La virtud desde los antiguos griegos (Por Rafael Ángel Terán Barroeta)

Antes de los filósofos clásicos (siglos V y IV a.C.), los filósofos presocráticos, entendían la virtud como excelencia, fuerza, eficacia; cumplimiento pleno de la función propia de cada ser. Aquello que hace, que cada quien sea lo que es. La palabra que significaba virtud, era “Areté”. El primero que la utilizó, fue el poeta Homero en el siglo VIII a.C., en sus epopeyas La Ilíada y la Odisea. Los primeros que utilizaron en la filosofía, el término “Areté”, fueron los Sofistas (siglo V a.C.), para significar excelencia política, capacidad para hablar y éxito en la vida.
I.- De manera exclusiva, puntual y breve, se expone seguidamente el tema de la virtud, según los más importantes filósofos griegos de la antigüedad.
1.-SÓCRATES (470/469-399 a. C.), nació en Atenas, hijo de un cantero: Sofronisco y de una comadrona: Faenarete. Considerado uno de los filósofos
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griegos más importantes de la historia, padre de la filosofía política y de la ética occidental. Desarrolló una actividad constante en las plazas de Atenas, a través del diálogo y la interrogación (método denominado “La Mayéutica”); con quienes quisieran buscarse a sí mismos y encontrar la fuente de la virtud (Areté), término que transformó en un concepto moral y filosófico. Comenzó así a tratar, sobre la filosofía moral. Le fue preguntado una vez, que cosa es virtud en un joven, respondió “el que no se exceda en nada”. Al examinar el bien y el mal, decía que solo hay un solo bien, la sabiduría; y un solo mal, la ignorancia. Sócrates equiparaba el saber con la virtud; el conocimiento, debía ser auténtico para que condujera a la vida virtuosa, la cual no es posible sin el conocimiento. Consideraba que la virtud podía enseñarse, y debería aparecer como resultado de una búsqueda racional, en el curso de la cual, el hombre se va adentrando en sí mismo, a medida que va desechando toda vana curiosidad. No dejó obra escrita; lo que se sabe de Sócrates, proviene de los relatos de sus discípulos, especialmente de Platón y Jenofonte. Diógenes Laercio, en su obra “Vidas de los filósofos más ilustres”, afirma que no se movió de su ciudad natal, excepto para cumplir sus servicios como soldado Hoplita, (soldado de infantería, armado con una lanza larga, una espada y un escudo; con armadura de lino o bronce), eran ciudadanos libres, agricultores y artesanos ricos. Peleó en algunas batallas de la guerra del Peloponeso: Anfípolis, Potidea, Delion (conflicto entre ciudades que formaban la Liga de Delos, encabezada por Atenas; y la Liga del Peloponeso, liderada por Esparta, entre 431 a 404 a.c.); destacándose como un ejemplar soldado. Las enseñanzas públicas de Sócrates, se convirtieron en irritación para muchos hombres de su tiempo, pues consideraban, que era un destructor de ciertas creencias tradicionales; por ello, fue llevado a juicio y condenado a muerte (envenenamiento con cicuta), ante una acusación de corromper a la juventud, presentada sin fundamentos.
2.-PLATÓN (428/427-347): fue el más distinguido discípulo de Sócrates y un continuador de su obra, la cual profundizó y desarrolló, extendiendo la teoría socrática a la contemplación del mundo moral. Nació en Atenas. Su padre Aristón, descendiente del Rey ático Codro (último Rey de Atenas); su madre Perictione, descendiente de Solón (uno de los siete sabios de Grecia). El nombre de Platón, es un apodo que significa “el de anchas espaldas”, su
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nombre originario era Aristocles. Su obra, amplia y compleja, fue escrita en “Diálogos”, considerada una de las más influyentes en la historia de la filosofía. En ella se distinguen distintas etapas, marcadas por la evolución de la “teoría de las ideas” (búsqueda de la verdadera realidad), núcleo fundamental de la filosofía de Platón; para lo cual afirma, que la realidad, está dividida en dos mundos diferentes: mundo sensible, el físico, que percibimos a través de los sentidos, es imperfecto, temporal, cambiante, mortal; y mundo inteligible, que es inmaterial, perfecto, inmutable, eterno (la verdadera realidad). Solo se accede a éste último a través de la razón. En la relación entre ambos mundos, se aprecian las realidades desde el punto de vista de las ideas, lo que nos lleva a la definición de cada realidad, en lo cual se pudieren generar varias interpretaciones, siendo la más aceptable, la que corresponda a su idea.
