Empleo en Medellín 2026: Aumenta la informalidad y las renuncias voluntarias
📅 🕐 hace 3 min🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 8 min de lectura
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La ciudad de Medellín y su área metropolitana atraviesan por un momento económico y social que desafía las lógicas tradicionales del mercado laboral.
Al observar las cifras agregadas, el panorama parece alentador: la capital antioqueña sigue creando puestos de trabajo y ostenta salarios que se ubican sistemáticamente por encima del promedio nacional.
Sin embargo, al hacer un análisis detallado, emerge una profunda dualidad que amenaza la sostenibilidad económica a mediano y largo plazo.
Mercado laboral en Medellín Foto:Cortesía
Por un lado, una porción cada vez más abrumadora de los nuevos empleos se está gestando en la sombra del denominado ‘rebusque’ y la falta de garantías. Por el otro, quienes gozan de los beneficios y la estabilidad de la formalidad están decidiendo, en una proporción alarmante, dar un paso al costado de manera voluntaria.
Dos análisis muestran la realidad de una ciudad atrapada en una compleja transición económica y humana.
Uno de estos estudios lo llevó a cabo la firma Crowe a través de un reciente informe que alerta sobre la calidad de las oportunidades que se están generando en el Valle de Aburrá. La premisa revela que el empleo mejora en su volumen, pero su composición se torna cada vez más precaria.
Empleo, Medellín. Foto:Alcaldía de Medellín.
Según el análisis, durante el último año, la dinámica de generación de ingresos ha sufrido una transformación preocupante: de cada 100 nuevos ocupados netos que se sumaron al mercado laboral, un abrumador grupo de 54 personas terminó en la informalidad, mientras que apenas 46 lograron acceder a un puesto formal con todas las prestaciones de ley.
Llevadas a cifras absolutas, las proporciones adquieren un peso dramático. De los casi 69.000 nuevos trabajadores contabilizados en el territorio antioqueño, aproximadamente 36.900 quedaron excluidos del sistema formal, frente a solo 31.600 que lograron cruzar la puerta de la formalidad.
La situación es aún más crítica para aquellos que salieron al ruedo laboral por primera vez o retornaron a él tras un periodo de inactividad. De los cerca de 85.000 paisas que buscaron insertarse, de cada 100, 43 acabaron en el ‘rebusque’, 37 consiguieron trabajo formal y 19 se enfrentaron al desempleo.
El empleo continúa creciendo, pero la informalidad está capturando una proporción mayor de los nuevos trabajadores
Ricardo LópezSocio líder de Crowe Co en Medellín
Ricardo López, socio líder de Crowe Co en Medellín y autor del informe, hace hincapié en que, si bien no se trata de una recesión declarada, sí existe una presión innegable y creciente.
«El empleo continúa creciendo, pero la informalidad está capturando una proporción mayor de los nuevos trabajadores» advierte el experto. Esta advertencia se fundamenta en un escenario que, de mantener su inercia actual, podría arrojar hasta 45.000 nuevos trabajadores informales para el segundo semestre de 2026, lo que elevaría la cifra total a cerca de 889.000 personas sobreviviendo en estas condiciones en la capital antioqueña
informalidad Foto:Foto:Yuri Cortez / AFP
Otros desafíos
La informalidad no es el único desafío; la economía de barrio, ese tejido vital que compone el día a día de las comunas, está sufriendo un embate silencioso.
Actividades como el comercio al por menor, el alojamiento, los servicios de comida y el entretenimiento concentran cerca de 722.000 ocupados.
Sin embargo, mientras la ciudad sumaba empleos en términos netos, estos sectores, que dependen directamente del bolsillo diario de los ciudadanos, perdieron cerca de 17.000 puestos de trabajo. Solo entre el comercio, alojamiento y comidas se destruyeron unos 20.000 empleos.
Sector Provenza, en El Poblado Foto:Alcaldía de Medellín
La explicación radica en la inflación, los costos operativos y la incapacidad de transferir estas cargas al usuario final sin destruir la demanda. Al respecto, López señala: «Trasladar esos mayores costos a los clientes es muy difícil. Como consecuencia, los negocios de barrio deben absorber parte de esos aumentos, reduciendo sus márgenes».
