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168 yacimientos revelan la red oculta de fortalezas que dominó el sur del Cáucaso durante 3.000 años

📅 🕐 22 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
168 yacimientos revelan la red oculta de fortalezas que dominó el sur del Cáucaso durante 3.000 años
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El modo en que se reconstruye la historia es, en gran medida, una cuestión de perspectiva. De un cambio en el punto de vista pueden surgir pequeñas revoluciones históricas e incluso cambios de paradigma en la disciplina. La arqueología del Cáucaso meridional consideró la región de Samtskhe-Javakheti, las tierras altas del sur de Georgia, como un territorio periférico. Si bien sus grandes fortalezas de piedra ciclópea y sus extensas necrópolis emplazadas en las altas mesetas sugerían una historia compleja, faltaba una investigación sistemática capaz de reconstruirla con precisión. Esa situación ha comenzado a cambiar.

Gracias al Samtskhe-Javakheti Project (SJP), una iniciativa arqueológica italo-georgiana, desde 2017 se han documentado 168 yacimientos en esta vasta meseta del sur del Cáucaso. El hallazgo, además de ampliar el mapa patrimonial de la región, permite comprender cómo evolucionó la arquitectura militar entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, es decir, entre 3500 y 500 a.C. aproximadamente. El proyecto, además, ha demostrado que estas fortalezas no solo fueron bastiones defensivos, sino que, en muchos casos, se convirtieron en auténticos espacios multifuncionales.

El hallazgo de 168 yacimientos en el sur del Cáucaso permite comprender cómo evolucionó la arquitectura militar entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, esto es, entre 3500 y 500 a.C.

Vista aérea de Baraleti
Vista aérea de Baraleti. Fuente: Samtskhe-Javakheti Project

Una meseta olvidada que fue clave en la prehistoria caucásica

La meseta de Javakheti forma parte de las tierras altas del sur de Georgia y constituye una de las áreas menos exploradas del Cáucaso meridional. A pesar de su importancia estratégica entre las estepas euroasiáticas y las zonas montañosas de Anatolia oriental, durante décadas apenas recibió atención sistemática por parte de la investigación arqueológica.

El Proyecto Samtskhe-Javakheti (SJP) nació precisamente para corregir esa carencia. Para desarrollarlo, el equipo responsable ha aplicado una metodología que combina teledetección, cartografía GPS, análisis mediante sistemas de información geográfica y excavaciones estratigráficas selectivas. Su objetivo principal es reconstruir los patrones de asentamiento protohistóricos, comprender la arquitectura defensiva y estudiar la relación entre los espacios domésticos y las áreas simbólicas.

Los resultados obtenidos hasta el momento muestran una ocupación extraordinariamente densa. Entre los 168 enclaves registrados, se han identificado fortificaciones, asentamientos abiertos, necrópolis y refugios de altura. Muchas de estas construcciones se inscriben en la arquitectura ciclópea, caracterizada por el uso de enormes bloques pétreos y por recintos cerrados que dominan visualmente el territorio.

El proyecto busca reconstruir los patrones de asentamiento protohistóricos, comprender la arquitectura defensiva y estudiar la relación entre los espacios domésticos y las áreas simbólicas.

Distribución de los yacimientos analizados
Distribución de los yacimientos analizados (2017–2024). Fuente: Samtskhe-Javakheti Project

Fortalezas que no solo servían para la guerra

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la reinterpretación funcional de estas fortalezas megalíticas. Tradicionalmente, se consideraban simples ciudadelas defensivas destinadas a resistir ataques o controlar pasos estratégicos. Sin embargo, los investigadores proponen ahora una lectura más matizada. Algunos enclaves, como Abulis Gora o Saro-1, muestran fases repetidas de presencia humana desde la Edad del Bronce, pero no una ocupación continua. Esto sugiere que pudieron servir de refugios temporales para los grupos pastoriles móviles durante los desplazamientos estacionales o los momentos de inseguridad.

Por tanto, en lugar de imaginar una red de fortalezas de uso permanente, el paisaje de Javakheti parece haber funcionado como una infraestructura flexible, adaptada a la movilidad de las comunidades ganaderas. En este sentido, las fortificaciones habrían funcionado como nodos que ofrecían protección, almacenamiento de recursos e incluso prestigio territorial. Habrían permitido gestionar la movilidad y la supervivencia en un entorno ambiental exigente.

