SÁHARA OCCIDENTAL | La modernización militar de Marruecos con drones israelíes redefine el conflicto saharaui | elperiodico.com

El rearme de Rabat avanza de la mano de Israel y su impacto ya se deja sentir de forma directa en el conflicto del Sáhara Occidental. La modernización militar del reino alauí no solo refuerza sus capacidades para operar en las zonas situadas al este del llamado muro del Sáhara – la línea que separa el territorio bajo control marroquí de las áreas del desierto donde el Frente Polisario mantiene presencia -, sino que amplía su capacidad de vigilancia en un espacio que representa alrededor del 20% del territorio saharaui y que no está bajo control terrestre directo de Rabat. «Tienen suficiente capacidad de drones, pueden supervisar y atacar cualquier tipo de movimiento y vigilar durante horas», explica el experto en Defensa y autor del libro ‘Guerra Multidominio y Mosaico: el nuevo pensamiento militar estadounidense’, Guillermo Pulido, quien advierte de que «la modernización militar marroquí es importante y tecnológicamente muy avanzada».
Los hechos ya han puesto de manifiesto la capacidad militar de Rabat. El reino alauí empleó armamento israelí en los ataques del pasado 7 de junio contra el Frente Polisario. Una muestra del creciente peso de la cooperación militar entre Marruecos y Tel Aviv. Esta alianza, sumada a la incorporación de nuevas tecnologías de guerra tanto turcas como israelíes, ha permitido a Marruecos reforzar su control del espacio aéreo en el Sáhara Occidental.
Rabat dispone de drones con los que ni Argelia – principal apoyo militar del Frente Polisario – ni el propio Polisario cuentan en la actualidad. Sin embargo, apunta Pulido, a medida que estos actores vayan incorporando capacidades de ataque de corto, medio y largo alcance, «que son bastante sencillas de adquirir», el conflicto saharaui podría reactivarse. Se trataría, en todo caso, de un escenario «bastante inconcluso», marcado por un enfrentamiento sostenido en el tiempo en el que ninguno de los bandos llegaría a una victoria clara ni a la destrucción del adversario. Las posibilidades de ese escenario son reales, especialmente si se tiene en cuenta que el coste económico sería relativamente bajo y la logística más sencilla que en guerras convencionales. La lectura, en palabras del experto, es clara: «La tecnología militar permite mantener conflictos con ejércitos regulares a un precio muy módico».
Eje estratégico de Rabat e Israel
El incremento del gasto en defensa de Marruecos envía un mensaje directo al tablero geopolítico regional y, en particular, a Argelia. «Se refuerza la posición de Marruecos justamente en esa zona geográfica, pero también se posiciona frente a Argelia, que es un país donde una buena parte del presupuesto del gobierno está dedicada a la defensa», explica el experto en Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, Frédéric Mertens.
Detrás del rearme de Marruecos y del apoyo de Tel Aviv existen intereses estratégicos para ambas partes. Israel ha logrado reforzar sus vínculos con un país árabe. Un movimiento que supone un avance diplomático relevante en la región. Por su parte, Marruecos ha conseguido el respaldo político a su posición sobre el Sáhara Occidental, además de acceder a cooperación tecnológica en ámbitos militares, de inteligencia e industria de defensa.
La cooperación militar
La cooperación entre ambos países tiene en los drones uno de sus principales pilares. Marruecos ha probado recientemente en el Sáhara Occidental el SpyX, un dron israelí que se suma el impulso de factorías en suelo marroquí para fabricar este tipo de tecnología, en un escenario marcado por la competencia estratégica con Argelia y el creciente desequilibrio internacional. Eso sí, la relación militar entre Marruecos e Israel va más allá de los drones. La empresa israelí Elbit Systems firmó un contrato millonario para suministrar sistemas de combate y munición destinado al Ejército marroquí.
La traducción de estas dinámicas refleja, apunta Mertens, una transformación tecnológica que acaba teniendo consecuencias en el equilibrio geopolítico regional. «Todo ello se produce con el apoyo de Estados Unidos, que firmó con Rabat un acuerdo de cooperación militar con una duración de diez años», recalca el experto. Sin embargo, pese al avance tecnológico y a la modernización del arsenal marroquí, la larga historia del conflicto saharaui apunta a que «la tecnología no dará una respuesta definitiva al conflicto».
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