Esto se suma a un cambio de paradigma en el comportamiento de los hogares. «La familia paisa no dejará de consumir, pero sí lo hará de forma más selectiva, priorizando lo esencial y buscando obtener el mayor valor por cada peso que gasta», añade el directivo.
Si el consumo se enfría aún más, micronegocios, talleres y peluquerías tendrán que recortar personal, arrojando a más ciudadanos al ya saturado mercado informal.
Renuncias voluntarias
Para evitar la renuncia silenciosa, se debe trabajar en mejorar la experiencia del empleado Foto:iStock
La paradoja antioqueña se completa al observar el espectro formal del empleo, donde las reglas del juego deberían teóricamente garantizar estabilidad.
Datos suministrados por Buk, un software integral de recursos humanos que analizó más de 33.000 registros, revelaron que la rotación laboral en Medellín se situó en un 3,1 % a finales del año anterior.
Aunque esta cifra está ligeramente por debajo del promedio nacional (3,2 %), esconde un fenómeno inquietante: el 57,8 % de las desvinculaciones laborales en la región corresponden a renuncias voluntarias.
El quiet quitting es una actitud generalizada de falta de ambición. Foto:iStock
Esta alta tasa de dimisión no está ligada de forma directa a bajos ingresos, ya que los sueldos en la capital paisa superan los promedios del país. El problema, entonces, trasciende el componente salarial.
Gabriela Durán, country manager de Buk en Colombia, explica que este escenario obliga a una reflexión profunda en las corporaciones: «En Medellín contamos con un mercado laboral que presenta una rotación menor a los promedios nacionales y salarios más competitivos, pero que a su vez, nos recuerda que aún persisten desafíos relacionados a mejorar la calidad del empleo, cerrar brechas salariales, especialmente de género, y fortalecer a las medianas y pequeñas empresas para que puedan generar oportunidades laborales más sostenibles».
El perfil de quienes renuncian devela las fallas estructurales del mercado. La Generación Y (Millennials) lidera tanto la tabla de ingresos —con una mediana salarial de $4’971.114 — como la de deserciones, ostentando un 59,7 % de renuncias voluntarias.
Aún persisten desafíos relacionados a mejorar la calidad del empleo, cerrar brechas salariales, especialmente de género, y fortalecer a las medianas y pequeñas empresas
Gabriela DuránCountry manager de Buk en Colombia
Le sigue la Generación Z, que, con la mediana salarial más baja ($4’090.932), presenta una tasa de dimisión del 57,3 %. Los Baby Boomers, por el contrario, reportan mayor fidelidad (42,0 % de salida voluntaria).
A esto se le suma una evidente y dolorosa brecha de género. Según el informe, en el mercado antioqueño, los hombres no solo concentran la mayor participación laboral (52,8 %) y ganan más ($4’455.785), sino que también tienen una tasa menor de renuncias voluntarias (55,1 %) frente a las mujeres.
La población femenina, que representa el 47,2 % de la fuerza laboral y percibe salarios ligeramente inferiores, protagoniza el 60,8 % de las renuncias voluntarias.
Feria de empleo para mujeres Foto:SENA
Esto sugiere entornos donde la equidad de oportunidades, las posibilidades de ascenso o la conciliación entre la vida personal y laboral no están cumpliendo las expectativas femeninas.
Finalmente, son las micro y pequeñas empresas las que, irónicamente, ofrecen la mayor mediana salarial ($4’993.726) pero enfrentan la mayor tasa de rotación general (3,5 %). Esta volatilidad indica que el dinero, por sí solo, no basta para construir fidelidad; el talento humano de hoy exige bienestar integral, desarrollo del potencial y un ecosistema laboral que entienda al empleado más allá de su productividad horaria.
La radiografía de Medellín en 2026 expone un cruce de caminos crítico. Si el sector empresarial y las políticas públicas no logran articular un salvavidas efectivo para la economía de barrio, el segundo semestre dejará una huella imborrable con decenas de miles de personas abocadas a la informalidad.
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Simultáneamente, si las compañías formales no transforman sus culturas organizacionales hacia la equidad de género y el bienestar genuino, seguirán viendo cómo su mejor talento, a pesar de estar bien remunerado, prefiere marcharse.
El futuro económico de la región no dependerá de cuántos empleos se generen en los próximos meses, sino de cuántos de esos empleos se puedan dignificar y sostener en el tiempo con verdadera humanidad e innovación corporativa.