‘Restituir para cerrar las heridas del conflicto armado en Colombia’: así arrancó en Barranquilla el II Congreso Nacional de Restitución de Tierras
📅 🕐 06 May 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 6 min de lectura
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El II Congreso Nacional de Restitución de Tierras arrancó este martes en Barranquilla con el mensaje de que la restitución no puede quedar reducida a un trámite administrativo ni a una cifra en un informe oficial.
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En el acto de instalación, los discursos insistieron en que devolver la tierra implica enfrentar heridas abiertas del conflicto armado, reconstruir memorias y redefinir la relación entre el Estado y los territorios históricamente despojados.
El evento, que se extenderá hasta el viernes 8 de mayo, reunió en su primera jornada a ministros, magistrados, líderes sociales y comunidades víctimas del despojo, en un escenario donde el énfasis estuvo puesto en el sentido político y humano de la restitución como política pública.
“Curar las heridas”: la restitución como misión política
El director de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), Rangel Giovani Yule Zape, abrió el Congreso con una intervención que se apartó deliberadamente del lenguaje técnico. Desde el inicio, planteó la restitución como un proceso atravesado por el dolor acumulado de décadas de violencia.
Imágenes del II Congreso Nacional de Restitución de Tierras en la ciudad de Barranquilla. Foto:Cortesía
“Estamos al frente de una unidad que busca precisamente curar las heridas, armonizar el dolor que nos ha dado el conflicto y la violencia en Colombia”, dijo ante el auditorio, al subrayar que el propósito central es devolver derechos fundamentales arrebatados a las víctimas, no solo resolver expedientes.
Uno de los ejes del discurso del director de la URT fue la forma en que se diseñó el actual Plan Estratégico Institucional. Según explicó, no surgió de decisiones cerradas en Bogotá, sino de diálogos con actores territoriales que históricamente han sido marginados de la construcción de política pública.
“Llamamos a los mayores y mayoras, al movimiento campesino, indígena, afro y a las organizaciones de víctimas para que nos ayudaran a construir”, señaló, al insistir en que el enfoque territorial no es retórico sino metodológico.
Este enfoque, aseguró, ha permitido replantear la manera en que el Estado entiende la restitución, especialmente en contextos étnicos y colectivos, donde el vínculo con la tierra va más allá de la noción de propiedad individual.
La deuda con los pueblos étnicos
Yule reconoció que, al inicio de su gestión, la restitución para comunidades indígenas y afrodescendientes se encontraba rezagada. En su intervención, afirmó que fue necesario reestructurar la entidad para responder a esa deuda histórica.
Imágenes del II Congreso Nacional de Restitución de Tierras en la ciudad de Barranquilla. Foto:Cortesía
“Cuando llegamos, el ejercicio del derecho fundamental de la restitución para los pueblos indígenas y afro estaba totalmente rezagado”, dijo. Como respuesta, destacó la creación de un programa específico, con presupuesto propio, que cubre tanto la etapa administrativa como la judicial de los procesos étnicos.
El objetivo, explicó, es que estos avances no dependan de una administración de turno, sino que queden consolidados como política pública permanente.
“Es el cordón umbilical entre la institucionalidad y el territorio”, afirmó, al señalar que sus integrantes no solo orientan los procesos desde su conocimiento técnico, sino también desde dimensiones espirituales y culturales que suelen quedar por fuera de los procedimientos oficiales.
Otro punto clave fue el lugar que ocupa el archivo de la Unidad de Restitución de Tierras. Yule sostuvo que este repositorio se ha convertido en un patrimonio de la memoria histórica del país y defendió su apertura como un acto de transparencia.
“Está a disposición del pueblo colombiano para recrear la memoria de lo que ha sido el despojo territorial”, dijo, al advertir que sin acceso a la información, la reparación queda incompleta.
Revertir la negación: el mensaje del Gobierno
En la instalación también intervino de manera remota la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino Villegas, quien ubicó la restitución dentro del marco de la justicia transicional y defendió la gestión del actual Gobierno en esta materia.
Imágenes del II Congreso Nacional de Restitución de Tierras en la ciudad de Barranquilla. Foto:Cortesía
Carvajalino fue directa al referirse a la política de registro de tierras de administraciones anteriores. “Recibimos una política de negación. Más del 65 % de las solicitudes eran rechazadas”, afirmó, al contrastar esa cifra con el 28 % de negaciones actuales, dato que presentó como evidencia de un cambio estructural.
Según la ministra, más de ocho millones de hectáreas han sido incorporadas al Registro de Tierras Despojadas, en un esfuerzo por revertir lo que calificó como una “lógica de injusticia” contra las víctimas.
La ministra también conectó la restitución con la reforma agraria, al destacar la redistribución de más de 350.000 hectáreas y la gestión de 762.000 hectáreas para el Fondo de Tierras. Para Carvajalino, estos procesos no son paralelos, sino complementarios.
En su cierre, planteó un horizonte de largo plazo: avanzar hacia una justicia agraria permanente que evite que el país tenga que recurrir nuevamente a mecanismos excepcionales de justicia transicional.
“Se trata de aprender de estos más de diez años para enfrentar estructuralmente el acaparamiento y el desplazamiento”, sostuvo.
El arranque del II Congreso Nacional de Restitución de Tierras dejó claro que, más allá de la agenda académica y técnica, el debate gira alrededor de cómo cerrar un ciclo histórico de despojosin repetir las fallas del pasado.
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Durante los próximos días, el Congreso en Barranquilla continuará con paneles y mesas de trabajo sobre restitución colectiva, enfoques diferenciales y soluciones duraderas.
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