España seguirá desarrollando una nube de combate en espera de un caza europeo, mientras crecen las prisas de los militares | elperiodico.com

La decisión no ha cambiado en Defensa: no pedirá a Indra que detenga la creación de una nube de combate para cazas de sexta generación, aunque no haya pacto para fabricar el FCAS, o Future Air Combat System europeo. La interconexión entre cazas, plataformas terrestres, barcos, drones, radares y satélites es una baza clave en la estrategia de autonomía tecnológica de Defensa, y «no se prevé renunciar», explica un ejecutivo ministerial.
Lo dice cuando este diario le recuerda el compromiso, ahora en el aire, de inversión en 2027 para desarrollo del caza del futuro de 8.000 millones de euros entre los tres socios del proyecto (Francia, España y Alemania); España ya había comprometido 700 millones.
«Lo que se ha cancelado es el caza, no la nube», dicen en la firma tecnológica española, donde de momento no hay cambio de planes. La nube de combate es lo más salvable del naugragio del FCAS. Y -como Nimbus, una solución propia que Indra desarrolla- se diseña un sistema agnóstico: no está ligado a un solo avión. Podrá operarla un caza francés o uno hispano-alemán-sueco, o un vehículo terrestre…
La promesa de defensa común que Europa vendía al mundo es ahora relato de un fracaso. Alemania –impulsada por su poderoso sindicato metalúrgico IG Metall— y Francia –empujada por los intereses de la familia Dassault— no han sido capaces de acordar quién haría la parte principal del caza futuro. En Madrid, los militares se llevan las manos a la cabeza. «A este paso, vamos a tener que buscar un avión en Temu», bromeaba un general del Aire este martes conversando con EL PERIÓDICO.
Generación perdida
Del proyecto FCAS se cae la alianza para fabricar el avión, pero no el resto. Está en vilo una corte de proyectos añadidos. El principal, la nube de combate multidomino que iba a operar ese avión, que es la aportación española. Además, las armas de nueva generación (NGWS) y una pléyade de drones de reconocimiento y ataque que iban a servir al caza.
La conectividad en nube de combate manteniendo la furtividad es lo que define a la sexta generación de aviones de guerra. La quinta generación, el tren que perdió Europa, es la de los aviones capaces de burlar al radar.
Febrero de 2019. Las mnistras de Defensa de Francia, Florence Parly, y España, Margarita Robles, y la entonces ministra de Defensa alemana, Úrsula von der Leyen, escenifican la alianza del FCAS. Eran otros tiempos. / RUBEN SOMONTE – EFE
Cuando Francia arremolina sus planes en torno a Dassault y su caza Rafale, y Alemania planea la fabricación de su propio caza con aliados tecnológicos alemanes, según desveló el Financial Times, la fuente de Defensa calcula que «quizá al final haya dos o más aviones europeos», apuesta. El general del Aire matiza: «El programa FCAS se basaba en economía de escala. Que haya dos proyectos en el FCAS no parece razonable. Además, competirán entre sí».
Denuncia de Robles
Tras el FCAS caído antes de volar hay años de trabajo que nadie quiere desperdiciar. Robles cree que «Europa tendrá que replantearse qué va a hacer». Y, en ese debate, España seguirá apostando por una solución conjunta y por invitar a terceros países a la alianza.
Ha habido contactos con Suecia y su aeronáutica Saab, fabricante del caza Gripen. Pero compaginar la cultura de ingeniería del Gripen sueco con la del FCAS que tiene en mente Airbus no es fácil. «Unos escriben en runas, y los otros en latín», trata de explicar un analista del Instituto de Estudios Estratégicos con cargo en Defensa, y concluye: «Europa tendrá que hablar el mismo idioma si quiere defenderse».
La Europa de la defensa común retrocede a la de la industria-nación. «No vale hablar de invertir más en la Europa de la defensa si, cuando llega el momento, en grandes programas que son necesarios algo falla», ha lamentado Margarita Robles. Ya no quedan paliativos en la alacena argumental del Gobierno sobre el FCAS. El martes, en pasillos del Senado, la ministra de Defensa hablaba de «una mala noticia, muy preocupante para Europa y su autonomía estratégica (…) Se han antepuesto intereses de la industria a los intereses de la seguridad de Europa».
Defensa ha intentado mediar en la alianza en la que España era (es) tercera pata. «El FCAS era un gran proyecto de tres países importantes, Francia, Alemania y España, y por lo tanto es un fracaso; es un fracaso sin ninguna duda», lamentaba Robles.

Un caza de quinta generación Kaan turco / TAIS
Ha trascendido la noticia –adelantada por Infodefensa— de contactos españoles con Turquía para adquirir cazas de quinta generación Kaan mientras llega el caza europeo de sexta. Pero el avión turco no tiene despegue vertical, «y poder jubilar los Harrier del portaeronaves Juan Carlos I es la mayor urgencia que tiene ahora la Armada; corre más prisa que sustituir a los F-18, que en julio van a cumplir 40 años de servicio en el Ejército del Aire», recuerda el analista del IEEE.
Pérdida de disuasión
España necesita cazas nuevos, pero también Alemania –con demasiados cazas Tornado diseñados en los 70–, y Portugal –con sus F-16 al límite de la vida operativa–, Bélgica –a la que han retrasado entregas de cazas americanos–, Finlandia –con F-18 veteranos como los de España–, y Austria, que todavía vuela la versión más antigua del Eurofighter.
Europa no está comunicando fuera de sus murallas voluntad de defensa unida, «solo que necesita aviones nuevos cuanto antes», dice el ejecutivo. Y Europa no puede tener rearme ni disuasión creíble si la basa en nuevas fragatas, submarinos, carros y misiles… pero no en cazas modernos. Todas las guerras recientes (Ucrania, Gaza, Israel, Irán…) acreditan la supremacía del poder aéreo.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto a un caza F-35 y su piloto en Dayton (EEUU). / NATO Archives
La solución planteada para Europa por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en 2025 era comprar a cientos los F-35 a la norteamericana Lockheed Martin. Ese caza furtivo es opción para nueve países de la UE (Italia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Polonia, Rumanía, Grecia y Chequia) y tres extracomunitarios (Reino Unido, Suiza y Noruega), y no lo es para los demás porque el uso del F-35 puede ser impedido por la Casa Blanca. Eso no es autonomía.
En 2025, Lokheed consiguió entregar 190 cazas, un récord de producción, pero debe priorizar la entrega de otros 296 a la US Air Force. Ponerse hoy a la cola supondría no recibir el primer avión hasta 2040.
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