En su obra maestra: La República, condensó sus ideas sobre moral, política y metafísica, aspiró a la constitución de un Estado ideal, basado en la Justicia; partiendo del principio en que la mejor república, es la que más se asemeja al individuo. Dicho Estado debería dividirse partiendo del concepto de la división del alma: razón, valor y deseos, quedando la población dividida en: filósofos, guerreros y artesanos, quienes representaban respectivamente tres virtudes: Sabiduría, Valor y Moderación. Concluyó, que ese Estado ideal, para llegar a ser un Estado perfecto, debería ser: prudente, valeroso, temperante y justo. La prudencia, ejercida con fundamento en una ciencia única, que es la sabiduría, a cargo de los filósofos. El valor (fortaleza), útil para la conservación de la opinión que la ley ha creado, con la ayuda de la educación; escogiendo los soldados y educándolos, lo cual es una virtud política. Para referirse a la Templanza, explicó, que en el alma del hombre hay dos partes. Una mejor y la otra menos buena. Cuando la parte que naturalmente es mejor, sostiene su imperio sobre la menos buena; se dice, que: “se es dueño de sí mismo”. Cuando a consecuencia de la mala educación o de compañías perniciosas, la parte mejor, resulta más débil y es vencida por las fuerzas de la parte menos buena o mala; se dice, que aquel en quien eso ocurre: “es un esclavo de sí mismo”, es “un intemperante”. Por lo tanto, en el Estado ideal platónico, a través de la buena educación, se aspiraba a que éste, fuese reputado como temperante y dueño de sí mismo; lográndose de esta manera que entre gobernantes y gobernados, resida la Templanza, y ésta se extenderá por todo el Estado,
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generando Armonía, produciéndose un acuerdo, entre todos los ciudadanos. Al otro componente: la Justicia, fue vinculada con “ocuparse cada uno de los asuntos propios, sin meterse en los de los demás”. La Justicia, dio nacimiento a las otras tres virtudes, debe permanecer en ellas y conservarlas. Completando así, lo que se conoce como las cuatro virtudes platónicas.
En la República, Platón, al referirse a la música y su enseñanza, afirmó que, a los jóvenes desde la infancia, el mejor medio para educarlos era la música, porque incidía en la práctica de todas las virtudes; el poder del ritmo y la armonía, penetran directamente en el interior del alma, dota al alma de gracia y belleza, preparándola para amar lo bueno y rechazar lo feo; la música es alimento del alma, formando al hombre en lo bello y en lo bueno. Que. “La idea del bien, es el objeto de la ciencia más alta, y que de ésta es de donde la Justicia y demás virtudes sacan su utilidad y sus ventajas”. La Justicia, según Platón, es la fuerza que concurre al perfeccionamiento del Estado: “Para que un Estado sea feliz, han de serlo todos los ciudadanos”.
Fundó la Academia de Atenas, situada a seis estadios de Atenas, a orillas del rio Kefisos, en tierras propiedad de Academos, un héroe de la mitología griega, quien, cuando invadieron el Ática para liberar a Helena, indicó a Castor y Pólux, el lugar donde la había ocultado Teseo. La Academia, poseía una biblioteca y un santuario dedicado a las musas. La enseñanza era gratuita. El método de enseñanza preferido era el socrático, es decir por medio de diálogos e interrogantes, partiendo de una proposición o discurso previo del maestro. El alumno más destacado de esa academia platónica, fue Aristóteles, quien ingresó cuando tenía 17 años y permaneció en ella durante 20 años hasta la muerte de Platón, quien la regentó casi que regularmente durante cuarenta años hasta su fallecimiento, encargándose luego de ella otro distinguido alumno de Platón, su sobrino Speusippos.
3.- ARISTÓTELES (384/383-322 a. C.). Nació en Estagira. Hijo de Nicomaco y Efestiada. Discípulo de Platón durante 20 años. Fue maestro de Alejandro Magno (356-323 a. C.). Estaba dotado de un conocimiento original y universal, que le hacían dominar todas las ciencias conocidas en aquella época. Supo unir a su modo exclusivo, el idealismo socrático- platónico, con un realismo natural y científico. Fue el creador y fundador de la ciencia griega propiamente dicha.
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A él se deben la teoría del silogismo, lógica científica, ética, política, poética, retórica, y filosofía del arte.
