del número de pasos necesarios para llevar a cabo un determinado proceso constituyen las dos últimas avenidas de mejora. Estas fuentes han recibido tradicionalmente una atención considerable en numerosos marcos teóricos desarrollados durante el siglo XX, tales como los principios de gestión científica de Taylor, léase metodología, los métodos SMED o la producción justo a tiempo. El objetivo ideal de todos ellos es confluir hacia lo que se denomina un proceso continuo de producción (que se explora en uno de los últimos capítulos del libro), en contraposición a los procesos por lotes presentes en tecnologías menos avanzadas o que no exigen grandes volúmenes, como los productos de lujo o los artesanales. Los procesos continuos minimizan el número de subtareas, reducen la variabilidad de la producción y rebajan la necesidad de inventarios, de modo que, en muchas situaciones, «un proceso continuo marca el fin de la historia para un área determinada de producción -es una forma de producir que no tiene un sucesor obvio».
Finalmente, el capítulo 10 del libro es, posiblemente, uno de los más interesantes, ya que en él Potter explora la cara opuesta de todo lo explicado anteriormente: por qué en ciertos sectores los procesos productivos han mejorado muy poco, o nada en absoluto, en las últimas décadas. Este fenómeno no solo ha ocurrido en sectores de servicios (en los cuáles es bien sabido que operan efectos tales como la «enfermedad de los costes de Baumol»), como puede ser la educación o la sanidad, sino en otros donde la realidad física del proceso debería haber conducido a mejoras, como en el caso de la construcción de viviendas o centrales nucleares. Según Potter, los obstáculos que bloquean mejoras de la productividad en estos casos van desde limitaciones puramente técnicas (como en la fabricación de titanio, dada la reactividad del metal), hasta limitaciones políticas (en forma de cambios en la regulación) o limitaciones de mercado, como en el caso de aquellos procesos que no disfrutan de elevados volúmenes de demanda que faciliten economías de escala.
The Origins of Efficiency resulta especialmente pertinente en estos tiempos en los que debatimos, por un lado, la acuciante necesidad de reindustrializar las economías occidentales y, por otro, el alcance que la inteligencia artificial tendrá sobre la productividad de múltiples sectores – y sobre la economía en su conjunto. Para formarnos una visión informada y realista de lo que es posible lograr en ambas direcciones, es imperativo saber por qué ciertas tecnologías seguirán progresando y otras no y, en el caso de las primeras, cómo acelerar dicho progreso inspirándonos en la experiencia histórica. En suma, el libro constituye un punto de partida sólido para construir una perspectiva más rigurosa sobre la productividad, una que nos debería permitir orientar con mayor criterio las decisiones industriales de las próximas décadas.
‘Ficha técnica’:
Título: «The Origins of Efficiency».
Autor: Brian Potter.
Editorial: Stripe Press, 2025, pp.384, tapa dura.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
En la sección: elEconomista Mercados
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