Cuenta atrás para la mayor huelga de la historia de Samsung: los trabajadores exigen un pedazo de la tarta de la IA

El auge de la Inteligencia Artificial ha disparado la demanda de chips de memoria, provocando un cuello de botella en la industria de los semiconductores que se ha traducido en un incremento de los precios y en un impulso en bolsa para numerosas firmas de este sector. Todo ello ha incrementado los beneficios de estas compañías: las ganancias operativas de Samsung, principal fabricante mundial de chips DRAM, se multiplicaron por ocho en el primer trimestre de este año. En este escenario, los trabajadores del titán surcoreano han decidido reclamar una porción mayor del pastel de la IA, amenazando con acudir a una huelga que podría golpear duramente la cadena global de suministro de procesadores.
El principal sindicato de Samsung tiene previsto iniciar una huelga de 18 días este jueves a la que acudirán 48.000 trabajadores, el 38% de la mano de obra de la compañía tecnológica en Corea del Sur, si la dirección de la empresa no accede a sus demandas. Ambas partes comenzaron las primeras conversaciones este lunes, después de que un tribunal coreano aceptara las solicitudes de la compañía para impedir determinados actos de reivindicación, como la ocupación de las instalaciones de la firma.
Posteriormente, este martes se han reunido para negociar, pero tras 15 horas de conversaciones no han llegado a ningún acuerdo. Sin embargo, volverán a reunirse este miércoles con el objetivo de evitar una huelga que generaría una disrupción en la cadena de suministro de chips de memoria a nivel global; Samsung domina la cuota de mercado de chips DRAM (36%), los cuales son usados en ordenadores, smartphones, tarjetas gráficas y aceleradores de IA, amenazando con incrementar su precio.
Con el objetivo de evitar la huelga, el primer ministro surcoreano, Kim Min-Seok, ha instado a las dos partes a limar sus diferencias, llegando a hacer este fin de semana un guiño a los miembros del sindicato, calificándolos de «gran familia». Samsung ha captado el mensaje y ha aceptado sustituir al líder de su equipo negociador, cediendo ante una de las peticiones del sindicato. Si bien es una concesión, este movimiento evidencia la distancia existente entre los trabajadores y la compañía.
El punto de desencuentro está en la principal exigencia del sindicato: eliminar el límite del 50% de los bonus salariales anuales y destinar el 15% de las ganancias operativas, que en el primer trimestre de este año ascendieron a 38.400 millones de dólares, a un fondo de pagos extra para los trabajadores. Los empleados quieren, además, que estos cambios sean permanentes. Por su parte, Samsung propone proporcionar bonus del 50% al 100% del salario para una parte de la plantilla ligada al desarrollo de las partes más pequeñas y sensibles de los procesadores.
Sin embargo, los cambios propuestos por la empresa no serían permanentes, y tampoco levantaría el límite de los bonus exigido por el sindicato. Por ello, para sostener su posición negociadora, Samsung ha llegado a asegurar que parte de la plantilla en la firma rival -y más pequeña- SK Hynix podría recibir extras equivalentes al 607% del salario anual de un asalariado en la propia Samsung, proponiendo que sus trabajadores podrían obtener un bonus superior al de los trabajadores en la firma competidora.
La referencia a SK Hynix por parte de Samsung es, no obstante, un arma de doble filo para la compañía. Así, dicha empresa eliminó el año pasado su límite a los bonus salariales durante una década, permitiendo que algunos trabajadores ganaran pagas extraordinarias tres veces más elevadas que las ofrecidas por Samsung, según señala el sindicato de la firma en declaraciones a Reuters. Aquella situación llevó a numerosos empleados del titán surcoreano a abandonar Samsung para trabajar en SK Hynix.
Así las cosas, el tiempo se acaba para que tanto el sindicato de Samsung como la propia empresa eviten la mayor huelga de la historia de la compañía, superior a la de 2024 cuando participaron 6.000 empleados. Esta vez, 48.000 trabajadores de las fábricas de Samsung en Corea del Sur, las cuales están operativas las 24 horas en tres horarios distintos, pueden acudir a una huelga de casi veinte días que podría impactar en el suministro mundial de procesadores.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
En la sección: elEconomista tecnologia
También te puede interesar