Durante su estancia en Assos (347-345 d.C.), fundó su escuela aristotélica, ubicada cerca del templo dedicado a Apolo, denominada Liceo. Inicialmente abrió en los corredores de la palestra al noreste de Atenas; luego lo trasladó a un lugar cercano, el peripatos o paseo cubierto; a sus miembros se les llamaba “peripatéticos”. Mientras la Academia Platónica, se preocupó principalmente de cuestiones filosóficas, y subordinó a ellas la botánica, zoología, matemáticas, astronomía, música; el Liceo aristotélico, se caracterizó desde el principio, por ser un centro de investigación de las más diversas disciplinas; de las ciencias naturales y en particular la biología. Realizaban investigación histórica.
Diógenes Laercio, en su obra, ya citada, refiere que un día, le fue preguntado
¿Qué cosa es la esperanza?, respondió, “es el sueño de un hombre despierto” y ¿En qué se diferencian los sabios de los ignorantes?, respondió, “En lo que los vivos de los muertos”. Anotó Laercio, que Aristóteles, llamaba a la justicia “virtud del alma, que distribuye las cosas según el mérito de cada uno”
Aristóteles, continuó el enfoque de Sócrates y Platón, sobre una filosofía moral, afirmando que ésta podía ser enseñada; pero cuyo saber era insuficiente, si no iba acompañada de la práctica; la cual, en el desarrollo de la actividad racional humana, conduciría a la felicidad.
En cuanto al tema de la virtud; Aristóteles, distinguió las virtudes “éticas” (morales), que resultan de los hábitos y las costumbres; y “dianoéticas” (intelectuales), que tienen su origen en una enseñanza. Entre las virtudes morales señala: Valor (valentía); Templanza; Liberalidad o Generosidad; Magnificencia; Magnanimidad; Paciencia; Veracidad; Modestia; Justicia; Amistad; Dignidad; Dulzura. Entre las intelectuales señala: Prudencia; Sabiduría; Entendimiento; Ciencia; Arte. Aclara que, en las virtudes, existen algunas innatas, debidas a la naturaleza; que son como fuerzas instintivas, que, sin la intervención de la razón, arrastran a cada hombre, a realizar actos de valor o de justicia, y a otros actos relativos a las demás virtudes. Que la virtud, consiste en hacer buenas acciones según la recta razón.
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En su obra “Moral a Nicómaco”, comienza afirmando que el bien, es el fin de todas las acciones del hombre; y agrega que la virtud es la verdadera felicidad; y para darse cuenta de la felicidad, es preciso estudiar la virtud que la produce. Define a la virtud como hábitos y cualidades. Dice que el alma, tiene tres elementos: pasiones (deseo, cólera, temor, atrevimiento, envidia, alegría, amistad, odio, pesar, compasión); facultades, para experimentar las pasiones (encolerizarnos, afligirnos, apiadarnos); y las cualidades adquiridas o hábitos, es decir la disposición moral para sentir esas pasiones. Ni las virtudes ni los vicios son pasiones. Las pasiones, no dependen de nuestra elección, ni de nuestra voluntad. Las virtudes, dependen de nuestra voluntad y son muy reflexivas. La virtud es siempre y exclusivamente buena y el vicio es siempre y exclusivamente malo. La virtud en el hombre es una manera moral de ser, que hace de él un hombre bueno, un hombre de bien, gracias a lo cual sabrá realizar la obra que le es propia. Precisa, que el comportamiento virtuoso del hombre, siempre debe estar en su punto medio, que denominó “justo medio”, por encontrarse equidistante de los puntos extremos. Que todos los extremos por exceso o por defecto en cada virtud, son viciosos; pone varios ejemplos, entre ellos: en la virtud “liberalidad”, entendida como el uso prudente de las cosas que se miden en dinero, referida a cómo se dan y como se reciben las cosas con referencia monetaria; sobre todo la acción de dar a nuestros semejantes a título de donaciones o regalos. La liberalidad es dar cuando es preciso, la virtud consiste en hacer el bien, más que en recibirlo uno mismo. El hombre liberal y generoso, dará porque es bello dar y lo hará convenientemente a quienes debe dar, qué cosa debe dar, cuando y como. Los puntos extremos de esa virtud son la prodigalidad, que es un exceso en dar; y la avaricia que es un defecto en dar.
En su obra la Gran Moral, Aristóteles, agregó que la felicidad es un acto de la virtud en una vida perfecta; y en el libro “Moral a Eudemo”, afirma que la felicidad es una existencia dichosa y bella.
