📅 🕐 15 Nov 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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Barranquilla vuelve a poner sobre la mesa un tema que ha generado controversia durante años: el desmonte del antiguo Puente Pumarejo, una estructura que permanece en pie pese a los compromisos asumidos por el Gobierno Nacional. El pasado 13 de noviembre, en sesión del Concejo Distrital, el concejal Estefanel Gutiérrez lanzó una fuerte crítica contra la administración central por las demoras, inconsistencias y perjuicios derivados de la falta de acción en este proyecto.
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En un gesto que buscó llamar la atención sobre la magnitud del problema, Gutiérrez llevó al recinto una piedra retirada del viejo puente y la levantó ante sus colegas:
“El tamaño de esta piedra no se compara con lo que pierde Barranquilla y el Atlántico cada año por la falta de acción y cumplimiento en el desmonte del puente”, afirmó el cabildante.
ESTEFANEL GUTIERREZCONCEJAL DE BARRANQUILLA
Según explicó, la permanencia del antiguo Pumarejo no solo representa un riesgo por su deterioro, sino también una pérdida de oportunidades laborales y económicas para la región. “Me da vergüenza que el Gobierno Nacional solo nos preste atención cuando quiere imponernos una valorización, como la de la Vía al Mar, pero nunca para ayudarnos a desarrollarnos”, agregó.
El concejal Estefanel Gutiérrez durante su fuerte denuncia al Gobierno Nacional. Foto:Cortesía
El concejal recordó que el proyecto de desmonte permitiría recuperar un espacio estratégico para la ciudad y potenciar la operación portuaria. Actualmente, el Puerto de Barranquilla genera más de 25.000 empleos directos y cerca de 100.000 indirectos, cifras que podrían incrementarse en un 500% con la modernización de la infraestructura fluvial y vial que se permitiría sin la obstrucción que genera el antiguo puente Pumarejo, según él mismo afirma.
La falta de avance en el desmonte, según Gutiérrez, frena la competitividad del Atlántico y limita la expansión de actividades logísticas y comerciales que dependen de un acceso eficiente al río Magdalena. “Al Gobierno Nacional no le ha dado la gana de desmontar el antiguo puente Pumarejo. No es negociable que desde Bogotá nos tengan el desarrollo del Atlántico amarrado; estamos tirando a la basura casi 800 mil millones de pesos que no cumplen ninguna función (en referencia al nuevo puente Pumarejo que se hizo con ese objetivo)” dijo el concejal.
Al final de su intervención, Gutiérrez denunció en redes sociales haber sido censurado en el Concejo, asegurando que el presidente de la corporación —miembro del partido de Gobierno— le negó el derecho a réplica. El hecho desató un debate sobre los límites del derecho a la palabra en escenarios deliberativos y acumuló más tensión política que la que ya rodea el tema.
La permanencia de la estructura vieja impide optimizar el canal navegable. Foto:Vanexa Romero/EL TIEMPO
La historia del puente y las promesas incumplidas
El antiguo Puente Pumarejo, inaugurado en 1974, fue durante décadas la principal conexión entre Barranquilla y el oriente del país. Sin embargo, su diseño quedó obsoleto frente a las exigencias del transporte moderno. En 2019 se entregó el nuevo Puente Pumarejo, una megaobra que prometía mayor capacidad y seguridad
Desde entonces, el desmonte del viejo puente se convirtió en compromiso del Gobierno Nacional, pero seis años después sigue sin concretarse. Las razones van desde falta de recursos hasta trámites contractuales, mientras la estructura envejece sobre el río, generando riesgos y ocupando un espacio clave para la navegación.
La presencia de la vieja estructura impide aprovechar el gálibo del nuevo puente. Foto:Vanexa Romero /EL TIEMPO
Ingenieros consultados advierten que el deterioro del puente puede convertirse en un problema ambiental y de seguridad. Fragmentos desprendidos, acumulación de sedimentos y limitaciones para el tránsito fluvial son algunas de las consecuencias. Además, la permanencia de la estructura impide optimizar el canal navegable, afectando la competitividad del puerto y la economía regional.
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La denuncia del concejal Gutiérrez pone otra vez sobre la mesa una discusión que Barranquilla no puede seguir postergando. El desmonte del antiguo Puente Pumarejo es una deuda con la infraestructura, con la economía y con la gente a la que se le dijo que le iba a servir esa obra. Lo cierto es que cada día de retraso significa oportunidades perdidas para el Atlántico y para el país.