¿Existe cirugía para mejorar la depresión? La historia de la mujer que se sometió a procedimiento cerebral pionero

No hay cura para la depresión, pero los inventos médicos y tecnológicos han permitido que pacientes con este diagnóstico puedan superar cuadros graves o mejorar sus comportamientos ante un panorama gris.
En el Hospital Internacional de Colombia, ubicado en Piedecuesta, una paciente con depresión mayor fue sometida a un procedimiento neurológico pionero mientras permanecía despierta.
La operación, realizada por el neurocirujano William Omar Contreras, podría abrir una ventana de esperanza para pacientes que han perdido el rumbo emocional.
A los 34 años, tras una vida marcada por una tristeza persistente, una mujer exitosa, directiva de una importante empresa en Madrid, llegó a Bucaramanga para someterse a una cirugía que no solo cambiaría su cerebro, sino también su forma de vivir.
Se pusieron cuatro electrodos para mejorar la depresión Foto:Suministrada a EL TIEMPO
Según cuenta el doctor William a EL TIEMPO, desde los 19 años padecía una depresión profunda, de esas que no se quitan con consejos ni planes divertidos, donde ni siquiera levantarse de la cama era posible y el placer parecía extinguido para siempre.
“Lo que hicimos fue devolverle la luz a su cerebro”, explica el doctor William Omar Contreras, especialista en neurocirugía funcional formado en Colombia, Alemania y Brasil, y quien actualmente opera en Bucaramanga y Barranquilla.
Él lideró esta intervención sin precedentes en la región, conocida como estimulación cerebral profunda.
Pero, ¿cómo funciona algo tan complejo en palabras simples? El doctor lo ilustra así: “imagínate que tu cerebro es una ciudad de noche. La alegría, la motivación, el placer… son barrios iluminados. En una persona con depresión mayor, muchos de esos barrios se quedan sin luz.” Lo que hace esta cirugía es instalar un pequeño “chip cerebral”, un electrodo que envía impulsos eléctricos a zonas muy específicas del cerebro, devolviendo esa energía perdida.
La paciente fue operada despierta, una condición necesaria para ubicar con precisión los “puentes” que conectan los circuitos de la emoción.
Lorena Rodríguez fue operada para mejorar síntomas de depresión Foto:Suministrada a EL TIEMPO
En total, se le instalaron cuatro electrodos, dos en cada hemisferio cerebral.
Cada uno dirigido a las rutas neuronales que controlan el estado de ánimo, la ansiedad y esa sensación de incapacidad que muchos definen como “no tener ganas de nada”.
“Usamos imágenes de resonancia únicas, como si el cerebro de cada paciente fuera una huella digital, para saber exactamente por dónde pasan esos caminos de información emocional. Y justo ahí es donde llevamos la electricidad”, relata el doctor.
Esa electricidad no solo estimula regiones “apagadas”, sino que ayuda a equilibrar los químicos cerebrales que regulan las emociones, algo que los medicamentos tradicionales ya no lograban con ella.
Desde la operación, la paciente ha empezado a sentir cambios. Aún es pronto para cantar victoria, pero ya puede mirar los días sin la misma carga de tristeza.
La novedosa operación no quita la depresión, pero sí mejora los síntomas Foto:Suministrada a EL TIEMPO
“Es una mujer brillante, perfeccionista al extremo, que sentía una culpa desbordada por no ser siempre la mejor. Ahora, está aprendiendo a vivir de nuevo sin ese peso constante.”
El caso, más allá de lo clínico, toca fibras humanas profundas. Y aunque la tecnología ya se había utilizado en enfermedades como el Parkinson, su adaptación para tratar la depresión resistente marca una nueva era en la medicina neuropsiquiátrica del país.
En palabras del doctor Contreras, “esto no es ciencia ficción. Es neurociencia aplicada a una necesidad muy real: volver a encender, poco a poco, los barrios apagados del alma.”
La versión de la paciente
Lorena Rodríguez contó que precisamente desde los 19 años fue diagnosticada con trastorno mixto de ansiedad y depresión y su vida antes de la cirugía la cataloga como un «sobre esfuerzo».
Lorena Rodríguez después de la operación Foto:Suministrada a EL TIEMPO
Siempre ha logrado cumplir sus metas, sus estudios, cumplir con su trabajo, pero menciona que es agotador con dicho trastorno dando un ejemplo claro: es como si caminara o corriera una maratón con una ‘pierna rota’.
En diciembre del 2024 tuvo una recaída muy fuerte, tanto así, que suspendió su trabajo y no quiso salir de una cama, dice que estaba perdiendo el ‘color de la vida’.
«La depresión me estaba consumiendo, no es de voluntad, es como un cáncer, son enfermedades invisibles o mentales que han sido subestimadas, después de una búsqueda enorme encontré al doctor William y me propuso estimular mi cerebro con cuatro electrodos donde están las emociones», cuenta.
Lorena asegura sentirse mejor luego de la operación de depresión Foto:Suministrada a EL TIEMPO
La paciente indica que la cirugía fue extraordinaria y destaca el buen trabajo de los expertos. Contó que a los tres días de la operación recibió una noticia negativa de su padre, pero no la tomó tan traumática como en el pasado la hubiera asumido.
Lorena menciona que a la semana ha notado cambios, incluso mejoró la alimentación y dejó el ‘hambre emocional’.
«He visto cambios del día espectaculares, a veces estoy baja de ánimo, pero hay momentos que siento que no tengo absolutamente nada, es un proceso, el doctor me dice que los mayores resultados se ven en dos años, hay pacientes que los ven en dos meses, pero yo los comencé a sentir a las semanas», indica con entusiasmo.
Lorena, un día antes de la operación Foto:Suministrada a EL TIEMPO
Por ahora, Lorena sigue con los medicamentos para la depresión, pero asegura que siempre ha sido resistente a la misma.
“Lo bonito de esto —señala el doctor— es que la cirugía dura para toda la vida. Pero eso sí, no significa que la persona quede curada y ya no necesite nada más. Esto no reemplaza los medicamentos ni la terapia con psiquiatras o psicólogos. Es una herramienta más dentro del tratamiento”.
El impacto, aunque no absoluto, es significativo. “Hablamos de una mejoría del 50%. Eso quiere decir que, si una persona tenía 100 días malos, ahora tendrá 50. Es una gran diferencia. No es curación mágica, pero sí una mejora real y profunda”.
Aunque este tipo de intervención aún no es común en Colombia, ya se han hecho varias —incluida esta última en el Hospital Internacional de Colombia en Piedecuesta y para el doctor Contreras, lo más preocupante no es la novedad del procedimiento, sino el desconocimiento general.
“Hay muchas personas que no tienen ni idea de que esto existe. Viven con sufrimiento profundo o incluso llegan al suicidio sin saber que hay opciones reales de ayuda”.
Melissa Múnera Zambrano
Corresponsal de EL TIEMPO – Bucaramanga
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
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