II.- Sócrates, Platón y Aristóteles, en relación con la virtud, han tenido una influencia importante, en los posteriores filósofos; también sobre las doctrinas de las diferentes religiones, en cuanto a la identificación y descripción de las virtudes, generando posiciones filosóficas o religiosas relevantes, que amplían
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y enriquecen los conocimientos sobre las virtudes, y sobre el comportamiento virtuoso del ser humano. A continuación, las más conocidas:
1.- El Estoicismo. Es un conjunto de doctrinas filosóficas, un modo de vida y una concepción del mundo. Es una escuela filosófica griega y grecorromana y un referencial histórico en el pensamiento occidental. No es una religión. La escuela se suele dividir en tres periodos: Estoicismo Antiguo: representante Zenón de Citio (335-264 a.C.), su fundador, Estoicismo Medio: representantes Panecio y Posidonio (siglo II a.C.); y Estoicismo Nuevo: Séneca (4 a.C.- 65 d.C.), Musonio Rufo (30 d.C-100 d.C.), Epicteto (55 d.C.- 135 d.c), Marco Aurelio (121 d.C.-180 d.C.). La doctrina estoica, fue dividida en: Lógica, Física y Ética. La filosofa española María Zambrano (1904-1991), considera que la doctrina estoica, es una recapitulación de los conceptos e ideas fundamentales de la filosofía griega.
Diógenes Laercio, en su obra citada, anota la manera como Zenón de Citio, se unió a Crates de Tebas (326 a.C.), un filósofo escritor de versos jocosos o burlescos, autor de la famosa frase: “El hambre quita el amor, y si no, el tiempo”. Zenón, era comerciante y después de haber naufragado frente al puerto de Pireo, perdiendo una valiosa carga de tinte color purpura, que llevaba de Fenicia a Atenas, subió a la ciudad , y se sentó en la tienda de un mercader de libros, se puso a leer el libro II de los Comentarios de Jenofonte; como la obra le gustó mucho, preguntó ¿Dónde se hallan ahora estos hombres?, el librero le respondió, “sigue a ese”, señalando al filósofo Crates , quien pasaba por allí , Zenón lo siguió, haciéndose desde entonces discípulo de Crates, y posteriormente de otros filósofos, llegando a formar su propia escuela, sus seguidores fueron llamados “estoicos”, porque Zenón, daba sus conferencias al pie de una columna denominada “Stoa Poikilé” ( pórtico pintado) . Así nació el Estoicismo. Los estoicos, siguieron el ejemplo de su héroe Sócrates y se reunían en aquel pórtico. Se dedicaron a aplicar su filosofía, a los retos cotidianos, desarrollar un buen carácter, ser mejores seres humanos, preocuparse por los demás y por la naturaleza. El estoicismo, en los siglos posteriores fue una de las escuelas más influyentes, en la búsqueda de una buena vida. El escritor suizo Jonás Salzgeber, en su obra, El Pequeño Libro del Estoicismo, explica la visión general de los estoicos, para lo cual realiza una visualización a través de un triángulo equilátero, que llamó “el triángulo
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estoico de la felicidad”, que es de elemental comprensión: En el área central del triángulo, se encuentra la Felicidad, la promesa principal de la filosofía estoica, vale decir, vivir una vida supremamente feliz y fluida. En los tres vértices del triángulo, se encuentran representados los tres principios básicos del estoicismo. En el vértice superior del triángulo se encuentra ubicado “Areté”, palabra griega que identifica la Virtud. Para los estoicos, vivir con virtud, es uno de sus principios fundamentales. La virtud, expresa tu yo más elevado en cada momento, tu mejor versión en el aquí y ahora, usar la razón en nuestras acciones y vivir en armonía con nuestros valores más profundos. En el vértice inferior izquierdo, se encuentra el principio más importante del estoicismo: “Concéntrate en lo que puedes controlar”, vale decir, que en todo momento debemos concentrarnos en las cosas que controlamos, que dependen de nuestro desempeño, porque son las cosas importantes en nuestro crecimiento; y aceptar, lo que no controlamos, tal como es. En el vértice inferior derecho, se ubica el principio “Asume la Responsabilidad”, manejando lo bueno y lo malo que se presente; significa hacerse responsable de la situación devenida, cuando antes, se ha actuado poniendo en práctica los dos primeros principios, vale decir, la virtud, concentrándonos en lo que podemos controlar. El estoicismo dice que no son los eventos los que nos hacen felices o desgraciados, sino la interpretación que damos a esos eventos. En los desfavorables, debemos construir una fortaleza, dejando de dar poder sobre nosotros, a los acontecimientos externos, que no dependen de nuestro desempeño.
