
Una persona murió este jueves luego de que colapsara un edificio en la ciudad de Manado, en el este de Indonesia, tras un potente terremoto de magnitud 7,4 que generó gran caos y pánico en la población.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que el sismo se produjo a las 06H48 locales (22H48 GMT del miércoles) en el mar de Molucas, en el este indonesio, con una profundidad de 35 kilómetros.
«En (la provincia de) Célebes Septentrional, el terremoto se sintió fuertemente, y en Manado (…) una persona murió y una persona resultó herida en una pierna», dijo a la AFP George Leo Mercy Randang, responsable local de los servicios de rescate.
La víctima quedó «sepultada bajo los escombros» de un edificio colapsado, precisó.
Varias construcciones resultaron dañadas en la zona, y pobladores salieron de sus casas ante la potencia del terremoto.
«No sabía qué hacer, solo intenté salvar a mi familia», declaró a la AFP Siti Rohayati, un vendedor de comida callejera de 58 años, al recordar el temblor que sintió a la hora del desayuno en Manado, en la provincia Sulawesi del Norte.
«Todo lo que me importaba era que mis hijos estuvieran a salvo. Empujé a los tres y les dije: ‘¡Corran!‘», contó.
El Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico (PTWC), con sede en Hawái, advirtió inicialmente de posibles oleadas peligrosas «en un radio de 1.000 km del epicentro», a lo largo de las costas de Indonesia, Filipinas y Malasia.
Media hora después del sismo se registró oleaje significativo en nueve sitios, según la agencia geológica indonesia, BMKG.
El PTWC levantó la alerta unas dos horas después del terremoto tras afirmar que la amenaza de tsunami «ha pasado».





