Puede visitar más de 250 comidas de trabajo al año y hace más de 1.100 informes

El pasado 25 de noviembre, Málaga acogía por primera vez en su historia la gala anual de la Guía Michelin, en la que se conocen los nuevos restaurantes de España que consiguen Estrellas Michelin, una de las distinciones más prestigiosas y perseguidas por los trabajadores del sector. El Espacio SOHRLIN de Andalucía fue testigo de cómo templos como Enigma, Barahonda o Casa Rubén se llevaban a su casa los astros de la gastronomía, y también cómo restaurantes emblemáticos mantenían sus tres estrellas y ningún otro entraba en el grupo de triestrellados.
Las Estrellas Michelin se conceden tras el exhaustivo trabajo que hacen los inspectores de la Guía Michelin, un trabajo que requiere de una experiencia profesional completa, habiendo trabajado en el sector durante varios años y tener claro qué criterios hay que conocer para detectar cuándo un local merece ser poseedor de un astro.
Mari Paz Robina, Presidenta de Michelin España y Portugal, habló durante la gala de la Guía Michelin 2026 qué significa ser inspector de la Guía Michelin y otros aspectos, como el número de comidas que suelen hacer al año o cuántos informes elaboran de los restaurantes.
El trabajo de un inspector de la Guía Michelin
«Lleva tras de sí un trabajo muy importante«, explica Robina a Jesús Vázquez, que fue el presentador de la gala en Málaga, después de que él le preguntase cómo es trabajar como inspector en la guía roja.
«Los inspectores son personas anónimas pero, a la vez, muy conocidas porque todo el mundo habla de ellas. Hay mucho mito detrás y mucha envidia, ya que hay gente que dice que le encantaría ser inspector», confiesa Robina en el escenario de la gala.
Comenta también que, aunque la labor de un inspector de la Guía Michelin sea principalmente acudir a restaurantes y examinarlos para decidir si deben o no entrar en la guía roja, al final, se trata de trabajo. «Detrás de ese trabajo, hay unos profesionales que, primero, son empleados de Michelin, que tienen una formación de base en hostelería de grandes escuelas y una gran experiencia para poder actuar con un rigor y una independencia que les caracteriza«, aclara la presidenta.
Más de 250 comidas al año y más de 1.100 informes
Los inspectores «van a los restaurantes de forma anónima que, cuando hacen la reserva, no dicen su nombre y, además, cambiamos las tarjetas de crédito para que nadie les vuelva a fichar«, declara Robina, añadiendo que «se comportan normalmente como cualquier cliente y pagan su factura, importante para garantizar la independencia».
«Un inspector puede visitar más de 250 comidas de trabajo al año, hace más de 1.100 informes y saben que su decisión que de lo que diga ahí puede cambiarles la vida a muchas personas», concluye.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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