2.- San Ambrosio, Obispo de Milán (340-397), nació en Tréveris, se educó en Roma, poeta, orador, hombre de leyes; fue gobernador de Liguria y en el año 374, fue Obispo de Milán, por petición popular. Convenció a San Agustín para que dejara el paganismo y se convirtiera al catolicismo, siendo bautizado por San Ambrosio. Alban Butler, en su obra “Vidas de los Santos”, cuenta varias anécdotas sobre este Obispo, entre las cuales: San Ambrosio, en sus sermones, alababa con frecuencia el estado y la virtud de la virginidad por amor a Dios, y a petición de su hermana Santa Marcelina, compiló sus sermones, en un tratado sobre ese tema. En una oportunidad los arrianos, le reprocharon haber mandado a fundir unos vasos sagrados de oro para pagar el rescate de unos prisioneros, les respondió que le parecía más útil salvar
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vidas humanas que conservar el oro, y que “Si la iglesia tiene oro, no es para guardarlo, sino para emplearlo en favor de los necesitados”.
San Ambrosio, colocó el nombre de “virtudes cardinales”, a las virtudes platónicas, a las cuales vinculó como notorias, en la vida de su hermano Sátiro, refiriendo que la observancia de dichas virtudes, lo ayudaron a afrentar la muerte. Consideró que las virtudes cardinales, ayudaban a vivir en la tierra, con la mirada puesta en el bien, y a prepararse para el juicio ante Dios. Transformó las virtudes filosóficas en conceptos teológicos.
3.-El Apóstol San Pablo (+ 67 d.C.), judío, nacido en Tarso, Asia Menor, educado en el helenismo; uno de los fundadores del cristianismo, introdujo tres virtudes en el Nuevo Testamento, en su Primera Carta a Corintios (1 Corintios, 13-13), escribió: “Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza, la caridad; pero la más excelente de ellas es la caridad”. Sustituyó la ley mosaica por la Fe.
4.-San Agustín de Hipona (354-430 d.C.), profundizó en las virtudes identificadas por San Pablo. Sostuvo que la Fe, es iluminadora porque es fe en Dios y en Jesucristo; no es una cuestión filosófica, sino aquello dentro de lo cual, se hacen inteligibles las cuestiones filosóficas; y está ligada no solo a la razón, sino también a la caridad. La Fe hace posible el entendimiento, no se entra en la verdad sino por la caridad. La razón dejada a su propio albedrio, es ciega; la luz que tiene la recibe de la Fe. La Fe, es una creencia amante, descubridora de valores, creencia de la cual brota la inteligencia como una luz. En cuanto a la Esperanza, San Agustín la considera una virtud teologal, que nos hace anhelar al Reino de los cielos y confiar en las promesas divinas.
5.-Santo Tomás de Aquino (1225-1274 d. C.), descendiente de los condes de Aquino, nació en el Castillo de Rocca Secca, cercano al pueblo de Aquino, al norte de Nápoles. El pensamiento de Santo Tomás, consiste en gran parte en una asimilación del pensamiento de Aristóteles, de cuya obra se valió para elaborar una síntesis cristiana de la filosofía. Según Santo Tomás, el equilibrio se forma, de la manera como son concebidas las verdades. Afirmó que hay verdades estrictamente teológicas, que son conocidas solo por revelación; verdades filosóficas que no han sido reveladas y verdades que son a la vez
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teológicas y filosóficas que han sido reveladas y son también accesibles racionalmente. Su obra cumbre es la Summa theologiae.
6.- En la actualidad, el catecismo de la religión católica, aprobado en 1992, por el Concilio Vaticano II, redactado por un equipo presidido por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (futuro Papa en 2005), establece siete virtudes. Las virtudes contempladas en el catecismo católico son: Virtudes Cardinales (tomadas de las virtudes platónicas, transformadas en conceptos teológicos): Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza; y las Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
III.- La influencia de los filósofos clásicos griegos, también se extendió a la doctrina de otras religiones, distintas a la católica; las cuales, según el Papa Juan Pablo II, en la Declaración Conciliar Nostra aetate (en Nuestro Tiempo), referida en su libro, Cruzando el umbral de la esperanza; todas tienen un elemento común fundamental y la raíz común, la unidad del género humano, ante el eterno y último destino del hombre.
Esas religiones, proponen virtudes similares a las tratadas, fundadas en sus propios textos sagrados y en cosmovisiones:
1.-El Budismo. Centra su ética, en los cuatro inconmensurables o Brahmaviharas, que son los estados mentales purificados, que todo practicante debe desarrollar hacia todos los seres vivos: Metta (bondad amorosa, amor benevolente, amistad Incondicional): deseo que todos sean felices. Karuna (compasión): el impulso activo de aliviar el sufrimiento ajeno y de sus causas. Muditá (alegría empática): la capacidad de regocijarse con el éxito, las virtudes y la felicidad de los demás. Upekkhá (ecuanimidad): mantener una mente en calma ante la ganancia o la pérdida, libre de apego y aversión.
