¿Por qué decimos «me importa un comino»? La historia detrás de una especia que amas u odias

En toda cocina donde la gastronomía tradicional sea protagonista, las especias ocupan una parte esencial en el hogar. Ingredientes como el pimentón dulce, la cúrcuma, el orégano o el romero tienen su papel principal en recetas como el marmitako o la sopa castellana, platos de cuchara que son un clásico en España. El comino también está presente en muchas casas de nuestro país.
Esta especia que ofrece un toque característico a las recetas tiene un nombre que ha servido para generar la expresión «Me importa un comino», cuyo origen viene de siglos atrás. ¿Qué significa y cómo llegó a nuestras vidas esta frase tan popular en la lengua castellana?
¿Cuál es el origen de la frase «me importa un comino»?
Si no son todos, han sido muchas las personas de España que han llegado a usar o escuchar la frase de «me importa un comino» ante situaciones que, para quien la dice, no le da la suficiente importancia. A veces, se sustituye ‘comino’ por otras como ‘rábano’, ‘pimiento’ o ‘bledo’, y significan lo mismo. Pero, ¿qué razón hay para que se use el nombre de esta especia tan común en nuestra gastronomía dentro de dicha expresión?
«El origen medieval de estas expresiones permite relacionar el valor con la economía de trueque con que se realizaban las operaciones comerciales de manera cotidiana. Además, las sociedades en las que surgieron estas expresiones eran eminentemente rurales por lo que no solo el escaso aprecio o valor de esos vegetales –bledo– o lo pequeño de su tamaño –rábano, comino–, sino su cercanía cotidiana a todas ellas las hacían propicias para la creación de expresiones familiares que sirven para dar a conocer de forma inmediata y efectiva nuestro punto de vista sobre la realidad», explica Crisanto Pérez Esáin, doctor en Literatura Hispánica y Teoría Literaria por la Universidad de Navarra (España), en un artículo publicado en la página web de la Universidad de Piura.
Aparte, según la cuenta de Instagram ‘@todoespecias’, esta popular frase tiene su origen en Francia, en el s. XIX. Ahí, «crecía en todas partes y no valía casi nada. Era tan común como una mala hierba», señalan. No obstante, afirman que, en la actualidad, este ingrediente ha aumentado su precio hasta un 700%. «India, que produce cerca del 70% del comino mundial, ha sufrido sequías, olas de calor y tensiones geopolíticas que han reducido drásticamente la cosecha», explican.
Presente en recetas como las lentejas, los guisos u otros platos de cuchara, el comino es, hasta el día de hoy, un ingrediente que amas u odias. Y sí, su nombre también sirve para usar la famosa expresión cuando algo que no nos importa mucho, o nada.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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