así se gestó el lujo artesanal del primer crucero fluvial de Colombia, el AmaMagdalena
📅 🕐 21 Jul 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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Lo que comenzó como un ambicioso proyecto turístico para revitalizar la navegación por el río Magdalena, terminó convirtiéndose también en una oportunidad de oro para el diseño colombiano. Casa Schlegel Donado, una firma barranquillera con más de cuatro décadas de trayectoria en mobiliario y decoración, fue la encargada de transformar los interiores del AmaMagdalena, el primer crucero de lujo que recorre el principal afluente del país, en una experiencia de alto nivel que honra lo artesanal, lo local y lo auténticamente caribeño.
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La embarcación, operada por la compañía estadounidense AmaWaterways, zarpó con un recorrido de siete noches entre Cartagena y Barranquilla, haciendo paradas estratégicas en pueblos emblemáticos del Caribe colombiano, como Nueva Venecia, Palenque (Gambote), Calamar, Santa Bárbara de Pinto, Mompox, El Banco y Magangué. Con capacidad para 60 pasajeros, el AmaMagdalena no solo busca ofrecer turismo de lujo, sino también conectar a los viajeros con las raíces culturales e históricas del río Magdalena, involucrando directamente a las comunidades ribereñas.
El Caribe que habita el barco
La comunidad recibió con asombro a la embarcación y sus tripulantes. Foto:Prensa Gobernación de Bolívar
La firma Schlegel Donado fue llamada a aportar su conocimiento artesanal para vestir los interiores del barco. De la mano del arquitecto paisa Camilo Restrepo, encargado del diseño arquitectónico general, el equipo de Barranquilla asumió el reto de crear ambientes cálidos y sofisticados que hablaran del Caribe profundo. Cada habitación, pasillo y espacio común fue intervenido con materiales naturales, técnicas tradicionales y una visión estética coherente con el entorno fluvial.
Puertas en ratán tejido a mano, espaldar de camas en lino y cuero trenzado, mobiliario en maderas trabajadas por carpinteros locales y detalles en fibras provenientes de departamentos como Atlántico, Bolívar y Magdalena, convirtieron el AmaMagdalena en una obra flotante de diseño con identidad. Toda la fabricación del mobiliario se hizo en Barranquilla, involucrando a talleres y artesanos locales.
El barco tenía que resistir condiciones extremas de humedad, espacios reducidos y normativas internacionales, sin perder el alma caribeña
Marianna SchlegelDirectora de producción y diseño de la empresa
Para lograrlo, montaron una habitación piloto en su sede de Barranquilla y probaron cada material antes de llevarlo a montaje final en un astillero en Cartagena.
Empleo, desarrollo y visibilidad para el Caribe
El arribo del crucero a Mompox le dio un ambiente festivo a la población. Foto:Prensa Gobernación de Bolívar
Más allá del diseño, el proyecto activó empleo local y una red de proveedores que nunca antes había trabajado a escala para el sector náutico. “Pasamos de hacer piezas únicas a producir en serie 60 nocheros, 30 closets, decenas de cabeceras de cama y más. Tuvimos que contratar personal, entrenarnos, comprar materiales al por mayor y adaptarnos a la dinámica de un proyecto internacional”, relata Schlegel.
Además de su impacto en la cadena de valor del diseño y la carpintería, el AmaMagdalena también ha comenzado a transformar las poblaciones a las que llega. Las comunidades ribereñas, al ver en el barco una fuente de turismo sostenible, han empezado a organizarse para recibir a los visitantes. Casas decoradas, guías turísticos en formación, venta de artesanías, y niños aprendiendo inglés son apenas algunas señales de este nuevo despertar fluvial.
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“Este barco no solo transporta pasajeros. Mueve economía, activa sueños y conecta al país con su río”, dice Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, quien acompañó la presentación del proyecto. “Apoyamos con decisión estas iniciativas que conectan el talento nacional con el desarrollo territorial”.
De madrina a guardiana del barco
Los momposinos recibieron con alegría este acontecimiento histórico para la región. Foto:Prensa Gobernación de Bolívar
Por su compromiso con cada fase del proceso, Marianna Schlegel fue nombrada madrina del AmaMagdalena, un título tradicional en la industria naval que honra a quien apadrina el espíritu de la embarcación. “No fue algo simbólico. Yo barajé planos, barrí el barco, ayudé a traducir, opiné en los menús y sentí cada tornillo. El barco es mi ahijado, y ahora lo cuido como parte de mi historia”, dice con orgullo.
Hoy, esa historia continúa. Casa Schlegel Donado fue seleccionada nuevamente para diseñar los interiores del segundo crucero fluvial de AmaWaterways en Colombia, el AmaMelodía, que entrará en operación en 2025 con una ruta complementaria. Este nuevo proyecto, también fabricado en Colombia, promete seguir consolidando el diseño artesanal nacional en escenarios de clase mundial.
Diseño que exporta raíces
Amamagdalena, crucero de lujo ya nevega por la Bahia de Cartagena Foto:Gobernación de Bolívar
Más allá de su incursión en el sector turístico, la empresa barranquillera mantiene su línea de exportación de mobiliario infantil artesanal. Sus productos hechos a mano —cunas, mecedores, cojines y lencería— llegan principalmente a Estados Unidos y Panamá. Aunque participar en ferias internacionales ha sido un desafío, Casa Schlegel Donado avanza con una visión clara: llevar la esencia del diseño colombiano al mundo, sin perder la conexión con lo natural, lo humano y lo hecho con propósito.
Desde las orillas del Magdalena hasta las vitrinas de Miami, el legado de esta casa de diseño demuestra que el lujo también puede nacer desde la tradición.