2.-El Hinduismo. Organiza su comportamiento ético a través del Dharma (el orden cósmico y moral). Las virtudes universales que todo ser humano debe seguir se conocen como Yamas y Niyamas: Ahimsa (no violencia, física, mental o de acción). Satya (veracidad y honestidad en palabras, pensamientos y acciones). Asteya (no robar, incluido el tiempo o la energía ajena). Daya (compasión). Kshama (paciencia, tolerancia, perdón)
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3.-El Islam. Enfatiza que la fe, debe manifestarse en un carácter moral excelente. El Profeta Mahoma declaró que su misión era perfeccionar las virtudes morales: Adl (justicia, equidad, equilibrio). Ihsan (excelencia, perfección espiritual): adorar a Dios. Sabr (paciencia, perseverancia, autocontrol). Tawadu (humildad). Jod (generosidad, magnanimidad)
4.-El Judaísmo. Expresa sus virtudes a través del cumplimiento de los mandamientos (Mitzvot) y la búsqueda de la justicia en la Tierra: Tzedaká (justicia, rectitud). Jésed (bondad, benevolencia, misericordia). Anavá (humildad). Emet (verdad).
IV.- Los conceptos filosóficos de los antiguos griegos, y sus seguidores, en cuanto a la virtud, son la raíz en las teorías y conductas morales y éticas de distinguidos pensadores, hasta los tiempos modernos. La virtud, aplicada en las diferentes épocas, escenarios, culturas, religiones, conocimientos, adelantos tecnológicos, etc.; y manteniendo siempre su esencia, debido a que es inherente a la naturaleza del ser humano. La virtud, ha materializado su influencia, en la teoría moral del pensamiento, y en el desempeño de algunos personajes y líderes virtuosos del mundo; entre ellos:
1.-Marco Aurelio (121-180 d.C.), máximo referente del estoicismo nuevo o tardío: Sabiduría (prudencia), Fortaleza (coraje), Templanza (moderación), Justicia (su virtud principal). Virtudes como estoico: aceptación, serenidad, benevolencia, piedad.
2.- Hipatía de Alejandría (360-415 d.C.), era pagana, líder de la escuela neoplatónica de Alejandría, encarnó de manera excepcional las virtudes platónicas y neoplatónicas: Sabiduría, Templanza, Fortaleza, Justicia. Sus virtudes neoplatónicas y científicas: racionalidad, elocuencia, tolerancia, integridad.
3.-Erasmo de Rotterdam (1466-1536 d.C.), fue el máximo exponente del humanismo cristiano del Renacimiento, criticó duramente la corrupción eclesiástica de su época a través de la razón y la fe. Virtudes platónicas: Sabiduría, Templanza, Justicia, Fortaleza. Virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Otras virtudes: Pacifismo, Tolerancia.
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4.-Isaac Newton (1642-1727 d.C), una de las mentes más brillantes de la historia, practicó al máximo las virtudes del conocimiento, para desentrañar las leyes del universo. Virtudes platónicas: Sabiduría (prudencia), Fortaleza (constancia), Templanza (ascetismo, humildad intelectual), Justicia. Virtudes teologales: Fe, Esperanza. Virtudes científicas: rigor metodológico, paciencia observacional.
5.- Simón Bolívar (1783-1830 d.C.), nuestro Libertador. En opinión de su mejor biógrafo Gerhard Masur, Bolívar era una de las principales figuras del siglo XIX y una de las personalidades más grandes de todos los tiempos. Virtudes Platónicas: Fortaleza (valor, coraje), Sabiduría (prudencia, visión de estadista, genialidad visionaria, genio de la guerra), Justicia, Templanza (desprendimiento, constancia, bondad, clemencia, esperanza, amistad), Virtudes cívicas: Patriotismo (amor a la libertad), Magnanimidad, propuso el poder moral, inspirado en areópago griego y los censores romanos. Pensamientos: “La felicidad consiste en la práctica de la verdad”; “Valor, riqueza, ciencia y virtudes. Estas son las cuatro potencias del alma”; “La Justicia sola es la que conserva la República”; “La gloria no es mandar, sino ejercitar grandes virtudes”; “Cuando yo observo un hombre de virtud y talento, mi afecto se arroja sobre él con una inclinación irresistible”; “La destrucción de la moral pública, causa bien pronto la disolución del Estado”
6.- José Gregorio Hernández Cisneros (1864-1919 d.C.), santo de la iglesia católica, nuestro santo trujillano, venezolano. Científico fundador de la catedra de Histología, Bacteriología y Fisiología de la Universidad Central de Venezuela; es el perfecto ejemplo de la fusión entre virtudes teologales, platónicas, y profesionales de la medicina: Fe, Esperanza, Caridad, Sabiduría (prudencia), Templanza (moderación y ascetismo), Fortaleza, Justicia; Abnegación, Humildad. El Dr. Hernández, en el Tratado Cuarto: La Moral, de su obra “Elementos de Filosofía”, define La Virtud, como “Aquella disposición constante al cumplimiento del deber con inteligencia, amor y libertad. La virtud exige la práctica reiterada, porque es evidente que un solo acto bueno no engendra la virtud. Se dividen las virtudes en: virtudes individuales, sociales y religiosas; individuales como el valor o la fortaleza, la temperancia, la castidad; sociales, como la caridad, la justicia, la bondad; y religiosas, como la piedad, la esperanza, la fe.”
