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Durante más de once años, uno de los mayores errores de la industria de la fertilidad en Australia permaneció oculto. Un bebé concebido mediante fecundación in vitro nació con características completamente diferentes a las esperadas por sus padres, y la clínica responsable hizo todo lo posible para silenciar el caso.
Por: TN
La verdad salió a la luz gracias a una investigación periodística que reveló cómo se mezclaron las muestras de esperma en un banco de Estados Unidos y por qué nunca se informó oficialmente a las autoridades reguladoras australianas.
El nacimiento que encendió las alarmas
El hecho ocurrió en 2014, cuando una pareja de Brisbane se sometió a un tratamiento de fecundación in vitro. Habían elegido un donante con rasgos caucásicos —cabello rubio y ojos azules— para que coincidiera con las características del marido.
Pero en el hospital, al recibir a su bebé, algo no coincidía. Los rasgos eran distintos, con una etnia completamente diferente a la prevista. Fue el primer indicio de que algo había salido mal. La madre llegó a compartir en un foro de padres su angustia y desconcierto: “Amo a mi hermoso bebé más que a mi vida misma. Pero, ¿alguien ha descubierto alguna vez que su bebé de FIV no era suyo?”.
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