el impacto que tendría en la ciudad la posible compra de Monómeros por parte del Gobierno colombiano
📅 🕐 23 Jul 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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En el marco de la VII Reunión Ministerial de Energía de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el Gobierno colombiano anunció este miércoles la firma de un acuerdo de confidencialidad con Venezuela para intercambiar información técnica, financiera e industrial sobre Monómeros Colombo Venezolanos S.A., empresa petroquímica con sede en Barranquilla y propiedad de la estatal venezolana Pequiven.
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La medida busca facilitar el estudio de una eventual adquisición de la compañía por parte de Colombia, con el objetivo de garantizar el abastecimiento de fertilizantes a precios justos y fortalecer la seguridad alimentaria del país.
“Como parte fundamental para garantizar el abastecimiento con precios justos en los fertilizantes, reiteramos el interés de Colombia por concretar la negociación entre los dos gobiernos, para que Monómeros pase a ser propiedad del país. Una empresa importante para la soberanía y seguridad alimentaria”, declaró el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma
Ministro de Minas y Energía, Edwin Palma. Foto:Ministerio de Minas y Energía
¿Qué implica el acuerdo?
El documento firmado establece el intercambio de información sobre estados financieros, proyecciones de producción, reservas industriales y volúmenes de ventas. Con estos datos, el Gobierno colombiano trazará una metodología de adquisición que será presentada al presidente Gustavo Petro, quien tendrá la última palabra sobre la compra.
“Aquí estuvo el presidente de la junta ejecutiva de Monómeros, que a su vez es el presidente de Pequiven, y hemos firmado un acuerdo para revisar la viabilidad, analizar los costos y el estado de la compañía”, agregó Palma
La intención inicial es que la compra se realice a través de Ecopetrol, aunque el proceso está condicionado por las sanciones internacionales que afectan a empresas vinculadas al régimen venezolano. Por ello, Colombia solicitará una licencia especial a Estados Unidos para avanzar con la transacción.
Barranquilla en el centro del tablero
La sede principal de Monómeros está ubicada en Barranquilla, lo que convierte a la ciudad en el epicentro de esta negociación. El impacto potencial de la compra —o su fracaso— podría sentirse en varios frentes como el empleo e industria local, la agricultura regional y hasta de riesgos ambientales.
Monómeros genera cientos de empleos directos e indirectos en la capital del Atlántico. Una transición mal gestionada o una eventual paralización de operaciones pondría en riesgo la estabilidad laboral de trabajadores y contratistas. La empresa es clave en la producción de fertilizantes para el agro colombiano. Si se interrumpe su operación, los cultivos en el Caribe —incluyendo Atlántico, Magdalena y Bolívar— podrían enfrentar escasez de insumos, afectando la producción y encareciendo los alimentos.
Barranquilla espera atentamente la decisión final. Foto:GUILLERMO GONZÁLEZ
Por el lado del ambiente, Monómeros maneja sustancias químicas que requieren estricto control ambiental. Un cambio de administración sin garantías podría comprometer los protocolos de seguridad industrial, con consecuencias para el entorno urbano e industrial de Barranquilla.
Si la compra se concreta y se fortalece la operación, Barranquilla podría convertirse en un importante centro petroquímico, atrayendo inversión y posicionando a la ciudad como eje estratégico en la cadena agroindustrial del país.
Monómeros: el ciclo de una empresa en disputa
Monómeros ha estado en el centro de tensiones políticas desde 2019, cuando el control de la empresa pasó de manos del gobierno de Nicolás Maduro al interinato de Juan Guaidó, con respaldo de Estados Unidos. En años recientes, la empresa enfrentó crisis financieras, cambios de administración y amenazas de sanciones.
El gobierno de Gustavo Petro ha manifestado su oposición a la privatización de Monómeros y ha insistido en que la empresa debe estar bajo control estatal para garantizar la soberanía alimentaria. La firma del acuerdo de confidencialidad representa el primer paso concreto hacia esa meta.
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El Gobierno colombiano deberá analizar la información recibida, definir un precio base y solicitar la autorización de Estados Unidos para concretar la compra. Mientras tanto, Barranquilla espera que las decisiones que se tomen en Bogotá y Caracas no comprometan su estabilidad económica, ambiental y social.
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Estatua de Sofía Vergara. Foto:
Camilo Alvarez Peñaloza periodista de EL TIEMPO Barranquilla @camiloa.ap_20