dos cartas que se juega Trump con Venezuela

Estados Unidos no para de aumentar la presión sobre la administración Maduro. La advertencia de inminentes ataques por tierra, la llegada del destructor USS Gravely a Trinidad y Tobago -a solo 11 kilómetros de distancia con las costas venezolanas- y la declaración pública sobre la presencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Venezuela encendieron las alarmas y pusieron sobre el tapete la posibilidad de «una intervención real» y el interés del gobierno de Donald Trump en un cambio político en Venezuela.
¿Qué ocurrirá tras las advertencias de Trump? ¿Cómo terminará la operación de Estados Unidos en el Caribe? ¿Habrá un cambio político en Venezuela?
Desde mediados de agosto cuando comenzó el despliegue militar y los ataquesde Estados Unidos en el Caribe para combatir el tráfico de drogas, la administración Maduro ha denunciado que el único interés del gobierno de Trump es propiciar un “cambio de régimen” en Venezuela para apropiarse de sus recursos.
La CIA en Venezuela, la disuasión mayor
La declaración pública, el pasado 15 de octubre, en la que Donald Trump admitió que autorizó operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela, además de representar un hecho inédito en la historia norteamericana, contribuyó a un aumento de las expectativas sobre el alcance de las acciones de EEUU en Venezuela.
Los internacionalistas Elsa Cardozo y Franklin Molina, investigadores de la Universidad Central de Venezuela, coinciden en que el mensaje del presidente de Estados Unidos es una señal de lo que puede ocurrir en el país.
“Para mí, es una señal, es un símbolo, es un mandato. Es presionar más la situación de Venezuela, es decir, bueno, mira, están todos, está el Pentágono, está la CIA, está el departamento de Guerra, hay 10.000 militares allí…”, señala Molina, quien considera que el anuncio de Trump representa la “disuasión mayor” y además subraya que ningún presidente de EEUU ha pedido autorización al Congreso para ordenar una actuación encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en algún país.
Más presión
Molina destaca que la historia de la presencia de la CIA en América Latina data de más de 50 años y en el caso venezolano hay una “agenda bastante compleja” en la que elementos como el petróleo y el rol de Venezuela en el suministro seguro de crudo a occidente juegan un papel importante en el curso del conflicto.
“Lo nuevo es que esto pareciera ser un anuncio. Es decir, ya no hace falta ni siquiera desclasificar ningún papel, sino que es en vivo y directo”, señala Molina, quien precisa que las operaciones de la CIA históricamente se han conocido mucho tiempo después.
Según el internacionalista, Estados Unidos antes de llegar a mesas de negociación o alcanzar algún acuerdo, primero ejerce una presión inmensa, incluso con sus aliados como fue el caso de Israel.
Para la profesora Elsa Cardozo la declaración pública de Trump es una señal que muestra un giro importante de la lucha contra el narcotráfico al tema del cambio de régimen en Venezuela.
A su juicio, no hay duda sobre las intenciones del gobierno de Estados Unidos de ejercer más presión sobre Miraflores.
“Ante esa señal no han faltado manifestaciones de preocupación en América Latina, algunas manifestaciones de protestas. La más frontal y más a la ofensiva de todas ha sido la del presidente Gustavo Petro”, indica la docente.
La intervención de Petro en el conflicto EE.UU. – Venezuela
En su opinión, tanto Petro como Trump aprovechan políticamente la situación. El primero pensando en su proyección política en el marco de las elecciones en Colombia, pue,s aunque no se puede postular, aspira mostrar una postura más cercana a la izquierda tradicional, polarizada a lo interno y también regionalmente.
En el caso de Trump, la profesora señala que para el mandatario norteamericano “es una situación también aprovechable por razones de política interna y de reafirmación de su propia agenda”.
Cardozo explica que Trump ha venido redefiniendo las relaciones de Estados Unidos no solo con Venezuela, sino con toda América Latina y lo está haciendo a partir de referencias del siglo XIX como la Doctrina de Monroe, el Destino Manifiesto y políticas de expansión en general.
Sobre este punto, Molina pone de relieve el carácter personalista, presidencialista e incluso emocional con el que Trump está manejando la política exterior y bajo el postulado de “American First” pone de manifiesto su interés “racional”, “realista” y “pragmático” para justificar sus acciones. De manera que a través del uso de las fuerzas militares o medidas económicas y arancelarias, ejerce presión para lograr sus objetivos.
«El elemento nuevo que aparece en el tablero con el conflicto venezolano es el psicológico donde parece que cualquier decisión está en manos del presidente Trump y no en manos de una visión de la política exterior de Estado», asevera el académico.
Regionalización del conflicto
Con la intervención del presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuestionando duramente el despliegue de las fuerzas militares de EEUU en el Caribe, el conflicto -que originalmente se planteaba directamente con Venezuela- adquiere otras dimensiones.
“Petro introduce el elemento regional. Regionaliza el conflicto Estados Unidos – Venezuela, es decir, introduce el elemento Colombia”, señala Molina, quien considera que el mandatario colombiano entra a jugar un papel importante en el conflicto.
El presidente Gustavo Petro ha expresado su alarma por la actuación de EEUU en el Caribe e incluso ha solicitado la realización de una Asamblea Nacional Constituyente para debatir el tema que -asegura- atenta contra la soberanía y la paz regional.
La posición de Petro derivó en un enfrentamiento con el presidente Donald Trump quien lo ha llamado “narcotraficante”, “maleante” y “mal tipo”. El viernes 24 de octubre, el mandatario colombiano, familiares y algunos funcionarios fueron incluidos en la lista de sancionados por la OFAC.
La decisión fue condenada por la administración Maduro al punto de emitir un comunicado expresando su solidaridad con Petro y sus allegados.
La regionalización del conflicto, en opinión de Molina, favorece a la administración Maduro porque el tema ya no es solo Venezuela, Miraflores o el cambio político, sino que también es Colombia y “ahí evidentemente la producción de coca y el tema del narcotráfico sí es real en la política exterior norteamericana”.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
En la sección: Noticias de Venezuela.
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