Descubren en 298 recipientes el gran cambio culinario que protagonizaron los vikingos al llegar a Inglaterra hace 1.100 años

Durante siglos, la imagen de los vikingos ha estado indisolublemente ligada al mar. Navegantes incansables, comerciantes de largas distancias y guerreros capaces de cruzar el Atlántico Norte, se diría que el pescado ocupaba un lugar preeminente en su dieta. En Escandinavia, sobre todo en Dinamarca y Noruega, el consumo de productos marinos formaba parte esencial de la vida cotidiana y de la economía. Por eso, cuando miles de escandinavos se asentaron en Inglaterra entre los siglos IX y XI, los arqueólogos esperaban encontrar esa misma huella alimentaria.
Sin embargo, una nueva investigación publicada en Antiquity ha revelado una sorpresa mayúscula: los vikingos que vivieron en Inglaterra apenas cocinaron pescado en sus vasijas cerámicas, pese a que en su tierra de origen sí era una práctica habitual. Este hallazgo inesperado no solo modifica nuestra visión sobre la alimentación vikinga, sino que también obliga a repensar cómo se integraron culturalmente en el mundo anglosajón.
En las poblaciones escandinavas, sobre todo en Dinamarca y Noruega, el consumo de productos marinos formaba parte esencial de la vida cotidiana y de la economía.

Lo que revelan las grasas atrapadas en las vasijas
El estudio, dirigido por Steven P. Ashby y su equipo de la University of York, analizó los residuos grasos conservados en cientos de fragmentos de cerámica de la Inglaterra vikinga y los comparó con recipientes procedentes de Dinamarca. La investigación aplicó una técnica que se ha abierto paso con fuerza en la arqueología: el análisis de residuos lipídicos. Aunque una olla medieval parezca vacía, en su interior las paredes porosas conservan diminutas huellas de las grasas de los alimentos que se cocinaron en el pasado.
Así, los investigadores estudiaron 298 recipientes procedentes de yacimientos ingleses de los siglos IX al XI, como York, Lincoln, Londres, Newark y varios asentamientos rurales del antiguo Danelaw. También compararon estos datos con los proporcionados por 57 vasijas procedentes de Aarhus y Ribe, dos importantes centros urbanos de la Dinamarca vikinga.
Con ello, se buscaba identificar biomarcadores específicos de productos acuáticos, sobre todo los compuestos químicos que aparecen cuando los aceites de pescado se calientan durante largos periodos. Estos marcadores permiten distinguir si una olla se utilizó para cocinar carne de animales terrestres, productos lácteos o pescado.
Los resultados no pudieron ser más sorprendentes: solo 13 de las 298 vasijas inglesas mostraban evidencias claras de que se habían utilizado para cocinar productos acuáticos, es decir, apenas un 4,4 %. En cambio, en Dinamarca esa cifra ascendía a alrededor del 23 % . El resultado fue contundente: los inmigrantes escandinavos no trasladaron intactas sus costumbres culinarias, sino que adoptaron rápidamente las tradiciones locales inglesas.
Los investigadores estudiaron 298 recipientes de yacimientos ingleses de los siglos IX al XI y los compararon con 57 vasijas procedentes de Aarhus y Ribe, dos importantes centros urbanos de la Dinamarca vikinga.

¿Cambió Inglaterra la dieta de los vikingos?
Los investigadores confirmaron que este patrón de consumo se repetía en el norte, el centro y el sur de Inglaterra, tanto en zonas urbanas como rurales, en recipientes grandes y pequeños. La tendencia, además, parecía mantenerse estable durante los siglos IX, X y XI.
Esa regularidad implicaba que la transformación de la dieta se había generalizado. Los escandinavos asentados en Inglaterra dejaron de cocinar pescado en cerámica y pasaron a utilizar sus recipientes principalmente para preparar grasas de animales terrestres (carne de vacuno, ovejas y cerdos) y productos lácteos .
Tales resultados chocaban con reconstrucciones previas, ya que se había demostrado que los vikingos consumían pescado en abundancia en Escandinavia. Restos de bacalao, arenque y otras especies aparecen con frecuencia en los yacimientos del norte europeo. Los análisis isotópicos de huesos humanos, además, muestran dietas con un fuerte componente marino. Entonces, si el pescado era tan importante en la dieta, ¿por qué no aparece en las ollas inglesas?
Solo 13 de las 298 vasijas inglesas mostraban evidencias claras de que se habían utilizado para cocinar productos acuáticos, es decir, apenas un 4,4% del total.

El pescado seguía allí, pero no en las ollas
La respuesta más probable no es que abandonaran el pescado por completo, sino que cambiaron la forma de prepararlo. Los autores del estudio plantean que en Inglaterra el pescado no se cocinaba en recipientes cerámicos, sino que se preparaba asado en espetones, cocinado en calderos metálicos o ahumado, salado o crudo.
Las fuentes escritas anglosajonas mencionan el pescado asado, mientras que algunos hallazgos arqueológicos, como las grandes sartenes de hierro en York o los recipientes de esteatita asociados a los primeros colonos escandinavos, refuerzan esa hipótesis. Incluso el famoso Tapiz de Bayeux representa peces servidos enteros en la mesa de élite, pero no en vasijas cerámicas. Además, algunos investigadores sugieren que el consumo de pescado pudo tener un fuerte componente social. Quizá no era un alimento cotidiano para toda la población, sino un producto asociado al prestigio, al clero o a las élites,
Los autores del estudio plantean que en Inglaterra el pescado no se cocinaba en recipientes cerámicos, sino que se preparaba asado en espetones, cocinado en calderos metálicos o ahumado, salado o crudo.

Comer como los ingleses para vivir entre ellos
En su conjunto, el estudio explora la cocina como herramienta de integración social. Así, las migraciones no solo transformarían las lenguas, las leyes o las formas de vestir de una población, sino también la vida privada, aquello que ocurre en el hogar. La forma de cocinar, los alimentos seleccionados y los utensilios utilizados para prepararlos forman parte de esa identidad. Por eso, los autores proponen que los vikingos pudieron adoptar deliberadamente las prácticas culinarias anglosajonas como forma de integrarse en las comunidades locales.
Mientras otros elementos materiales de la presencia vikinga en Inglaterra resultan difíciles de detectar arqueológicamente, la cocina ofrece una pista mucho más íntima. Comer como los vecinos podía ser una forma cotidiana y eficaz de convertirse en parte del nuevo mundo. Los vikingos, por tanto, fueron un conjunto de comunidades capaces de adaptarse con rapidez, negociar identidades y transformar sus hábitos más básicos: los que empiezan en la mesa.
Referencias
- Ashby, Steven P., et al. 2026. “Cuisine and culture-contact: lipid residue analysis reveals lack of aquatic products in pottery from Viking Age England”. Antiquity, 100(410): 464–480. DOI: 10.15184/aqy.2026.10288
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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