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Reescriben el final de los neandertales: el mayor estudio de ADN cuestiona su declive genético y reabre el debate sobre el papel de los sapiens en su extinción

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 9 min de lectura
Reescriben el final de los neandertales: el mayor estudio de ADN cuestiona su declive genético y reabre el debate sobre el papel de los sapiens en su extinción
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Los últimos neandertales no estaban condenados por su ADN. Esa es la principal conclusión de una investigación que obliga a revisar una de las explicaciones más repetidas sobre la desaparición de nuestros parientes evolutivos más cercanos. Durante años, numerosos estudios habían apuntado a que las pequeñas poblaciones aisladas y la consanguinidad acabaron debilitando genéticamente a los neandertales hasta conducirlos a la extinción. Sin embargo, un amplio análisis genético realizado sobre individuos hallados en Bélgica y Francia dibuja un escenario muy distinto: las últimas comunidades del noroeste de Europa seguían conectadas entre sí, mantenían una diversidad genética considerable y no muestran señales de un deterioro progresivo de su patrimonio hereditario.

Así lo ha revelado un estudio publicado en la revista Nature, liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, que ha reconstruido con un nivel de detalle sin precedentes la historia genética de 27 neandertales que vivieron hace menos de 52.500 años. Los resultados no solo cuestionan el papel de la genética en su desaparición, sino que ofrecen una imagen mucho más compleja y humana de estas poblaciones en los últimos milenios antes de extinguirse.

Durante décadas, la visión de los neandertales estuvo condicionada por la escasez de ADN antiguo disponible. Hasta ahora solo existían cuatro genomas completos de alta calidad, tres de ellos procedentes de Siberia, en el extremo oriental del territorio ocupado por esta especie. Aquellas poblaciones mostraban evidencias claras de aislamiento e incluso de cruces entre familiares muy próximos, lo que llevó a pensar que esa situación era representativa de todos los neandertales.

El nuevo trabajo demuestra que esa conclusión era demasiado simplista. Los investigadores han conseguido recuperar información genética de restos procedentes de diez yacimientos arqueológicos situados principalmente en la cuenca del río Mosa, entre Bélgica y Francia, una región especialmente rica en fósiles de los últimos neandertales europeos. Gracias a nuevas técnicas de extracción y análisis de ADN extremadamente degradado, el equipo ha podido reconstruir la historia de individuos descubiertos incluso hace más de un siglo.

Una red de comunidades, no pequeños grupos aislados

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los neandertales del noroeste europeo no vivían formando pequeñas poblaciones completamente aisladas. Al contrario, el ADN indica que existía una conexión genética constante entre distintas comunidades distribuidas por una amplia región de Europa occidental.

Los análisis muestran que la mayoría de estos individuos compartían un origen común relativamente reciente y mantenían intercambios genéticos suficientes para evitar los elevados niveles de consanguinidad detectados en otros lugares. De hecho, el nuevo genoma completo obtenido a partir de un individuo hallado en la cueva belga de Goyet, de unos 45.000 años de antigüedad, no presenta las largas regiones de ADN idéntico características de los cruces entre familiares cercanos.

Este resultado cambia la interpretación de los últimos milenios de la historia neandertal. En lugar de poblaciones aisladas condenadas a desaparecer lentamente, emerge la imagen de grupos que seguían desplazándose, encontrándose e intercambiando individuos a lo largo del continente.

Los científicos también comprobaron que varios de estos grupos conservaban linajes genéticos diferentes, algunos de ellos muy antiguos. Esa diversidad demuestra que la historia evolutiva de los últimos neandertales fue mucho más rica de lo que sugerían los estudios basados únicamente en los fósiles siberianos.

Mapa con los yacimientos incluidos en el estudio. Cada marcador corresponde a un resto analizado y su color indica el tipo de información genética obtenida
Mapa con los yacimientos incluidos en el estudio. Cada marcador corresponde a un resto analizado y su color indica el tipo de información genética obtenida. Fuente: Bossoms Mesa et al., Nature (2026)

Los investigadores analizaron restos de 27 neandertales procedentes de diez yacimientos de Bélgica y Francia, una de las mayores muestras genéticas obtenidas hasta la fecha para estudiar las últimas poblaciones de esta especie.

El misterio de Goyet y una historia mucho más compleja

Entre todos los yacimientos estudiados, la cueva de Goyet ocupa un lugar especial. Allí los investigadores han recuperado el quinto genoma neandertal de alta calidad obtenido hasta la fecha, un recurso excepcional para reconstruir la historia familiar de un individuo con un nivel de precisión comparable al de los genomas modernos.

El análisis permitió identificar restos óseos pertenecientes a los mismos individuos, corregir antiguas interpretaciones arqueológicas e incluso reconstruir relaciones entre distintos fragmentos encontrados durante excavaciones realizadas hace décadas.

Sin embargo, Goyet también plantea nuevas preguntas. Muchos de los huesos hallados en la cueva presentan marcas de descarnado y fracturación para acceder al tuétano, unas evidencias que investigaciones anteriores ya habían interpretado como uno de los casos más claros de canibalismo neandertal documentados en Europa.

