El acuerdo entre Irán y EEUU desata una avalancha de críticas contra Netanyahu en Israel a pocos meses de las elecciones | elperiodico.com

El enfado de los israelíes empezó días antes de que Estados Unidos e Irán anunciaran haber llegado a un acuerdo. La población del país mediterráneo sigue enfrascada en operaciones militares en el Líbano con respuestas que a veces golpean el norte de su territorio. Tanto como con Hezbolá como con su patrocinador, Irán, los israelíes sienten que aún tienen cuentas pendientes, que ambos aún son una amenaza. Por eso, desde todos los atriles políticos, los líderes israelíes reclaman la libertad de acción de su Ejército e, incluso, se atreven a criticar la alianza histórica con Washington. El renovado alto el fuego en el país de los cedros pone al primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, entre las críticas de sus aliados nacionales y las exigencias de su mayor socio internacional.
«Israel no está subordinado a Estados Unidos y somos un Estado independiente y soberano», defendía Itamar Ben Gvir, el ultraderechista ministro de Seguridad Nacional, al poco de anunciarse el acuerdo. «Cada vez que nos hemos doblegado a la presión internacional en detrimento de la seguridad de Israel hemos pagado un precio en sangre con intereses«, añadió. «Insistimos: queremos a EEUU y estamos profundamente agradecidos al presidente [estadounidense, Donald] Trump y, pese a ello, el Estado de Israel no es una república bananera«, concluyó.
Un «fracaso absoluto»
Las palabras de uno de los principales aliados del primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, no distan mucho de las proclamas de la oposición, aunque el señalamiento al líder es más evidente. Netanyahu «ha perdido la guerra» y se ha derrumbado «en el momento de la verdad», afirmó Yair Lapid, actual líder de la oposición. «Nunca, jamás, ha habido un fracaso más absoluto que el fracaso diplomático de Netanyahu en el frente iraní», sentenció. «Ha llegado el momento de reconocer que Netanyahu simplemente ya no puede hacerlo», declaró Lapid, quejándose de que «un presidente estadounidense le diga abierta y públicamente al primer ministro de Israel: ‘Yo soy tu jefe y harás lo que te diga‘».
Según los opositores a Netanyahu, el primer ministro ha traicionado a su pueblo y a su Ejército. «El Estado de Israel ganó la batalla, Netanyahu perdió la guerra; las fuerzas israelíes cumplieron sus misiones, Netanyahu no estuvo a la altura«, declaró Lapid. Su aliado, el ex primer ministro Naftali Bennett, se sumó a las críticas. «Durante la guerra con Irán, vimos el extraordinario desempeño del Ejército y las fuerzas de seguridad en el frente, así como la valentía del pueblo israelí en el frente interno; esta mañana, nos enteramos de que el Gobierno es, una vez más, incapaz de convertir todo eso en logros de seguridad duraderos«, dijo el pasado lunes.
Elecciones en unos meses
Tras acusar al Gobierno de llevar al país a guerras de «estancamiento y desgaste» y de ser «incapaz de lograr una victoria decisiva», Bennett ha reconocido que él cuenta con «un plan estratégico para provocar el colapso del régimen iraní» que combina «medios diplomáticos, de inteligencia, económicos, tecnológicos y militares». El próximo otoño el país celebrará sus primeras elecciones desde el mayor error de inteligencia y seguridad que ha sufrido Tel Aviv en su historia reciente como fue el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y que ha sumido al país a una realidad bélica perpetua. Por ello, tanto el primer ministro como los demás líderes políticos hablan de forma directa al electorado indeciso.
Netanyahu «se niega a mirar al público a los ojos y a responder con honestidad y veracidad a las preguntas incisivas», denunció otro de sus principales rivales, Gadi Eisenkot, líder de Yashar. Tanto Bennett como Eisenkot han sido dos de los líderes mejor valorados por la ciudadanía como posibles sustitutos de Netanyahu en encuestas recientes. «Una vez más, los ciudadanos israelíes se enteran del acuerdo a través de informes de líderes extranjeros», añadió Eisenkot, afirmando que el pacto está «muy lejos de los intereses de Israel» y lanzando un mensaje a «los habitantes del norte, abandonados durante dos años y medio»: «no los dejaremos solos».
«La misión de mi vida»
El pasado 28 de febrero Israel y Estados Unidos lanzaron de forma conjunta la operación militar contra Irán que ha sacudido a la economía mundial los últimos meses por el cierre del estrecho de Ormuz. Durante las negociaciones, sin embargo, Tel Aviv quedó completamente al margen del proceso. En una rueda de prensa de Netanyahu este lunes por la noche, la primera en tres meses, esto quedó de manifiesto cuando el primer ministro informó a un periodista de que Israel aún desconoce los detalles del acuerdo. Ante este desconocimiento del contenido del pacto, Bibi se negó a criticar el acuerdo. Este tenía que firmarse formalmente en Suiza este viernes, pero los renovados ataques israelíes contra el Líbano provocaron la cancelación de las negociaciones. Hasta que no se ha declarado un alto el fuego en el país de los cedros, Teherán no ha contemplado la posibilidad de volver a la mesa de diálogo.
Durante sus declaraciones públicas, el primer ministro israelí defendió que los combates y la ofensiva lanzada junto a Washington habían sido un éxito. «Con o sin acuerdo, Irán no tendrá armas nucleares, ni hoy ni mañana. Mientras yo sea primer ministro de Israel, eso no sucederá», declaró, insistiendo en que esa era la «misión de su vida». Lejos de sus objetivos declarados de hacer caer el régimen, Netanyahu insistió en los logros de Israel en el campo de batalla que han logrado debilitar a Irán. «El daño es enorme. También hay fisuras dentro de este régimen. ¿Puedo decirles cuándo caerá este régimen? No lo sé», respondió a un periodista. También rechazó la idea de que Israel hubiera perdido su autonomía en la toma de decisiones estratégicas, y anunció que Tel Aviv seguiría con sus operaciones en el Líbano, pese a que el acuerdo entre Teherán y Washington incluye el cese de hostilidades en todos los frentes.
Este jueves el vicepresidente estadounidense JD Vance ha lanzado un mensaje directo a los los funcionarios israelíes que critican a Trump por el principio de acuerdo alcanzado con Irán: «es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento». «El problema de Israel no es Trump, y cualquiera en Israel que piense que su mayor problema es el presidente de Estados Unidos debe despertar y darse cuenta de la realidad de la situación en la que se encuentra el país«, ha sentenciado desde la Casa Blanca. Antes de excluir a Netanyahu de «seguir ese camino», ha culpado a miembros de su Gabinete de lanzar sus críticas contra la persona equivocada.
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En la sección: El Periódico – internacional
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