Esto es lo que estás comiendo realmente cuando te pides un bocadillo de calamares

El bocadillo de calamares es en Madrid lo que es la paella en Valencia: un clásico gastronómico y un tesoro culinario por el que sentirse plenamente orgulloso. Este sabroso bocado es uno de los platos más famosos de la capital de España, y nos atrevemos a decir que igualmente lo es fuera de nuestras fronteras. Visitando el centro de la ciudad, uno se puede encontrar con multitud de bares y restaurantes donde ofrezcan este aperitivo que también se puede convertir en una comida o cena para llevar y degustarlo en cualquier rincón de la metrópoli. Eso es un plan que muy pocos lo rechazarían, estamos seguros de ello.
Como su propio nombre indica, el ingrediente principal es el calamar. Sin embargo, una experta en nutrición y obesidad advierte sobre algunos que dicen tenerlo cuando, en realidad, se hacen con otro producto parecido pero con algunas diferencias, sobre todo a la hora de digerirlo.
María Muñoz, sobre algunos bocatas de calamares
María Muñoz es doctora especializada digestión y trabaja en el Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia. Usa las redes sociales para divulgar temas sobre su campo y la nutrición. En uno de ellos, avisaba a sus seguidores sobre algunos bocadillos de calamares que podrían estar hechos de pota, un animal que, en aspecto, tiene muchas similitudes con el calamar pero, cuando lo comemos y se introduce en el aparato digestivo, puede haber ciertas diferencias a tener en cuenta.
«Aunque se usen como sinónimos en bares y restaurantes, calamar y pota no son lo mismo«, explica la experta. Describe el calamar como un animal con «tentáculos largos, un cuerpo estrecho de color blanco y sus aletas tienen forma de rombo y recorren gran parte de su cuerpo. Su carne es tierna, suave, se cuece rápido y tiene un sabor más delicado. Pero obviamente tiene una pega: es mucho más caro«.
Sobre la pota, un alimento que se suele usar en recetas como guisos, comenta lo siguiente: «Sus aletas son más pequeñas, solamente están en la punta del cuerpo y el color de la pota es más rojizo. Suele venir presentada como anillas congeladas industriales o rebozados».
La doctora lanza una pregunta a sus seguidores tras explicar las diferencias entre ambos productos acerca de si estos datos son importantes a la hora de cuidar de nuestra salud digestiva. La respuesta de Muñoz es clara: sí, lo es. «La pota es más fibrosa y menos digestiva si no se cocina adecuadamente. En personas con digestiones lentas es mejor evitarlas. Además los bocadillos de calamares suelen venir en pan blanco refinado y en aceite refinado reutilizado», subraya la experta.
«Recuerda, aunque el nombre diga bocadillo de calamares, en la mayoría de los bares lo que comes es pota rebozada y frita«, sentencia la experta al final del vídeo que acumula casi diez mil visualizaciones en Instagram.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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