
La guarida de Messi en Kansas, ‘pelu’, estanque para pescar y blindaje policial: «Ganar les ha dado paz para trabajar» | elmundo.es

Argentina ha elegido el corazón de Estados Unidos para establecer una guarida peculiar para ser vigente campeona. Imposible que Messi pudiera darse un paseo por el distrito Power and Light del Downtown, pero sí algún compañero podría pasar desapercibido en una ciudad donde reinan el fútbol americano y el béisbol. Si la concentración, en un hotel sin pretensiones frente al río Misuri, y el complejo de entrenamiento están blindados, no es por la atención de los lugareños, sino por la invasión de argentinos que se espera.
El equipo de Scaloni, al que le gusta cerrar los entrenamientos pero la FIFA obliga a abrir las puertas de vez en cuando, vive en un hotel vestido de albiazul y repleto de alusiones al triunfo en Qatar, pero donde pasan más horas en el Compass Minerals National Performance, un fortín al que no le falta detalle. Los accesos están cerrados y solo se permite pasar si, con credencial FIFA, te traslada un autobús escolar amarillo –recuerden aquel amarillo de Los Simpson– desde el parking de un centro comercial cercano a 30 minutos del centro. Tres campos juntos de la misma hierba natural que tiene el estadio de Kansas donde debutará la Scaloneta el martes frente a la Argelia de Mahrez y Luca Zidane. A las cámaras hiperbáricas y de crioterapia y la piscina salada para la recuperación, se unen las dos cocinas a disposición del nutricionista y el chef y otros secretos menos habituales. Messi y compañía tienen una zona para la siesta, videoconsolas para retarse y hasta una zona de peluquería y barbería con su tocador para que les acicalen.
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En el exterior guarda el complejo su mayor peculiaridad: un estanque con peces donde, bromean, pueden pescar. El Dibu Martínez, gran aficionado al arte del sedal, hubiera podido probar si no estuviera tan preocupado por el dolor que le causa el dedo de la mano que se fracturó en la final de la Europa League. Entrena suave y a menor ritmo y aprieta los dientes. «Tengo al mejor fisio del mundo», decía ayer mientras se retiraba de un caluroso entrenamiento, con una temperatura de 30 grados y una humedad que superaba el 60%. Hoy no estaba Djalminha, ex compañero de Scaloni en el Dépor que hace labores de comentarista de televisión y fue el último al que le han permitido en estos días saltar la barrera para abrazar a su amigo. En la preparación participaron todos los jugadores tocados, menos Tagliafico, y se incorporó ya Marcos Senesi, que llegó de Ibiza tras la lesión de Balerdi. Pero Emiliano Martínez es la principal preocupación de un cuerpo técnico que dio la tarde libre a sus jugadores, la última, para ver a sus familiares y compartir un asado.
De cómo se vive en Kansas habían recibido chivatazos los que rodean al seleccionador. De cicerone, avisándoles de la «humedad asfixiante» , ejerció Claudio Piojo López. Sabe lo que es pelear por la Copa del Mundo porque vistió la albiceleste en Francia en el 98 y en Corea y Japón en 2002 y, cuando cerró su periplo europeo en el Valencia y la Lazio, lo inició en la MSL norteamericana. Defendió los colores de los Kansas City Wizards de 2008 a 2010, justo cuando cambiaron de nombre para convertirse en el Sporting Kansas. De hecho, su camiseta está colgada en el hall del complejo.
«Kansas es una ciudad amante del deporte y comparte la cultura del fútbol que tiene Argentina, su idiosincrasia, por eso les ha recibido tan bien. El club ha crecido mucho, ha construido el complejo de entrenamiento, el nuevo estadio, y ha trabajado muy bien para crear afición al fútbol. Se han hecho bastante forofos, aunque todavía gana el fútbol americano», cuenta Piojo a EL MUNDO desde su país. Da fe de ello la cantidad de personas que se congregaron el viernes en dos puntos de la ciudad para seguir el debut de Estados Unidos. Por si faltaba algo, llega la campeona del mundo con una legión de seguidores que se harán notar en las calles. «No es que allí haya una colonia enorme de argentinos, como sí hay en otras ciudades americanas, pero seguro que la colapsarán», advierte.
No tiene previsto viajar a Estados Unidos, aunque amigos no le faltan. Compartió concentraciones con Scaloni, aunque solo coincidieron en el campo vistiendo la misma camiseta en un amistoso contra Libia en 2003, pero sí ha tenido mucha relación con Pablo Aimar y Fabián Ayala, dos de los pilares del seleccionador. «Scaloni tiene su idea, pero ellos han aportado la experiencia que han adquirido como jugadores de primer nivel y su formación como entrenadores. Se ha rodeado muy bien, de gente conocida para llevar adelante el proyecto en el que se encontró un grupo muy bueno de jugadores en un gran momento personal. Ha logrado congeniarlos y armar un grupo brillante», explica.
¿Ha mejorado Argentina respecto a la que se vio en Qatar? «Se quitaron un gran peso de encima. Ganar les dio tranquilidad, paz para trabajar y crecer. Este grupo se ha conformado en torno a eso, y creo que es una ventaja muy grande. Además, ha sumado a nuevas generaciones, que tomarán ejemplo de un grupo bien armado, un responsable, profesional, que saben para dónde van», argumenta. Lo que Piojo no le ve son debilidades. «Cuando empiece el Mundial te digo, pero no le veo ninguna. Los veo con ganas de ir a por todo de nuevo», advierte. Eso sí, no les ve campeones porque, a su nivel, pone a España, Francia y, quizá, Portugal. «Es que creo que a las finales casi siempre llegan los mismos, por más que haya muchos equipos y mucha variedad de estilos», justifica.
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