el caso de María Elena Labrador Zambrano

María Elena Labrador Zambrano, una joven de 27 años, es madre de dos pequeños: un niño de apenas 4 años y una niña de 6. Su vida giraba en torno a ellos, a su bienestar, a sus risas y a sus sueños. Proveniente de la aldea Santo Domingo, en el municipio Jáuregui del estado Táchira, María era una mujer trabajadora y comprometida con su comunidad.
Se desempeñaba como personal adjunto a la coordinación del Consejo Nacional Electoral (CNE) en su municipio. Sin embargo, su vida dio un giro abrupto el 3 de agosto de 2024, cuando fue detenida por funcionarios adscritos a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Fue presentada ante el Tribunal Tercero de primera instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Táchira, acusada de delitos como traición a la patria, conspiración, divulgación o suministro de información, acceso indebido, retraso u omisión intencional de funciones y asociación para delinquir.
La acusación surgió a raíz de una denuncia presentada por un miembro del Plan República. Este alegó que el jefe de ese plan y funcionarios del CNE en el municipio Jáuregui estaban facilitando actas y resultados del proceso electoral presidencial del 28 de julio de 2024 a la dirigente opositora María Corina Machado y a sus colaboradores.
La historia de María Elena Labrador Zambrano
El 6 de diciembre de ese mismo año se llevó a cabo la audiencia preliminar. A pesar de no presentarse pruebas contundentes, el Ministerio Público solicitó su enjuiciamiento por los delitos mencionados y ratificó la medida de privación de libertad.
Desde entonces, María permanece recluida en la sede de la Primera Compañía del Destacamento 211 de la Guardia Nacional Bolivariana, ubicada en el Centro Penitenciario de Occidente, en la población de Santa Ana del Táchira.
Mientras tanto, su familia se desmorona. Sus hijos, demasiado pequeños para comprender la magnitud de lo ocurrido, atraviesan episodios de depresión, se niegan a comer y sufren ataques de ira por la ausencia de su madre. El padre de María sufrió un accidente cerebrovascular, y su madre —una mujer ya mayor— se ha visto obligada a cuidar de los niños, del esposo convaleciente y de la abuela de María, una señora de edad avanzada. La carga emocional y económica ha llevado a la familia a un colapso profundo.
Hoy, María Elena lleva un año, cinco meses y cuatro días privada de libertad. Su historia es un grito silente de dolor, pero también de resistencia.
Nota de prensa
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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