Muchas de estas construcciones se inscriben en la arquitectura ciclópea, caracterizada por el uso de enormes bloques pétreos y por recintos cerrados que dominan visualmente el territorio.

Disco solar de bronce de Baraleti Natsargora
Disco solar de bronce de Baraleti Natsargora. Fuente: F. Laurita/Samtskhe-Javakheti Project

Baraleti Natsargora: la colina de las cenizas

Uno de los yacimientos más reveladores excavados entre 2023 y 2024 es Baraleti Natsargora, un gran montículo situado en el centro de la meseta caucásica. Su propio nombre significa “colina de las cenizas”, una referencia directa a las múltiples capas de incendio detectadas durante la excavación.

Los arqueólogos identificaron una secuencia de ocupación que abarca desde el Bronce Antiguo hasta la Edad del Hierro, es decir, entre aproximadamente 3500 y 500 a.C. Las numerosas evidencias de destrucción por fuego indican que la fortaleza padeció diversos episodios de abandono, reconstrucción y reutilización del espacio. Estas evidencias demuestran la larga persistencia del lugar como punto central del paisaje social.

Entre los hallazgos más llamativos, destaca un disco solar de bronce finamente decorado. Presenta bandas concéntricas con relieves, motivos angulares y perforaciones regulares, elementos que se asocian con la iconografía solar regional.

Los investigadores señalan que objetos similares suelen encontrarse en las tumbas femeninas del sur de Georgia, por lo que probablemente este disco procedía de un enterramiento cercano. La fortaleza, por tanto, se presenta no solo como un espacio militar, sino como un espacio integrado en el paisaje ritual y funerario de las poblaciones.

Las numerosas evidencias de destrucción por fuego en Baraleti Natsargora indican que la fortaleza sufrió diversos episodios de abandono, reconstrucción y reutilización del espacio.

Placa decorada de Meghreki
Placa decorada de Meghreki (SJP127). Fuente: F. Laurita/Samtskhe-Javakheti Project

Meghreki Fortress y la arquitectura decorada del poder

Más al este, la fortaleza de Meghreki ofrece otro ejemplo excepcional de ocupación prolongada. Parte del yacimiento quedó expuesta por la construcción moderna de una carretera, lo que permitió iniciar su excavación en 2023. La secuencia arqueológica abarca desde el horizonte Kura-Araxes del Bronce Antiguo hasta la época medieval.

Guardan especial interés dos estructuras domésticas, fechadas provisionalmente entre los siglos VI y IV a.C., dentro del horizonte aqueménida. Contenían instalaciones de barro que se han interpretado como hornos o plataformas elevadas, acompañadas por un sistema decorativo extraordinario: placas de barro cocido con motivos geométricos incisos y pintados de rojo, blanco y azul oscuro. Este tipo de decoración es muy poco común en el Cáucaso meridional. Los paralelos conocidos sugieren que podrían señalar espacios domésticos ritualizados o residencias de alto estatus.

En este contexto, la fortificación se convirtió en una forma de estructurar el paisaje, controlar los recursos y articular las relaciones entre las tierras altas y las llanuras vecinas. J

Vista aérea de una sección de la fortaleza de Meghreki
Vista aérea de una sección de la fortaleza de Meghreki. Fuente: Samtskhe-Javakheti Project

La militarización del paisaje entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro

La integración de los datos de prospección y de excavación han permitido afinar la cronología general de la región. Tanto Baraleti como Meghreki muestran una intensificación ocupacional clara durante la Edad del Hierro, precisamente cuando se expande el fenómeno de los asentamientos fortificados en todo el sur del Cáucaso.

Este proceso se relaciona con una creciente militarización regional, aunque los investigadores insisten en que no debe interpretarse únicamente en términos de conflicto armado. En este contexto, la fortificación se convirtió en una forma de estructurar el paisaje, controlar los recursos y articular las relaciones entre las tierras altas y las llanuras vecinas. Javakheti no fue un espacio marginal, sino una auténtica frontera interactiva donde se negociaban identidades, intercambios y formas de poder.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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