‘Es la demostración de que en Chile podemos hacer grandes vinos’

A finales del año pasado, la influyente revista estadounidense The Wine Spectator eligió a Don Melchor, un vino ícono de Chile, como el mejor vino del mundo en el 2024. Y esta semana, Enrique Tirado, el enólogo que hace este vino desde hace tres décadas, estuvo en Bogotá para presentar la cosecha que logró esa distinción: la 2021. EL TIEMPO conversó con él.
La primera pregunta es obligada: ¿qué se siente que una publicación tan importante como The Wine Spectator le diga a uno: ‘señor, usted hace el mejor vino del mundo’…?
Bueno, la verdad es que primero es una emoción importante, una gran satisfacción, un gran orgullo y una alegría, porque después de 35 cosechas de Don Melchor hemos logrado –porque detrás de Don Melchor hay un gran equipo– algo que habla de nuestro espíritu, de nuestra idea, que no es otra que producir grandes vinos.
¿Qué significa este logro para el vino chileno?
Para Chile, como país, es muy importante, porque es demostrar que podemos hacer grandes vinos y que Chile puede estar al mismo nivel que las regiones productoras más famosas del mundo.
Don Melchor 2021: la añada que le dio a este vino el ‘número 1’ en el Top 100 de The Wine Spectator. Foto:Cortesía: Viña Concha y Toro (Chile).
Alguien podría pensar que esto fue un ‘golpe de suerte’, pero Don Melchor ya llevaba varios años apareciendo en el ‘top 10’ de The Wine Spectator…
Desde el año 1988 al 2024, ellos han seleccionado los 100 mejores de cada año. Y si vemos el compendio del ‘top 100’, hay solamente dos vinos que han logrado estar 10 veces en ese ‘top 100’: y esos vinos son un francés y Don Melchor. Y hay que decir que ya desde su segunda cosecha, Don Melchor estuvo en ese listado. Ahora, si hacemos un zoom sobre los ‘top 10’ del listado de The Wine Spectator –y valga la pena anotar que ellos prueban cerca de 10.000 vinos cada año– solo hay nueve vinos que han estado cuatro o cinco veces dentro de los ‘top 10’: y en ese grupo de vinos está Don Melchor. Entonces, es un gran reconocimiento a una labor de años y un hito muy importante para nosotros haber logrado el ‘número 1’ en ese listado.
Don Melchor 2021 expresa perfectamente lo que es el ‘terroir’ de Puente Alto, que es ese balance entre la energía y la personalidad, pero con armonía, fineza y delicadeza.
¿Cuál es la filosofía, el objetivo profundo, el norte con el cual se hace Don Melchor?
La excelencia, buscar la mejor expresión, sacar lo mejor de un lugar, respetar el lugar y lo que ese lugar transmite que, en este caso, es nuestro viñedo de Puente Alto.
¿Qué hace tan especial a ese terroir de Puente Alto para el cabernet sauvignon?
Puente Alto es una pequeña apelación que se encuentra a los pies de la cordillera de Los Andes; por lo tanto, el suelo está marcado por esa cordillera. Es un suelo pobre, pedregoso, pero a la vez complejo, perfecto para producir grandes cabernet sauvignon. Lo segundo es el clima, que está moderado por la cordillera de los Andes. Todas las noches bajan vientos fríos que refrescan este lugar y eso nos permite guardar y conservar toda la expresión de la uva. Y el tercer elemento es el viñedo: un viñedo que fue plantado hace 150 años. Hoy la mayoría de las vides tiene entre 40 y 45 años, pero son producto de una selección masal (es decir, a partir de una selección de lo mejor de esas viejas plantas). Son 125 hectáreas que hemos dividido en 151 microparcelas y finalmente cada una de estas parcelas va a entregar un aroma, un sabor y un carácter distinto. Al final de todo, el vino que elaboramos cada año es lo mejor de lo mejor que nos da cada una de las parcelas de ese terroir: de su sabor, de sus texturas, de sus aromas y de otras facetas de su expresión, pero con ese equilibrio entre energía y fineza que siempre buscamos en Don Melchor. Es un lugar único, muy especial.
