Ante el alto costo de energía en el Caribe, nacen alternativas para que las empresas puedan reducir costos en el servicio y ganar competitividad
📅 🕐 22 Ago 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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En la región Caribe, el alto costo de la energía se ha convertido en un factor determinante para la competitividad de las compañías, especialmente de aquellas que dependen de procesos intensivos en consumo eléctrico. Sin embargo, la regulación del sector ofrece una alternativa poco explorada: la posibilidad de que las empresas elijan libremente a su comercializador, lo que abre la puerta a ahorros significativos en sus facturas.
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De acuerdo con análisis recientes, las empresas en ciudades como Cartagena podrían reducir sus costos hasta en un 10,41 % frente a las tarifas del operador tradicional, una diferencia que resulta clave para industrias manufactureras, hoteleras y de servicios que enfrentan márgenes ajustados. La explicación está en la estructura tarifaria: cerca del 60 % del valor de la factura corresponde a los componentes de Generación y Comercialización (G+C), los cuales pueden optimizarse en un esquema de libre competencia.
El sector empresarial comienza a ver esta alternativa como una decisión estratégica más que operativa. Expertos en el mercado energético sostienen que cambiar de comercializador puede convertirse en un factor de ahorro y sostenibilidad, en medio de un escenario de costos crecientes y presión regulatoria.
La estructura de costos y la oportunidad de competencia
Foto:EL TIEMPO
La tarifa de energía en Colombia se compone de seis rubros principales:
Restricciones.
Pérdidas.
Transmisión.
Distribución.
Generación.
Comercialización.
Los dos últimos son los que permiten mayor flexibilidad, pues dependen de la negociación que cada empresa logre con su comercializador.
En Cartagena, donde la factura de energía es tradicionalmente una de las más altas del país, esta opción adquiere un peso particular. “Optimizar los componentes de Generación y Comercialización puede representar ahorros sostenidos y una gestión más eficiente del consumo”, explica Sebastián Ruales, CEO de Bia Energy..
Además de la reducción directa en costos, la competencia entre comercializadores ha llevado a que se ofrezcan servicios de valor agregado, como plataformas digitales para monitorear el consumo en tiempo real, algoritmos de eficiencia, automatización de trámites y acceso a certificados de energía renovable. Estas herramientas están orientadas a que las empresas no solo paguen menos, sino que gestionen mejor su demanda energética.
Otros actores del mercado
Energia Foto:
Entre las comercializadoras que ya operan bajo este esquema en Cartagena se encuentra Bia Energy, que asegura lograr tarifas hasta un 10,41 % más bajas que el operador tradicional en Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar. Su modelo se centra en optimizar los componentes G+C, respaldado con tecnología para el control de consumo y gestión centralizada de facturación.
Para los empresarios, esta dinámica representa un abanico de opciones que van desde esquemas de contratos a largo plazo hasta planes con acceso a energía renovable certificada.
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En palabras de Sebastián Ruales, CEO de Bia Energy, “elegir el comercializador adecuado no es solo una ventaja, es una decisión estratégica para la competitividad empresarial”. Su afirmación refleja una realidad creciente: el sector privado ya no ve la energía únicamente como un servicio público, sino como un insumo crítico para su sostenibilidad financiera y ambiental.
Competitividad empresarial y transición energética
Foto:iStock
El debate en Cartagena y la región Caribe va más allá de la simple reducción de la factura mensual. Cada vez más empresas integran la gestión energética en sus planes de sostenibilidad, conscientes de que los mercados internacionales exigen bajos niveles de huella de carbono.
La posibilidad de elegir un comercializador que ofrezca acceso a certificados de energía renovable es vista como un paso adelante en la transición energética. Este tipo de instrumentos permiten demostrar que parte del consumo proviene de fuentes limpias, lo que favorece a las exportaciones y a las cadenas de valor que se alinean con estándares ambientales.
Así, el sector empresarial de Cartagena se encuentra en un punto clave: pasar de ser simples consumidores a actores que gestionan activamente su energía, combinando ahorro, competitividad y responsabilidad ambiental.