JP Morgan alerta que el déficit fiscal agrava el desequilibrio externo de Colombia | Crecimiento | Economía

El desequilibrio externo de Colombia volvió a encender las alarmas, luego de que en su más reciente informe, J.P. Morgan advirtiera que el deterioro fiscal estructural del país está alimentando un déficit comercial cada vez más amplio, impulsado por el aumento de las importaciones en medio de una fuerte demanda interna.
Si bien esta institución reconoce que las remesas siguen actuando como una válvula de alivio parcial, advierte que el desbalance persiste y podría convertirse en una fuente de presión adicional para la economía, principalmente desde frentes como la deuda o el tipo de cambio, más adelante.
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Según el reporte, el déficit comercial de mercancías alcanzó US$13.200 millones hasta agosto de 2025, lo que representa US$4.000 millones más que en el mismo periodo del año anterior; mientras que solo en agosto, el déficit mensual se ubicó en US$2.000 millones, ampliándose en US$320 millones frente a 2024.
De acuerdo con la entidad, este comportamiento no es casual, sino que responde al impulso que el gasto interno, en buena parte financiado con recursos públicos, sigue ejerciendo sobre la demanda y las compras externas.
El déficit fiscal es el gran reto a superar desde el Gobierno Nacional.
Imagen de ChatGPT
J.P. Morgan advierte que el crecimiento de las importaciones refleja una economía donde el consumo mantiene un ritmo elevado, incluso en un contexto de menor crecimiento, ya que en los primeros ocho meses del año, las compras externas aumentaron 10% anual, con especial dinamismo en los bienes intermedios y de consumo final, un patrón que sugiere que los hogares continúan gastando por encima de la capacidad productiva del país.
Mientras tanto, las importaciones de bienes de capital, también han ganado terreno, lo que refuerza el peso del componente importado en la actividad económica.
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Pese a que en términos de valor en dólares las importaciones siguen casi 11% por debajo de los niveles “recalentados” de 2022, los volúmenes son hoy 12% superiores, lo que demuestra que el desbalance comercial no se origina en precios internacionales, sino en una demanda interna robusta y persistente y para el banco, este fenómeno es coherente con el “deterioro fiscal estructural en curso”, una expresión que asocia el aumento del gasto público con la presión sobre la balanza comercial.
Entre tanto, el contraste con las exportaciones es marcado y aunque los precios internacionales continúan siendo favorables, subieron 3,3% interanual, los volúmenes exportados cayeron 19%, lo que llevó a un crecimiento total casi nulo (+0,6%). Así mismo, las exportaciones no energéticas crecieron 21,4%, pero este avance fue insuficiente para compensar la fuerte caída en las ventas de petróleo y carbón, tanto en cantidad como en valor.

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En términos históricos, los volúmenes de exportación están 36% por debajo de los niveles previos a la pandemia, mientras los precios se mantienen 40% por encima del promedio de 2015–2019.
Como resultado, el déficit comercial anualizado a tres meses se elevó a US$22.400 millones, el nivel más alto desde el año 2022. Incluso bajo la medición FOB-FOB, el déficit llegó a US$18.500 millones, cifras que confirman un desequilibrio externo persistente frente al que J.P. Morgan sostiene que, mientras el gasto interno siga superando la capacidad de ahorro nacional, el país continuará dependiendo del financiamiento externo para cubrir la diferencia.
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El alivio de las remesas
El informe de este banco también dice que las remesas han ayudado a moderar el impacto, pero no son suficientes; ya que entre enero y agosto, crecieron 13,3% interanual, alcanzando montos récord, aunque su ritmo muestra señales de agotamiento. En el último trimestre, el flujo registró una caída secuencial de -1,1% y según el banco, esta desaceleración puede deberse a tres factores, que arrancan por las políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos.
En esto también influyen un mercado laboral estadounidense menos dinámico y la pérdida del impulso que tuvieron los envíos anticipados a comienzos del año ante eventuales cambios tributarios o migratorios.

Colombia debería buscar otras formas de financiar el déficit de cuenta corriente.
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De esta forma, el déficit combinado de comercio y remesas llegó a US$4.500 millones en los primeros ocho meses de 2025, cifra que evidencia que los flujos externos ya no logran equilibrar las cuentas y para J.P. Morgan, la tendencia apunta a un desequilibrio estructural más profundo, donde el gasto público y el consumo privado, ambos elevados, siguen empujando la economía por encima de su capacidad real de generación de ingresos externos.
Así las cosas, el informe concluye que, si no se corrige este patrón, el déficit de cuenta corriente continuará ampliándose, lo que podría presionar la deuda y el tipo de cambio en los próximos trimestres. En otras palabras, el deterioro fiscal está pasando de ser un problema interno a convertirse en una amenaza externa para la estabilidad macroeconómica de Colombia.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio
Fuente de TenemosNoticias.com: www.portafolio.co
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