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7.- Mahatma Gandhi (1869-1948 d.C.), padre de la nación india; basó su vida y movimiento político en un código ético, adaptado a la espiritualidad hinduista. Las virtudes de su filosofía denominada Satyagraha (la fuerza de la verdad), como arma para combatir la opresión británica, estaba fundada en: la verdad, una virtud absoluta, la esencia de la divinidad, la no violencia (Ahimsa), no como actitud pasiva, sino un acto de valor supremo. Sus prácticas se identificaban con las virtudes platónicas: Fortaleza, Templanza, Justicia y Sabiduría práctica. Identificó los siete pecados enemigos de la virtud: política sin principios, riqueza sin trabajo, placer sin conciencia, conocimiento sin carácter, comercio sin moralidad, ciencia sin humanidad, adoración sin sacrificio.
8.- Albert Einstein (1879-1955 d.C.), considerado uno de los físicos más importantes de todos los tiempos, conocido por su formulación de la teoría de la relatividad, transformó la comprensión del universo, combinando la genialidad científica con su compromiso humanista y pacifista. Virtudes platónicas: Sabiduría (prudencia), Fortaleza (independencia mental), Templanza (sencillez de vida), Justicia (luchó contra el racismo, considerando “era una enfermedad de los blancos”). Virtudes científicas y humanistas: curiosidad insaciable, pacifismo coherente, humildad cósmica (no creía en un Dios personal, sino en el Dios de Spinoza: la armonía del universo).
9.-Nelson Mandela (1918-2013 d.C.), símbolo mundial de la reconciliación y la justicia del siglo XX, su lucha contra el apartheid, se combinó con su estatura moral, encarnando a la perfección las virtudes platónicas y cívicas en el plano político: Fortaleza (coraje) que la definió: “aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él” ; Sabiduría (prudencia, visión estratégica), entendió que la libertad de su pueblo no se lograba mediante la venganza, sino mediante la negociación ; Justicia (equidad); Templanza (moderación, autocontrol, control absoluto sobre las emociones). Gobernó por un solo periodo, renunció voluntariamente a la reelección. Poseedor de una virtud africana: “Ubuntu” (humanidad compartida), una filosofía que se traduce como “yo soy porque nosotros somos”. Virtudes políticas y humanas: Magnanimidad, Humildad, siempre rechazó que lo trataran como un santo, decía que era un hombre común con fallas humanas.
