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Humor y Curiosidades

Un «Stonehenge subterráneo» de 5.000 años emerge en Escocia gracias a una revolucionaria técnica geofísica

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Círculo de postes de madera
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Durante milenios, el páramo de Machrie Moor, en la isla escocesa de Arran, ha guardado un enigma sobre su pasado. Las piedras erguidas que se recortan contra el cielo son solo la parte visible de un paisaje ceremonial mucho más extenso, tejido por comunidades neolíticas que transformaron ese terreno de turba en un calendario de piedra. Ahora, un nuevo hallazgo bajo la superficie podría reescribir la función ritual de este enclave.

Sin necesidad de retirar la tierra que lo cubre, un equipo de arqueólogos ha detectado las huellas de un círculo hasta ahora desconocido. No hay piedras a la vista, ni montículos que lo delaten: su existencia solo se ha revelado gracias a la tecnología capaz de leer las cicatrices que la actividad humana dejó en el subsuelo hace miles de años. De este modo, el descubrimiento reabre una pregunta que fascina a la arqueología británica desde hace más de un siglo: ¿cuántos monumentos como Stonehenge permanecen todavía ocultos bajo los campos de las islas británicas?

Lo que empezó como una prospección rutinaria para documentar el estado del yacimiento terminó revelando una estructura que podría sumarse a los seis círculos de piedra que ya se han catalogado en Machrie Moor. El hallazgo, presentado el pasado 30 de junio, invita a repensar la escala real de un lugar que los arqueólogos llevan décadas explorando sin dar por concluido su inventario.

¿Cuántos monumentos como Stonehenge permanecen todavía ocultos bajo los campos de las islas británicas? Un nuevo hallazgo en Machrie Moor amplía el catálogo de las estructuras neolíticas conocidas.

Círculo de postes de madera
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Un páramo con memoria de piedra

Machrie Moor es un páramo turboso salpicado por una de las concentraciones más densas de restos neolíticos y de la Edad del Bronce de Escocia, con una cronología que se extiende del 3500 a.C. al 1500 a. C. Círculos de piedra, menhires, túmulos funerarios y cistas conviven en un mismo entorno, donde forman un mosaico ritual ampliado durante generaciones. Hasta ahora, se habían identificado seis círculos, catalogados como parte del paisaje protegido de Arran.

Las excavaciones previas ya habían mostrado que varios de esos crómlech no se construyeron originalmente con piedra. En varios emplazamientos, se documentan círculos de postes de madera que, en un segundo momento, se sustituyeron, en el mismo lugar exacto, por bloques de piedra permanentes. Esa secuencia, poco habitual fuera de Escocia, convierte a Machrie Moor en un laboratorio único para trazar la evolución de la arquitectura ceremonial prehistórica.

En varios emplazamientos, se documentan círculos de postes de madera que, en un segundo momento, se sustituyeron por bloques de piedra permanentes.

Machrie Moor
Machrie Moor. Fuente: Historic Environment Scotland

Doce agujeros y un plano invisible

El nuevo círculo salió a la luz gracias a un estudio geofísico realizado por especialistas de Historic Environment Scotland (HES), el organismo que vela por el patrimonio histórico del país. Este tipo de estudios pueden entenderse como una especie de ecografía del terreno: igual que un aparato médico atraviesa la piel para mostrar lo que ocurre bajo ella sin necesidad de abrir el cuerpo, esta técnica atraviesa la tierra en busca de anomalías eléctricas o magnéticas provocadas por materiales enterrados, ya sean piedra, madera o metal, sin necesidad de excavar ni alterar el yacimiento.

El equipo, dirigido por el investigador Nick Hannon, localizó doce anomalías circulares con forma de fosa que, al unirlas, dibujan una circunferencia casi completa. El plano deja espacio para dos emplazamientos adicionales, lo que sugiere hasta catorce puntos de soporte originales. Puesto que ninguna fosa conserva restos de piedra, los arqueólogos han barajado dos posibilidades: o bien se usaron postes de madera ya desaparecidos, o bien se colocaron piedras que luego se retiraron tras el abandono del lugar.

Si el patrón observado en otros círculos de Machrie Moor se repite aquí, es razonable pensar en un origen de madera, coherente con la secuencia constructiva documentada en el resto del yacimiento.

Detección de anomalías
Detección de anomalías. Fuente: Historic Environment Scotland

Piedra, madera y un misterio por resolver

La ausencia de bloques de piedra en las fosas es, paradójicamente, uno de los datos más reveladores del hallazgo. Si el patrón observado en otros círculos de Machrie Moor se repite aquí, es razonable pensar en un origen de madera, coherente con la secuencia constructiva documentada en el resto del yacimiento. Los investigadores subrayan, no obstante, que se necesita más trabajo arqueológico para confirmar la naturaleza exacta de la estructura y su cronología precisa, ya que la prospección geofísica revela las formas, pero no permite datarlas.

Todo apunta, eso sí, a que el nuevo círculo comparte cronología con sus vecinos de piedra. La actividad continuada durante siglos refuerza la idea de que Machrie Moor funcionó como un centro ceremonial vivo, remodelado por generaciones de agricultores neolíticos y de la Edad del Bronce.

La alineación con el solsticio de verano convierte a los monumentos en instrumentos para marcar el tiempo, anclar el calendario agrícola y celebrar rituales colectivos ligados al ciclo solar.

Machrie Moor
Detección de anomalías. Fuente: Historic Environment Scotland

El sol que ordenaba el paisaje

Los círculos conocidos de Machrie Moor se alinean con una marcada hendidura en la cabecera de Machrie Glen, el punto exacto en el que asomaba el sol al amanecer del solsticio de verano. Esa orientación convierte a los monumentos en instrumentos para marcar el tiempo, anclar el calendario agrícola y, probablemente, celebrar rituales colectivos ligados al ciclo solar.

Machrie Moor comparte ese patrón con otros grandes complejos megalíticos europeos, desde Stonehenge hasta los círculos de las islas Orcadas, donde la posición del sol condicionaba la disposición de piedras y postes. Si el nuevo círculo respeta esa misma alineación, reforzaría la idea de un paisaje ceremonial diseñado con una lógica astronómica.

Con el paso del tiempo, la función de estos círculos cambió. Las excavaciones han revelado que muchos se convirtieron en lugares de enterramiento, tanto de cremaciones como de inhumaciones. Ese tránsito, del templo solar al cementerio ritual, es habitual en la prehistoria británica y refleja cómo los espacios sagrados podían absorber nuevos significados con el tiempo.


Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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