Lo sorprendente es que los individuos consumidos no pertenecían a una población completamente distinta, sino al mismo gran grupo genético que otros neandertales de la región. El ADN no permite saber si aquellas prácticas respondían a conflictos entre comunidades, rituales funerarios o situaciones extremas relacionadas con la escasez de recursos, pero sí descarta que se tratara de extranjeros procedentes de una población muy diferente.

Además, los investigadores no encontraron vínculos familiares cercanos entre los individuos recuperados en Goyet. Ni siquiera un recién nacido pudo relacionarse genéticamente con las mujeres adultas identificadas en el yacimiento, lo que sugiere una organización social más compleja de lo que cabría imaginar.

Fémur perteneciente a un neandertal recuperado en un yacimiento de Bélgica
Fémur perteneciente a un neandertal recuperado en un yacimiento de Bélgica. Foto: E. Dewamme/Royal Belgian Institute of Natural Sciences

La desaparición de los neandertales ya no parece explicarse solo por la genética

Quizá la conclusión más importante del estudio sea la que afecta directamente al debate sobre la extinción neandertal.

Los investigadores analizaron diferentes indicadores utilizados para medir el deterioro genético de una población, como la acumulación de mutaciones potencialmente perjudiciales, la pérdida de diversidad o el incremento de regiones heredadas de ancestros comunes. Ninguno de esos indicadores muestra un empeoramiento progresivo durante los últimos miles de años de existencia de los neandertales estudiados.

En otras palabras, sus genomas no reflejan el tipo de degradación que sí aparece en otras especies amenazadas cuando permanecen durante mucho tiempo con poblaciones extremadamente reducidas.

Esto no significa que los neandertales fueran inmunes a los problemas demográficos. Sus poblaciones seguían siendo relativamente pequeñas en comparación con las de los primeros Homo sapiens. Sin embargo, los datos indican que la genética, por sí sola, difícilmente puede explicar su desaparición.

Esta conclusión obliga a considerar con mayor peso otros factores, como los cambios climáticos, las transformaciones ecológicas o la competencia con los grupos de humanos modernos que comenzaron a expandirse por Europa precisamente durante esos milenios.

Un enigma que sigue desconcertando: los cruces con los humanos modernos

El trabajo también aporta nuevas pistas sobre una de las cuestiones más intrigantes de la evolución humana.

Los investigadores estudiaron si estos últimos neandertales conservaban ADN reciente procedente de Homo sapiens. La respuesta fue negativa. A pesar de que ambas especies convivieron durante miles de años en Europa, ninguno de los individuos analizados muestra señales de haber tenido antepasados humanos modernos en las pocas generaciones anteriores.

La situación resulta llamativa porque ocurre exactamente lo contrario cuando se estudian los primeros humanos modernos de Eurasia. Varios de ellos sí conservan evidencias claras de tener bisabuelos o tatarabuelos neandertales.

Esta asimetría sigue sin tener una explicación definitiva. Es posible que los encuentros entre ambas especies se produjeran en otras regiones aún poco estudiadas o que factores sociales y culturales condicionaran la integración de los descendientes de esas uniones en unas comunidades u otras.

Lo cierto es que, por ahora, la genética confirma que el intercambio de ADN reciente documentado en los primeros Homo sapiens todavía no tiene un equivalente conocido entre los últimos neandertales europeos.

Modelo genético propuesto para las poblaciones neandertales, que muestra una red de comunidades conectadas entre sí y con bajos niveles de consanguinidad durante los últimos milenios de su historia
Modelo genético propuesto para las poblaciones neandertales, que muestra una red de comunidades conectadas entre sí y con bajos niveles de consanguinidad durante los últimos milenios de su historia. Fuente: Bossoms Mesa et al., Nature (2026)

El estudio revela que los últimos neandertales europeos formaban una red de comunidades conectadas, con intercambios genéticos suficientes para evitar una elevada consanguinidad.

Una nueva imagen de nuestros parientes más cercanos

Más allá de los resultados concretos, el estudio supone un cambio profundo en la forma de entender a los neandertales.

Durante mucho tiempo se construyó una imagen uniforme de esta especie: pequeños grupos aislados, escasa capacidad de adaptación y una lenta decadencia genética que terminó conduciendo a la desaparición. Sin embargo, la incorporación de decenas de nuevos genomas demuestra que esa visión estaba condicionada por el reducido número de individuos disponibles.

Tal y como indica la investigación publicada en Nature, las últimas poblaciones del noroeste europeo formaban una red de comunidades conectadas, conservaban una diversidad genética notable y mantenían linajes ancestrales diferentes incluso poco antes de extinguirse.

La historia de los neandertales, por tanto, no fue la de una especie condenada por su propio ADN. Fue la de poblaciones diversas que sobrevivieron durante cientos de miles de años adaptándose a entornos cambiantes y cuya desaparición probablemente respondió a una combinación mucho más compleja de factores biológicos, ecológicos y culturales de lo que se había pensado hasta ahora.

Referencias

  • Bossoms Mesa, A., Essel, E., Peyrégne, S. et al. Genetic diversity of late Neanderthals in northwestern Europe. Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10625-1

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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