En julio de 1959, una misión científica en la Antártida terminó en tragedia y dejó un misterio que perduró durante más de seis décadas: la desaparición de Dennis “Tink” Bell, un joven meteorólogo y operador de radio británico de 25 años.
Durante una expedición en la isla Rey Jorge, Bell perdió la vida en circunstancias dramáticas mientras realizaba un trabajo en una zona remota del continente helado. Ahora, 66 años después, sus restos finalmente han sido hallados, cerrando un capítulo doloroso para su familia y colegas.
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Dennis Bell, meteorólogo británico, murió tras caer en una grieta en 1959. Foto:Estudio Antártico Británico
Dennis Bell, nacido en Harrow, al noroeste de Londres, trabajaba para el Falkland Islands Dependencies Survey (FIDS), una organización que, más tarde, se convertiría en el British Antarctic Survey (BAS), el instituto de investigación polar del Reino Unido.
En el verano de 1959, fue enviado a la base de Admiralty Bay, ubicada en la isla King George, donde convivía con un pequeño grupo de investigadores en una misión de dos años. Era conocido por su buen humor, su talento para la cocina y su amor por el teatro.
Según su compañero de trabajo, Russel Thomson, Dennis tenía “un carácter tremendo” y un espíritu aventurero que lo impulsaba a enfrentar cualquier reto. Sin embargo, su vida se truncó de manera trágica durante una exploración en el glaciar Ecology, a unos 30 kilómetros de su base.
El hallazgo fue posible gracias al deshielo en la isla Rey Jorge, Antártida. Foto:Estudio Antártico Británico / Dariusz Puczko
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Un accidente fatal en el glaciar
El 26 de julio de 1959, Dennis y su compañero Jeff Stokes salieron a realizar mediciones en el glaciar Ecology, llevando trineos tirados por perros. Al ver que los animales estaban fatigados, Dennis decidió continuar sin esquís para alentarlos a seguir adelante. Lamentablemente, el hielo cedió bajo sus pies, y Dennis cayó unos 30 metros por una grieta.
Según relata el exdirector del BAS, Sir Vivian Fuchs, Stokes pudo comunicarse con él y le lanzó una cuerda para que se sujetara. Los perros comenzaron a tirar del trineo, lo que inicialmente pareció prometedor. Sin embargo, el cinturón de Dennis se rompió, lo que provocó que cayera nuevamente, esta vez sin respuesta a los llamados de auxilio. A pesar de los esfuerzos heroicos de otros dos hombres que acudieron en su ayuda, las extremas condiciones del lugar hicieron imposible el rescate.
Durante más de seis décadas, los restos de Dennis permanecieron ocultos en el glaciar, hasta que, en enero de 2025, un equipo de investigadores polacos que trabajaba en la zona descubrió los restos humanos y objetos personales que habían quedado expuestos por el retroceso del hielo.
El hallazgo ocurrió el 19 de enero, cuando los investigadores localizaron más de 200 objetos, entre ellos un reloj con inscripción, un cuchillo sueco, un bastón de esquí y un equipo de radio. Tras la identificación de los restos, las pruebas de ADN confirmaron que pertenecían a Dennis Bell, con una probabilidad de coincidencia “más de mil millones de veces” superior a la de una persona no relacionada.
Junto a los restos de Dennis Bell se encontraron más de 200 objetos personales, incluyendo su reloj. Foto:Estudio Antártico Británico / Dariusz Puczko
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El impacto del hallazgo para la familia
El hallazgo de los restos de Dennis Bell generó una gran emoción entre sus familiares y compañeros de trabajo. Su hermano, David Bell, quien vive en Australia, se mostró profundamente conmovido por la noticia. En una entrevista con la BBC, comentó: “Es maravilloso; voy a reunirme con mi hermano. Podrías pensar que no deberíamos estar contentos, pero lo estamos. Ha sido encontrado, ha vuelto a casa”. A pesar de la tragedia, el hecho de saber que Dennis finalmente fue encontrado y sus restos descansan en su lugar de origen, trajo un sentimiento de cierre para la familia.
Lamentablemente, Jeff Stokes, el compañero que compartió con Dennis aquella trágica jornada, falleció solo cinco semanas antes de conocer el descubrimiento de los restos de su amigo. Su ausencia deja un vacío en la historia de esa expedición, pues solo él y Dennis compartieron ese trágico momento en la gélida Antártida.
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Reconocimiento a su legado científico
La directora del British Antarctic Survey, Dame Jane Francis, también destacó la importancia de este hallazgo. En un comunicado, expresó: “Dennis fue uno de los valientes pioneros que contribuyó a la exploración temprana de la Antártida. Aunque se perdió en 1959, su memoria vivió entre colegas y en la historia de la ciencia polar. Este hallazgo pone fin a un misterio de décadas y nos recuerda las historias humanas detrás de la investigación científica”.
El Comercio (Perú) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de El Comercio, y contó con la revisión de un periodista y un editor.