Exceso de grasas saturadas, sal y aditivos: las salsas para pasta que la OCU suspende en la Escala Saludable

La gastronomía italiana es una de las grandes apreciadas en España. Reconocida por la calidad de sus ingredientes, la sencillez en las recetas o la riqueza de sus platos, en cada una de las regiones encontramos diferentes especialidades que reflejan la historia de este país. La pizza, los risottos, un amplia carta de quesos y embutidos o la maravillosa pasta, conquista cada año a cientos de personas que visitan este territorio.
La pasta suele ser una solución para las comidas de muchas personas en nuestro país. El abanico de salsas que pueden acompañar a este plato le convierte en una elección perfecta. Desde la mítica salsa de tomate, pasando por la tradicional boloñesa o el pesto hasta llegar a la carbonara. Replicar sus sabores a veces es algo complicado. Por este motivo, algunos recurren a las salsas que están preparadas en los supermercados. El problema: no siempre es mejor decisión.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 236 salsas que se comercializan para acompañar los platos de pasta y ha descubierto que 64 de ellas suspenden en su Escala Saludable, es decir, un algoritmo que «combina los valores de Nutriscore con la lista de aditivos y aromas de un alimento».
El análisis de la OCU sobre las salsas para pasta
La OCU ha señalado que entre las peores se encuentran las que tienen como base pesto o nata. En el lado contrario, las que tienen base de tomate. La diferencia se encuentra en el tipo de grasas que se emplean. Las que tienen base de nata «tienen un 6,75% de grasas saturadas, mientras que las de pesto posee un 5,62%. Sin embargo, las de base de tomate suelen apenas un 0,79%.
Otro problema es el exceso de sal. En estos términos los valores se sitúan por encima del 1% en las salsa de nata y llegan a superar el 2% en las de pesto. Una vez más las de tomate ganan la batalla porque están por debajo del 1% recomendando por la institución.
El uso de aromas y aditivos también es un problema en las que tienen como base la nata: 4 en las salsas carbonara, 3 en las de queso y 2 en las de setas. En este caso, se llegan a utilizar algunos que no son recomendables para la salud como, por ejemplo, los E- 14XX y el E250.
Tras el análisis, la OCU sostiene que » las salsas cuya base es la nata deben consumirse solo de manera ocasional, lo mismo que las de pesto, aunque estas últimas suelen añadirse en menor cantidad al aportar un sabor muy intenso». No ocurre lo mismo con las de tomate, que todas aprueban en la Escala Saludable. Y aquí asegura que dos tienen un resultado «excelente»: Hida Tomate frito 0% azúcares y Labore Tomate frito.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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