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10.- José Antonio Abreu Anselmi (1939-2018 d.C.): el «Maestro Abreu”, economista, músico, educador y gran civilizador venezolano. Maestro de la Música, Maestro de la Cultura, Maestro de las Virtudes. A semejanza de Platón, fundador de “La Academia” y de Aristóteles fundador de “El Liceo”; el Maestro Abreu, fundó “El Sistema” (Sistema de Orquestas Sinfónicas Juveniles e infantiles de Venezuela), el proyecto cultural y educativo más importante y grande de Venezuela, iniciado en el año 1974, en una reunión en el estacionamiento del sótano de un edificio en la Candelaria, Caracas. El primer ensayo realizado, a finales de 1974, en el patio de la escuela de música Juan José Landaeta, donde solo participaron once ejecutantes. El 12 de febrero de 1975, nació la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, bajo el lema “Tocar y Luchar”. El Sistema, está conformado por una estructura funcional educativa, artística y administrativa de centros de enseñanza denominados “Núcleos”; tiene su sede en el Centro de Acción Social por la Música y una gran cantidad de núcleos en el Área Metropolitana de Caracas y en todos los Estados del país. José Antonio Abreu, logró proyectar al Sistema, a nivel mundial. En la ceremonia de entrega de los Premios TED, en 2009, dijo: “Desde niño, desde mi más tierna infancia quise ser músico y gracias a Dios logré serlo. Tuve de mis maestros, de mi familia, de mi comunidad, todo el respaldo necesario para convertirme en un músico y soñé toda mi vida que los demás niños, los demás jóvenes, todos los jóvenes venezolanos, tuviesen la misma oportunidad. De ahí la idea que siempre estuvo sembrada en mi corazón de convertir la música en una realidad profunda y global de mi país. Yo vi desde el primer ensayo la trayectoria futura de esto, porque esa trayectoria me dio la magnitud del reto que me planteó a mi ese ensayo. Había conseguido cincuenta atriles, una donación muy generosa, para que en ese ensayo pudiéramos ensayar cien muchachos. Cuando llegué al ensayo había once, y dije, o cierro el programa ahora, o multiplico esto por miles, y resolví afrontar el reto, y esa misma noche, a esos mismos once muchachos, yo les prometí convertir esa orquesta en una de las primeras orquestas del mundo. Recordé hace dos meses esas palabras mías cuando en el London Times, un distinguido critico ingles publicó un artículo diciendo ¿A quién le corresponde la Copa Mundial de las Orquestas? Y dijo, a cinco Orquestas, y nombra a cuatro grandes Orquestas mundiales y la quinta es la Sinfónica Juvenil de Venezuela”.
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El Maestro Abreu, combinó las virtudes platónicas (en su sentido ético y educativo) con las virtudes teologales y una extraordinaria capacidad gerencial. Virtudes Platónicas. Platón afirmó en La República, que la música educa el alma para la virtud. Abreu, aplicó este principio clásico para transformar la realidad social: Sabiduría (Prudencia), poseedor de una genialidad visionaria. Fortaleza (tenacidad, sensatez, criterio, perseverancia); determinación a toda prueba para enfrentar los obstáculos, resistencias y carencias; Justicia (inclusión social, rectitud, integridad, solidaridad); para él, la mayor justicia era democratizar la música, la belleza. Llevó la música sinfónica a los barrios, cárceles y todos los rincones de Venezuela. Consideraba al Sistema como un compromiso con la comunidad y el país. Templanza (austeridad, disciplina, entusiasmo, sobriedad, sencillez, discreción, humildad, ascetismo). Las Virtudes Teologales: era un hombre profundamente católico. En su labor musical y como educador, tenía una vocación de fe y de benefactor social, con dedicación permanente, que ocupó toda la energía de su vida; entrega total y absoluta, a lo que él llamó su sacerdocio. Fe: Creencia absoluta en el potencial infinito de cada ser humano, sin importar su origen social o sus limitaciones físicas. Su fe, se reflejó en la confianza en sí mismo, en su proyecto y en el potencial de sus discípulos; consideraba el trabajo una oración. Opinaba que, servir al Señor, en el seno del ejercicio de un arte, de una manera fundamental, hermosa e indescriptible, era para él encontrar La Felicidad; esa felicidad la difundió en sus discípulos y en el país. Esperanza: depositada en la juventud, la infancia y en su extraordinario proyecto educativo, que generó justicia, bienestar social y felicidad. Creador de ideales, hacedor de sueños. Caridad (Amor al prójimo): era su motor principal. Entregó su salud, su tiempo y su vida entera al cuidado, protección y superación social de los niños venezolanos, transformando la educación musical en un acto de redención y amor colectivo. Virtudes Profesionales Colectivas: Solidaridad de Grupo: en el Sistema enseñó que la excelencia no es un logro individual, sino el resultado del esfuerzo coordinado de una colectividad, que inspiró e inspira abundantes discípulos virtuosos. Magnanimidad: Su capacidad de soñar en grande. No se conformó con crear una buena orquesta, sino que concibió una obra grandiosa y ejemplar, que hoy se replica en decenas de países del mundo. “Nunca podré decir misión cumplida. Yo ando en un compromiso de vida. Para mí, entonces, no hay misión cumplida. La misión es un proceso sin fin…” (JAAA).
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El Maestro Abreu, dio al país, lo que fue; puso en ejercicio todas sus virtudes, al servicio social, cultural y de la música; en beneficio del país, materializadas en una monumental obra educativa: “El Sistema”.
“El valor de un hombre debería juzgarse en función de lo que da y no de lo que recibe” (Albert Einstein (1879-1955). Mis Ideas y Opiniones. Antoni Bosch Editor.
Barcelona 1983)
Cordialmente, Rafael Ángel Terán Barroeta. Cronista de Tucutucu.
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Fuente de TenemosNoticias.com: noticialdia.com
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