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Científicos descubren en geckos tropicales una adaptación inesperada para sobrevivir a la estación seca

📅 🕐 01 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
Científicos descubren en geckos tropicales una adaptación inesperada para sobrevivir a la estación seca
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Cuando pensamos en animales capaces de reajustar su fisiología para sobrevivir a un entorno hostil, la imaginación suele viajar hacia osos que hibernan, anfibios que se entierran o mamíferos que frenan su metabolismo en invierno. Cuesta más imaginar esa misma plasticidad en un pequeño geco tropical, aferrado a una roca cálida del norte de Australia, en un paisaje donde, en apariencia, siempre hace calor.

Esa imagen, sin embargo, se está quedando vieja. Un nuevo trabajo publicado en Journal of Experimental Biology sugiere que varios gecos del género Gehyra hacen algo mucho más sofisticado de lo que se creía: reajustan su fisiología con el cambio de estación para ahorrar un recurso aún más crítico que la temperatura en muchos trópicos estacionales: el agua.

Y eso importa mucho más de lo que parece.

Porque el norte tropical de Australia no es una postal inmóvil de selva exuberante. En gran parte de esa región manda una alternancia severa entre estación húmeda y estación seca. En unos meses sobra la humedad; en otros, el paisaje se endurece, escasean los insectos y el aire se vuelve mucho más exigente para cualquier animal pequeño que viva expuesto a perder agua a través de su propio cuerpo.

Un problema silencioso: secarse poco a poco

Para un reptil, deshidratarse no siempre significa una escena dramática. A veces basta con una fuga lenta e invisible. En lagartos como los gecos, buena parte del agua se pierde a través de la piel, además de los ojos y la respiración. Es una pérdida constante, discreta, pero decisiva.

Ahí está una de las claves de este estudio: los investigadores no se limitaron a preguntar qué temperatura prefieren estos reptiles o cómo se comportan cuando cambia el clima. Fueron a una cuestión más profunda y menos vistosa: cuánta agua dejan escapar en cada estación del año.

El equipo analizó seis especies de Gehyra en dos ambientes muy distintos del norte australiano: uno más húmedo y térmicamente estable, en Litchfield, y otro más seco y variable, en Kidman Springs. Los animales fueron estudiados entre la estación húmeda, el inicio de la seca y la fase más avanzada del periodo seco.

Los geckos tropicales de Australia son mucho más adaptables de lo que creíamos
Los geckos tropicales de Australia son mucho más adaptables de lo que creíamos. Foto: Pixabay

La lógica parecía sencilla. Si estos gecos viven en regiones tropicales relativamente cálidas todo el año, quizá sus márgenes de ajuste fisiológico fueran modestos. Durante años, una parte de la biología asumió precisamente eso; que muchas especies tropicales, al habitar entornos menos extremos en temperatura que los de latitudes templadas, tendrían menos capacidad para “reprogramarse”.

Pero la realidad empezó a torcer esa idea.

Lo primero que cambia no siempre es la temperatura

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que no todas las respuestas fisiológicas fueron iguales. En algunas especies del enclave más seco, los gecos mostraron una preferencia por temperaturas corporales algo más bajas durante la estación seca. No fue un cambio gigantesco, pero sí consistente: una forma de gastar menos energía y quizá también de reducir el coste hídrico de estar activo.

Sin embargo, esa no fue la gran historia.

De hecho, si uno leyera el estudio buscando únicamente una conclusión sobre termorregulación, podría pasar por alto lo verdaderamente llamativo. Porque el hallazgo más potente no tiene tanto que ver con el calor como con la capacidad de estos reptiles para contener la pérdida de agua justo cuando el entorno se vuelve menos indulgente. Y lo hacen, además, con una rapidez sorprendente.

Tal y como indica el trabajo, la respuesta de estos reptiles al cambio de estación es mucho más profunda de lo que sugería su comportamiento a simple vista.

Tal y como indica el estudio, los gecos no esperan a estar al límite para cambiar. En varias especies, el gran giro fisiológico aparece ya al inicio de la estación seca. Es decir, antes de que el paisaje alcance sus condiciones más duras.

Eso sugiere que no están reaccionando únicamente al estrés extremo del ambiente, sino anticipándose a él. Puede que respondan a señales tempranas como la humedad ambiental, la disponibilidad de alimento o cambios sutiles en el entorno que todavía no percibimos del todo bien.

Y aquí es donde aparece el dato que reordena la historia.

El hallazgo clave estaba en la piel

Tal y como ha revelado el paper, todas las especies estudiadas redujeron su pérdida evaporativa de agua durante la estación seca. Y no de forma marginal: la caída osciló entre un 34% y un 76% respecto a la estación húmeda, según la especie. Un porcentaje que, dicho sea de paso, es enorme para un ajuste fisiológico de este tipo.

En otras palabras: los gecos tropicales estudiados “cierran el grifo” cuando el año entra en su fase más árida. Conservan agua de manera activa, y lo hacen de una forma lo bastante consistente como para aparecer en todas las especies analizadas, incluso aunque no todas respondan igual en su preferencia térmica.

Eso cambia bastante el relato clásico sobre los reptiles tropicales. Ya no encajan tan bien en la idea de animales fisiológicamente rígidos, casi condenados a funcionar siempre igual en ambientes supuestamente estables. Más bien parecen especialistas en leer estaciones, anticipar el deterioro ambiental y modificar su cuerpo en consecuencia.

Los geckos tropicales de Australia desmontan una vieja idea sobre los animales del trópico
Los geckos tropicales de Australia desmontan una vieja idea sobre los animales del trópico. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

No es solo una curiosidad sobre lagartos

Este resultado tiene una lectura ecológica más amplia. En ecosistemas tropicales estacionales, sobrevivir no depende solo de soportar calor. Depende de cuadrar una ecuación delicada entre agua, alimento, actividad y gasto energético.

El trabajo cuestiona una idea bastante extendida en biología: que muchos animales tropicales tienen menos margen de ajuste fisiológico que los de climas templados.

Si un animal pierde menos agua, puede sostener mejor su equilibrio hídrico durante meses secos. Si además reduce ligeramente su temperatura preferida o su actividad, la estrategia se vuelve aún más eficiente. Es una forma de pasar el “año malo” sin desaparecer.

También hay una derivada importante en plena crisis climática. El cambio global no se traduce solo en más calor. También altera la lluvia, la humedad, la duración de las sequías y la abundancia de insectos. Y eso, para animales pequeños como los gecos, puede ser igual o más decisivo que un termómetro.

Por eso este estudio interesa tanto: no habla solo de unos reptiles discretos del norte de Australia. Habla de cómo responden los animales a un mundo donde la variabilidad ambiental puede intensificarse. Y, al menos en este caso, la naturaleza ya tenía preparada una respuesta elegante: cambiar a tiempo antes de que llegue lo peor.

Referencias

  • Kade N. Skelton, Craig C. Moritz, Kimberley A. Day, Chava L. Weitzman, Christine A. Schlesinger, Stephen M. Zozaya, Keith A. Christian; Acclimatisation to tropical seasons: hydric and thermal physiology in Gehyra geckos. J Exp Biol 1 March 2026; 229 (5): jeb250797. DOI: 10.1242/jeb.250797

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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