Ell viñedo donde nace Don Melchor, en Puente Alto, a los pies de la cordillera de los Andes. Foto:Cortesía: Viña Concha y Toro (Chile).
Don Melchor siempre lleva pinceladas de otras variedades para redondear el vino. ¿Cuál es la mezcla del año 2021?
En el viñedo hay 93 % de cabernet sauvignon, 5 % de cabernet franc, 1 % de merlot y 1% de petit verdot. Pero la base es el cabernet sauvignon y Don Melchor es la expresión del cabernet sauvignon. Entonces, cuando construimos la mezcla final lo que buscamos es un equilibrio para potenciar la expresión del cabernet sauvignon de Puente Alto. El Don Melchor 2021 es 93 % cabernet sauvignon, 4 % cabernet franc y 3 % merlot.
¿Cómo describiría la cosecha 2021?
Don Melchor 2021 expresa perfectamente lo que es el terroir de Puente Alto, que es ese balance entre la energía y la personalidad, pero con armonía, fineza y delicadeza.
Poca gente sabe que Don Melchor nace en Chile, pero que la decisión de cómo será la mezcla final de cada cosecha se toma en un pequeño pueblo de Burdeos. Cuéntenos esa historia.
Cuando termina la vinificación tenemos más de 150 vinos, porque puede salir más de un vino de las distintas microparcelas. Así que a veces tenemos más de doscientos vinos que provienen del viñedo de Don Melchor. Cada microparcela se maneja y se vinifica por separado, dependiendo de sus especificidades. El objetivo es sacar lo mejor de cada una de ellas. Y luego hay que hacer la mezcla, porque Don Melchor es la mejor expresión de todo este viñedo. Nosotros podríamos hacer la mezcla solos, pero desde mi punto de vista, creo que es positivo tener una mirada externa, alguien que te cuestione, alguien que tenga una mirada con distancia y, además, experimentada. Por eso hacemos la mezcla en Lamarque, un pequeño pueblo de Médoc (Burdeos, Francia), de la mano de la familia Boissenot, que trabajan con varios Premier Cru, como Latour, Margaux, Lafite o Mouton. Ahí estamos una semana encerrados desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde haciendo mezclas para definir la apuesta de cada año.
¿Qué es lo más difícil de hacer Don Melchor para usted?
No hablaría de lo más difícil, sino de lo más determinante. Y ese es el momento de la mezcla, que es cuando estamos definiendo la expresión, la calidad y el futuro, o evolución, del vino. Es el momento más desafiante.
Lleva tres décadas haciendo este vino. ¿Qué lo mueve o lleva a esta dedicación absoluta a un solo vino?
Siempre me interesó profundizar en una materia, hacerme experto en algo. Y creo que para hacer grandes vinos hay que profundizar: hay que conocer muy bien el suelo, el clima, el viñedo, cada planta, cada vino. Y siempre he tenido esa orientación. Quiero que el vino me nazca natural, como cuando un artesano talla en forma natural lo que quería lograr, sentir eso. Y eso se logra dedicando muchas horas a aquello que te apasiona.
De alguna manera una obsesión, en el buen sentido, por la excelencia…
Absolutamente.
¿Cómo ve al vino chileno hoy y qué cosas de las que están pasando llaman su atención?
Hay una cierta especialización que ha sido muy buena: especializarte en una zona, en una variedad, en un estilo, en la cultura o incluso en la comida de un área específica es muy bueno para un país vitivinícola como Chile. Veo cada vez más bodegas que se especializan en un solo lugar, y que al igual que Don Melchor están buscando la altísima calidad en una denominación de origen específica. Y creo que eso habla bien del futuro de Chile en términos de vinos, porque apunta al desarrollo de esa riqueza de suelos, clima y variedades que tenemos para ofrecer al mundo.
VÍCTOR MANUEL VARGAS SILVA
Editor Jefe de la Edición Domingo de EL TIEMPO
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